Opinión: Pesca de bajura y Reglamento de Control: la necesidad de una norma proporcional

Por M. Máximo Díaz, secretario Cofradía de Pescadores de Celeiro
En fechas recientes se escribió mucho, a nivel nacional, en los medios de comunicación (prensa, radio, tv, redes sociales…), sobre la problemática de la pesca costera y de bajura; y sinceramente no es para menos porque España con 7.500 km de costa y 12.000 barcos artesanales tiene argumentos suficientes como para alzar la voz, y manifestar sus inquietudes y su potencial pesquero de carácter primario.
La reciente flexibilización anunciada por el Gobierno español (SGP_MAPA), en la aplicación del Reglamento de Control de la Unión Europea ha supuesto un alivio provisional para la pesca costera de bajura, tras un periodo de incertidumbre y la movilización estatal del sector; pero que nadie se engañe “se ganó una batalla, pero no la guerra”. Sin embargo, esta medida debe entenderse como lo que realmente es: una victoria parcial y transitoria, no la resolución definitiva de un problema de fondo que sigue abierto y cuyo desenlace se decidirá en Bruselas. Así pues el riesgo existe, tal y como está la normativa del Reglamento constituye un peligro latente y silencioso, es real y total, no podemos volver a caer en la inacción, tenemos la urgencia de luchar por modificar el Reglamento de Control, por adaptarlo y flexibilizarlo, sin renunciar al control, por ahí pasa la clave para la supervivencia del sector.
El Reglamento persigue objetivos legítimos —trazabilidad, lucha contra la pesca ilegal y sostenibilidad de los recursos…— que la pesca costera de bajura comparte plenamente siempre que sea proporcional. El conflicto surge en su aplicación rígida y homogénea, diseñada para flotas industriales y grandes buques, pero impuesta sin adaptación a una flota artesanal caracterizada por su pequeño tamaño, limitaciones técnicas, tripulaciones reducidas y una fuerte dependencia de un entorno marino imprevisible.
La pesca costera de bajura es una actividad esencial desde el punto de vista social, económico y territorial. Genera empleo, fija población en las zonas costeras y se apoya en artes selectivas y de bajo impacto ambiental. Someterla a una carga burocrática desproporcionada no refuerza el control, sino que incrementa la inseguridad jurídica, el riesgo laboral y el abandono de la actividad.

Por ello, la flexibilización lograda debe ser el punto de partida para una acción política decidida. España debe liderar la defensa en Bruselas contra un reglamento que ignora nuestra realidad, como quedó de manifiesto recientemente con la movilización de protesta a nivel nacional. Solo con normas adaptadas a la realidad del mar y de quienes lo trabajan será posible garantizar el control sin poner en riesgo la viabilidad, la seguridad y el futuro de un sector clave para nuestras costas. Es el momento de pedir voz en Bruselas porque el futuro de la pesca costera de bajura y artesanal se debate ahora entre redes y reglamentos, y es evidente que quien no conoce el mar y sus flotas legisla desde tierra firme sin saber que el mar no es una oficina. Legislar desde tierra pone en riesgo el presente y futuro de este segmento de flota, es una especie de asedio burocrático que pone en entredicho la subsistencia de este segmento de flota. La medida de flexibilización propuesta por SGP (MAPA), a los representantes sectoriales debe ser el punto de partida para una revisión profunda y honesta del Reglamento de Control en lo que afecta a la flota de bajura. Ahora es cuando hay que exigir al Gobierno de España, y al conjunto de las fuerzas políticas, -que nos representan en Europa-, voluntad real para una normativa más justa, proporcionada y adaptada a la realidad del sector. El sector necesita respaldo político total, seguridad jurídica y tiempo para adaptarse. Necesita que se le escuche no solo cuando protesta, sino cuando propone. Y necesita que se entienda que sin pesca de bajura no hay relevo generacional, no hay economía azul equilibrada ni hay vida en muchos de nuestros puertos.
El mensaje debe ser claro y firme: reforzar el Reglamento de Control no significa endurecerlo indiscriminadamente, sino hacerlo más inteligente y eficaz. Y eso pasa, necesariamente, por contemplar excepcionalidades, exenciones específicas, y soluciones técnicas adaptadas a la pesca de bajura. No se trata de debilitar el control, sino de evitar que una mala aplicación de la norma sea lesiva y dañina para los intereses de un colectivo que ya afronta suficientes desafíos.
Queda mucho trabajo por delante. La contienda continúa y exige constancia, unidad y determinación. Pero si algo ha demostrado esta primera batalla es que los intereses de la flota de bajura se pueden y se deben defender con firmeza. En Bruselas se decide el futuro, y allí no puede faltar la voz de quienes faenan cada día a pocas millas de la costa, sosteniendo una actividad esencial que merece normas justas y adaptadas a su realidad; Bruselas debe dejar de ser un muro inaccesible y escuchar al sector para no asediarlo de forma abrupta e innecesaria. España tiene ahora la responsabilidad y la oportunidad de liderar en la Unión Europea, -donde está el frente decisivo-, una reforma del Reglamento de Control que introduzca proporcionalidad, flexibilidad y un régimen diferenciado para la pesca costera de bajura y artesanal. El Gobierno español, como Estado miembro de la UE, tiene un rol clave en el Consejo de la UE y en las negociaciones trilaterales (Comisión, Parlamento y Consejo). Puede impulsar modificaciones al Reglamento (UE) 2023/2842 mediante posiciones conjuntas, enmiendas o derogaciones parciales, especialmente para la pesca de bajura artesanal.
Argumentario para modificar el Reglamento de Control
A la hora de defender la pesca costera y de bajura disponemos de un argumentario sólido, integrando de forma clara y contundente las embarcaciones de pequeño porte y las dificultades propias del medio marino, para que pueda usarse tanto en documentos técnicos como en discurso político o reivindicativo en Bruselas.

La normativa fue pensada en tierra firme, y no bien pensada y aplicada para el mar; el Reglamento introduce una lógica administrativa propia de entornos terrestres, estables y predecibles, trasladándola sin adaptación a un medio que es, por definición, incierto. Esto genera: incumplimientos involuntarios, sanciones desproporcionadas, e inseguridad jurídica permanente. No se puede legislar el mar como si fuera un despacho, y menos aún cuando se trata de pesca artesanal.
1. La normativa no se adapta a la realidad de la pesca de bajura
El nuevo Reglamento de Control (Reglamento UE 2023/2842) impone obligaciones de notificación y registro electrónico de capturas que no se ajustan al trabajo en embarcaciones pequeñas con un radio operativo y mareas cortas y sin tripulación técnica especializada. Esto representa una desconexión total entre la legislación y cómo se opera en la práctica en faenas costeras de menos de 24 h. Las organizaciones del sector denuncian que la normativa fue elaborada “desde despachos alejados del mar”, sin experiencia directa de las particularidades del trabajo artesanal, lo que resulta en reglas practicables sólo desde un punto de vista burocrático, no realista. Exceso de burocratización.
Desde las instituciones pesqueras demandamos una mayor flexibilidad para estas pesquerías. Aunque el Reglamento pretende modernizar y armonizar el control pesquero en toda la UE, no respeta las características específicas de la pesca costera y artesanal, lo que podría traducirse en un trato desigual frente a flotas mayores o industriales. La pesca costera de bajura necesita un control proporcional y seguro, porque de lo contrario las normas pueden llevar a la paralización y/o desaparición de esta flota tradicional, alterando gravemente el tejido social y económico de numerosas comunidades costeras que dependen de esta actividad a lo largo del litoral gallego y estatal .
2. Amenaza a la viabilidad económica del sector que labora en un entorno inhóspito
El medio marino donde labora esta flota es un entorno inhóspito, cambiante y totalmente imprevisible. Un hábitat hostil por naturaleza donde influyen mareas, oleaje, balanceo, viento, corrientes, humedad, salinidad, corrosión…, y los cambios meteorológicos bruscos. Las obligaciones de declarar capturas desde el “kilogramo cero”, de preavisar llegada al puerto con varias horas de antelación y de pesar en condiciones peligrosas generan inseguridad jurídica y riesgo de sanciones injustas, lo que puede poner en jaque la economía de miles de pescadores artesanales.
Entra en conflicto directo el exigir y obligar a los marineros el manipular dispositivos electrónicos para registrar pesajes y comunicaciones en cubierta, mientras el barco está faenando y en marcha ; no solo es poco realista sino que implica un incremento injustificado del riesgo de siniestrabilidad y accidentes laborales (riesgo de accidentes, caídas al mar, errores de maniobra…), en un sector que ya es de por sí de alta peligrosidad.
Es evidente que la carga administrativa es desproporcionada por las limitaciones físicas y técnicas a las que aludimos al no estar los barcos diseñados para operar con sistemas digitales o de pesaje. La complejidad de la norma lleva aparejado riesgo real operativo y de navegación, pérdidas de tiempo, dinero y productividad
Tomen nota los señores legisladores y los políticos porque “la prioridad en el mar debe ser siempre la seguridad de las tripulaciones, y no el cumplimiento burocrático”
3. Castigo injusto a quienes ya pescan de forma sostenible
Por último y para rematar, en mi humilde opinión, quisiera resaltar así mismo que la pesca costera de bajura artesanal siempre destacó por aportar especies de gran variedad, calidad y frescura; pero además es un segmento que tiene bajo impacto ambiental, usa artes selectivas, y está ligada al conocimiento tradicional del medio marino. Aplicar un control excesivo y rígido a estas flotas no mejora la sostenibilidad, pero sí acelera su desaparición, beneficiando indirectamente a modelos más industrializados.
“España y Europa deben salvar la pesca costera de bajura: por seguridad alimentaria, sostenibilidad, empleo, conocimiento tradicional y para evitar que la burocracia mate un sector vital.”
¡SALVEMOS LA PESCA COSTERA DE BAJURA!