El BNG critica el plan de la Xunta por la guerra y contrapone los 157 M€ con los 900 M€ para la industria militar

El Bloque Nacionalista Galego (BNG) criticó el plan de ayudas aprobado por la Xunta para hacer frente a las consecuencias de la guerra en Oriente Próximo, al considerar insuficiente su dotación de 157 millones de euros.
El portavoz de Economía e Industria del BNG, Brais Ruanova, contrapuso esta cifra con los 900 millones de euros que, según indicó, el Gobierno gallego prevé movilizar para la industria militar en el marco de la Iniciativa Estratégica en Seguridad, Defensa y Aeroespacio 2025-2030.
Ruanova calificó de “especialmente preocupante” la escasa cuantía destinada a la protección social, con 6,2 millones de euros para apoyar a los hogares vulnerables. Comparó esta cifra con los 105 millones destinados por el Gobierno vasco a este ámbito, subrayando la diferencia entre ambos modelos.
El diputado nacionalista también puso el foco en los cinco millones de euros previstos para la promoción turística de Galicia como “destino de tranquilidad”, cuestionando la prioridad de esta medida frente a las necesidades sociales y económicas derivadas del conflicto.
En el ámbito empresarial, criticó que el apoyo se limite a 62 millones de euros en préstamos, una cantidad que consideró insuficiente en comparación con otros territorios. Asimismo, señaló la falta de ayudas directas para sectores estratégicos como el pesquero y el agrario, especialmente afectados por el incremento de los costes energéticos.
Ruanova apuntó que las medidas de la Xunta se centran en actuaciones como la modernización de infraestructuras o la compra de maquinaria, sin abordar problemas inmediatos como el coste de los combustibles.
Frente a este escenario, el BNG propone un plan alternativo de 700 millones de euros, que incluye un “escudo social” para proteger a las familias ante la subida de precios, con medidas como el refuerzo de las prestaciones sociales, un bono de transporte o la limitación del incremento de los alquileres.
Además, la propuesta nacionalista contempla ayudas directas a empresas y sectores más afectados, la eliminación de peajes en las autopistas autonómicas, así como medidas orientadas a la autonomía energética y al control de precios.
El BNG también defiende reforzar la colaboración con los ayuntamientos y mejorar su financiación para garantizar la prestación de servicios públicos básicos.