Brais Álvarez, del SLG: “La autoorganización es la base para defender nuestro futuro”

Brais Álvarez asume la nueva Secretaría de Acción Sindical del SLG para reforzar la organización frente a la crisis del agro
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4 Jan 2026

Por Ana Somoza.

La elección de Brais Álvarez como responsable de la nueva Secretaría de Acción Sindical del Sindicato Labrego Galego (SLG) marca un punto de inflexión en la estructura interna de la organización. Vecino de A Pontenova y agricultor en activo, Álvarez se sitúa al frente de un cargo de nueva creación que nace, según explica, de la necesidad de “reforzar la incidencia del sindicato en lo que propiamente entendemos como acción sindical”, es decir, en el trabajo diario, en el seguimiento constante de los conflictos y en la capacidad de respuesta ante los problemas que afectan a los distintos sectores del agro gallego.

El contexto en el que se crea esta secretaría no es ajeno a la realidad que viven las explotaciones. Álvarez subraya que el sector atraviesa “un momento especialmente complejo”, con una acumulación de frentes abiertos que van desde la aparición de nuevas enfermedades, como la peste porcina africana o la enfermedad nodular, hasta debates estructurales como la negociación de una nueva Política Agraria Común o el impacto de acuerdos comerciales internacionales como el del Mercosur. Ante esta situación, el sindicato consideró necesario contar con un área específica encargada de analizar, coordinar y hacer seguimiento del trabajo que ya se venía desarrollando en este ámbito, al tiempo que se alivia parte de la carga que asumía la Secretaría General.

Refuerzo interno

La creación de esta nueva área responde también a una demanda expresada por la propia afiliación durante el congreso y en las asambleas comarcales. Según relata Álvarez, una de las preocupaciones recurrentes fue la necesidad de “reforzar la organización” para hacer frente a las amenazas que pesan sobre las explotaciones agrarias. En ese sentido, la Secretaría de Acción Sindical nace con el objetivo de fortalecer el trabajo a nivel comarcal, entendiendo que es en esos espacios donde se detectan antes los problemas y donde se pueden articular respuestas más ajustadas a la realidad.

Entre las funciones prioritarias de esta nueva secretaría está la promoción de acciones formativas dirigidas a las personas agricultoras, con el fin de que “estén informadas, formadas y puedan debatir” sobre las cuestiones que les afectan directamente en su día a día. Álvarez insiste en que el conocimiento es una herramienta clave para la defensa del sector y que, sin información clara y accesible, resulta mucho más difícil hacer frente a las decisiones que se toman fuera del territorio.

Otro de los ejes centrales de su labor será mejorar la transmisión de las decisiones que llegan desde instancias alejadas, como Bruselas. El nuevo responsable de Acción Sindical considera fundamental explicar no solo qué se decide, sino también “cómo nos afecta eso realmente a las granjas”. Al mismo tiempo, apuesta por reforzar el tejido organizativo en las comarcas, fomentando grupos activos y vivos que se apoyen mutuamente y que faciliten la incorporación de nueva gente al sindicato, aprovechando la experiencia de las personas más veteranas.

Cifras preocupantes

Este refuerzo organizativo adquiere una importancia especial en un contexto marcado por la pérdida constante de explotaciones. Álvarez recuerda que el pasado mes de octubre se produjo un hecho histórico en Galicia: por primera vez se bajó de las 5.000 granjas que entregan leche. En el sector cárnico, explica, quedan alrededor de 16.000 explotaciones, unas 1.500 menos que hace apenas cuatro años. Son datos que, a su juicio, muestran con claridad que la desaparición de granjas no es una hipótesis futura, sino una realidad presente.

El objetivo último de la nueva secretaría es, precisamente, “defender el mayor número posible de granjas en el territorio” y contribuir a garantizar el futuro del sector agrario en el país. Para ello, Álvarez considera imprescindible fortalecer la organización desde la base y construir una red sólida que permita responder de manera coordinada a los problemas comunes.

A nivel personal, el agricultor de A Pontenova afronta esta responsabilidad con un marcado sentido del compromiso. Reconoce que asumir un cargo de estas características implica “una dedicación constante” y una importante carga de trabajo, pero asegura sentirse especialmente motivado porque muchos de los problemas que se analizan a nivel sindical “los veo cada día en mi propia granja”. Esa experiencia directa hace que entienda este reto como algo “profundamente colectivo”, en el que se mezclan la vivencia personal y la defensa de un modelo común.

Poca escucha

En su diagnóstico de la situación, Álvarez es claro al valorar la relación con las administraciones. Considera que, en general, “escuchan poco a las personas agricultoras” y subraya que esto ocurre a todos los niveles: europeo, estatal y autonómico. A su juicio, el sector agrario no suele ser considerado un interlocutor válido a la hora de diseñar políticas que lo afectan directamente, a pesar de ser las personas agricultoras quienes sufren en su día a día las consecuencias de esas decisiones.

Esa falta de escucha es, precisamente, una de las razones por las que la nueva Secretaría de Acción Sindical pone el foco en la interlocución externa. Álvarez defiende la necesidad de hacer más presión, de estar presentes en los espacios de decisión y de conseguir que el sector sea “escuchado, respetado y tenido en cuenta” como un agente imprescindible en la definición de su propio futuro.

Acción hacia fuera

El carácter externo de esta secretaría se materializa en la voluntad de trasladar a la sociedad las problemáticas reales del agro. Álvarez reconoce que no siempre es fácil hacerse oír en un contexto de sobreinformación, en el que muchos mensajes se pierden, también en el plano comunicativo. Por ello, apuesta por reforzar la organización comarcal y por estar presentes en los distintos territorios, llegando también a personas agricultoras que no forman parte del SLG, pero que pueden identificarse con su discurso.

Otro de los pilares de esta estrategia será la planificación de campañas en función de la agenda política. Ante anuncios relevantes, como los relacionados con el acuerdo del Mercosur, el sindicato quiere anticiparse, preparar respuestas claras y explicar no solo el contenido de los anuncios, sino también “las consecuencias reales que tienen para el campo gallego”. Se trata, según explica, de sacar al exterior debates que muchas veces quedan restringidos al ámbito interno.

Autoorganización

La organización comarcal y la autoorganización aparecen como conceptos clave en el discurso de Álvarez. Defiende la necesidad de contar con espacios propios en los que sean las propias personas agricultoras las que analicen la realidad que viven, debatan prioridades y decidan qué reivindicaciones trasladar a las administraciones. Para él, ese proceso colectivo es “la base de una organización fuerte” y va ligado a la independencia política del sindicato, entendida como la capacidad de decidir con criterios propios.

Especialmente crítico es su diagnóstico sobre las políticas públicas de relevo generacional. Las cifras, asegura, muestran que el número de incorporaciones no compensa las salidas del sector, una realidad que se arrastra desde hace décadas y que ahora se manifiesta con especial crudeza. Álvarez señala que el modelo actual está lleno de trabas burocráticas y favorece la concentración, dificultando la incorporación de gente joven, de personas que quieren volver al rural o incluso de personas inmigrantes que llevan años trabajando en el sector.

Mirada al futuro

A medio plazo, Álvarez dice que le gustaría ver un rural gallego en el que el número de granjas deje de disminuir y en el que se consiga frenar la pérdida continua de población. Reconoce que en muchas comarcas cuesta ver el futuro, pero insiste en la necesidad de trabajar para construir un medio rural con perspectivas. En ese camino, considera que el Sindicato Labrego Galego tiene un papel fundamental como espacio de apoyo, acompañamiento y defensa colectiva, y como herramienta para seguir defendiendo un modelo de producción vinculado al territorio y al futuro del país.

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