La CIG denuncia que los fondos europeos son una “coartada” para ocultar el desmantelamiento industrial de Galicia

La CIG calificó el Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización para Trabajadores Despedidos (FEAG) como la “coartada perfecta” de la Unión Europea, del Estado español y de la Xunta de Galicia para ocultar el desmantelamiento industrial que sufre Galicia. Así lo denunció tras la reunión mantenida este jueves con representantes del Gobierno gallego para analizar la aplicación de este instrumento.
El secretario confederal de Negociación Colectiva, Empleo e Industria del sindicato, Paco Sío, aseguró que el FEAG “lejos de resolver los problemas estructurales del empleo industrial, pone en evidencia el fracaso absoluto de las políticas industriales autonómicas”.
Desde la central sindical sostienen que este fondo se limita a gestionar los daños de una estrategia industrial errática, marcada por una transición mal planificada desde Bruselas, un reparto de fondos condicionado por los intereses de las grandes multinacionales desde Madrid y una Xunta que acepta un papel secundario para Galicia.
La CIG alertó de que Galicia no sufre pérdidas puntuales de empleo, sino una emergencia industrial sostenida en el tiempo, especialmente en el sector de la automoción, clave para el empleo y el PIB gallego. En este sentido, criticó que sea Stellantis quien marque la política del automóvil, mientras la Xunta acepta deslocalizaciones y pérdida de carga de trabajo sin exigir contrapartidas reales.
Como ejemplo, el sindicato citó el reparto de los fondos del PERTE del Vehículo Eléctrico y Conectado, que considera profundamente injusto. Mientras otras comunidades y países como Portugal aseguran inversiones estratégicas, Galicia apenas recibe 105 millones de euros, de los que poco más de 56 se destinan a la planta de Vigo.
La central también advirtió del riesgo que supone no garantizar la instalación de una planta de baterías eléctricas en Galicia, una infraestructura que consideran clave para el futuro del sector y el mantenimiento de miles de empleos.
Finalmente, la CIG reclamó una política industrial propia, ambiciosa y orientada al interés del país y de la clase trabajadora, frente a lo que consideran un uso de fondos europeos destinado únicamente a gestionar el desempleo y no a evitarlo.