ADEGA cuestiona el proyecto de una nueva central de bombeo entre los embalses de Santo Estevo y Edrada-Mao

ADEGA ha anunciado su oposición al proyecto presentado por la sociedad A Senra Infraestructuras S.L., participada por Iberdrola y Naturgy, para desarrollar un aprovechamiento hidroeléctrico de bombeo entre los embalses de Santo Estevo y Edrada-Mao. La entidad considera que la actuación podría incrementar la presión sobre los sistemas fluviales de la Ribeira Sacra y critica que la documentación conocida no permita determinar todavía la localización exacta ni buena parte de las características técnicas de la instalación.
Según explica la asociación, A Senra Infraestructuras ha solicitado a la Confederación Hidrográfica Miño-Sil una concesión de 75 metros cúbicos por segundo para el almacenamiento hidráulico de energía. El proyecto utilizaría Santo Estevo como depósito inferior y Edrada-Mao como depósito superior, de manera que el agua sería bombeada y posteriormente turbinada entre ambos embalses.
ADEGA señala que, en este momento, no se conocen con detalle cuestiones como la localización concreta de la central, su potencia o régimen de funcionamiento, ni las características de las conducciones, túneles o instalaciones de captación y evacuación.
La entidad pone el foco además en la situación ambiental de los dos embalses. El de Santo Estevo, en el río Sil, está incluido en la ZEC Canón do Sil, integrada en la Red Natura 2000, y en la Reserva de la Biosfera Ribeira Sacra y Serras do Oribio e Courel. También cuenta con diferentes figuras de protección vinculadas a la captación de aguas superficiales, a la producción de especies acuáticas y a las zonas húmedas.
En el caso de Edrada-Mao, ADEGA recuerda que también forma parte de la Reserva de la Biosfera y que está considerado zona de producción de especies acuáticas, además de zona húmeda protegida en el marco de la planificación hidrológica del Miño-Sil.
La asociación considera que ambas cuencas ya soportan una elevada presencia de infraestructuras hidroeléctricas y advierte de que un nuevo aprovechamiento podría incrementar la presión sobre estos espacios. En este sentido, cita el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030, que establece condiciones específicas para los bombeos hidráulicos y señala los posibles impactos de estas instalaciones sobre la morfología de los cauces y riberas y sobre la biodiversidad.
ADEGA sostiene que la captación solicitada podría alterar de manera significativa el balance hídrico de las cuencas implicadas y afectar a los objetivos de conservación de la ZEC Canón do Sil y a los objetivos ambientales fijados en la planificación hidrológica. La entidad defiende que la conservación de los ecosistemas acuáticos debe ocupar un lugar prioritario frente a nuevos aprovechamientos hidroeléctricos.
En este punto, la asociación recuerda que el Plan Hidrológico del Miño-Sil establece la prevalencia de los usos ambientales sobre los hidroeléctricos. Según ADEGA, aunque la normativa estatal modificó el orden de preferencia para determinados bombeos hidráulicos, en el actual plan de cuenca este uso continúa por detrás del abastecimiento, de los usos ambientales y de los agropecuarios.
Por este motivo, ADEGA ha decidido participar en el trámite de competencia abierto por la Confederación Hidrográfica Miño-Sil para expresar su oposición al proyecto de A Senra Infraestructuras. La organización ha presentado además una solicitud para obtener una concesión por el mismo volumen de 75.000 litros por segundo, pero destinada a usos ambientales.
Otro de los aspectos que cuestiona ADEGA es la duración que podría tener la eventual concesión. La asociación apunta que la empresa podría solicitar un período de hasta 75 años y relaciona esta cuestión con la vigencia actual de las concesiones de los dos embalses implicados.
Según los datos aportados por la entidad, la concesión de Santo Estevo, explotado por Iberdrola, finaliza en 2051, mientras que la de Edrada-Mao, actualmente en manos de Naturgy, tiene vigencia hasta 2053. ADEGA considera que una nueva concesión para la central de bombeo podría implicar prolongar la permanencia de ambas infraestructuras y mantener la conexión interrumpida de los dos sistemas fluviales durante décadas.
La asociación considera que esta eventual prolongación, que podría extenderse hasta 2101 según sus cálculos, sería incompatible con los objetivos de la Directiva Marco del Agua y con la normativa hidrológica vigente.