Esquerda Unida y el Sindicato Labrego alertan de la crisis estructural del sector primario gallego

Ambas entidades destacan la necesidad de centros de transformación, mataderos comarcales y medidas para facilitar el relevo generacional y la soberanía alimentaria
Asemblea-Esquerda-Unida-Lugo
27 Feb 2026

Esta semana tuvo lugar en Lugo una reunión entre representantes de Esquerda Unida y del Sindicato Labrego Galego. En el local de Esquerda Unida participaron Isabel Sánchez, coordinadora Local; Chus Rodríguez, de Institucional, y Xoán Trigo, secretario de Organización, mientras que por el Sindicato Labrego asistieron Brais y Lois, ganaderos de carne ecológica en Palas de Rei.

Durante el encuentro se trasladó la preocupación por la crisis estructural del sector primario en Galicia. Uno de los síntomas más evidentes es el declive de los mercados locales, que han perdido peso en las últimas décadas. Para revertir esta situación se reivindica la creación de centros de transformación que permitan a los pequeños productores comercializar sus productos con garantías sanitarias mediante registro, así como mataderos comarcales y cámaras frigoríficas comunitarias que permitan conservar los productos autóctonos por más tiempo.

El caso de la miel en Argentina ejemplifica la problemática global: pese a ser un gran productor, la mayor parte de la producción se destina a la exportación, dificultando el consumo local, encareciendo los precios y beneficiando únicamente a intermediarios. En este contexto globalizado, la Unión Europea renuncia a su soberanía alimentaria, y las mesas de negociación de los sindicatos con las empresas son meramente orientativas y carecen de carácter vinculante.

Tratados internacionales como el Mercosur o el firmado con Canadá agravan esta situación. Mientras ciertos sectores de la ultraderecha intentaron capitalizar la oposición a estos acuerdos, la derecha tradicional tiende a diluir las protestas en el conjunto de las negociaciones.

La Política Agraria Común (PAC) tiene un papel ambivalente. Debería proteger a los pequeños productores, apostando por el concepto de “agricultor activo” y vinculando las ayudas a la venta real, pero en la práctica favorece a los grandes terratenientes. Galicia es la única comunidad autónoma donde hay más personas trabajando en el campo que beneficiarias de las ayudas de la PAC, evidenciando su insuficiente cobertura.

Otro desafío importante es el relevo generacional. A nivel europeo, por cada diez personas que abandonan el campo solo dos se incorporan, y la juventud resiste identificarse con la figura del labrador. Para cambiar esta tendencia son necesarias políticas de Estado que protejan el sector local, faciliten la incorporación de nuevos labradores y labradoras, garanticen formación e ingresos dignos, potencien la soberanía alimentaria local y valoren el modelo de pequeño productor gallego, un sistema históricamente poco compatible con el capital.

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