El BNG de Vigo quiere que se incluya a Moncho Reboiras en el homenaje a las víctimas del franquismo y pide la retirada de la Cruz del Castro

El Bloque Nacionalista Galego (BNG) de Vigo valora positivamente el anuncio de que el Gobierno municipal rendirá un homenaje público a Xosé Humberto Baena y Xosé Luís Sánchez-Bravo, los últimos vigueses asesinados por el fascismo y por la dictadura franquista en septiembre de 1975. Sin embargo, el frente nacionalista reclama que este reconocimiento se haga extensivo a Moncho Reboiras, referente de la lucha obrera y antifranquista en la ciudad, y que se proceda a la retirada inmediata de la Cruz del Castro, el mayor monumento de exaltación de la dictadura que continúa en pie en Vigo.
El portavoz municipal del BNG, Xabier P. Igrexas, considera que el homenaje a Baena y Sánchez-Bravo es necesario para hacer justicia a su memoria y a la de sus familias, pero advierte de que la memoria democrática no puede quedarse en reconocimientos parciales ni en gestos sin consecuencias.
El BNG reclama al Ayuntamiento que incorpore a Moncho Reboiras al homenaje a las víctimas del franquismo por su papel como referente de la lucha obrera y antifranquista en Vigo durante la década de los setenta.
«Fue en nuestra ciudad donde Moncho desarrollaría gran parte de su labor como organizador, tanto en el ámbito cultural como en el social y, sobre todo, en el sindical, como operario en Barreras y Álvarez», recuerda Igrexas, que puso en valor su «compromiso patriótico con una Galicia soberana, su lucha incansable en favor de las clases populares y trabajadoras y su ejemplar militancia en favor de la libertad de nuestro pueblo frente a la dictadura».
El frente nacionalista recuerda que ya propuso el 12 de agosto de 2025, coincidiendo con el 50 aniversario de su asesinato a manos de la policía franquista, dar su nombre al Auditorio Municipal del Centro Cívico de Teis.
«Vigo tiene una deuda de gratitud con la memoria de Reboiras, como referente de la lucha contra la dictadura y en favor de los derechos sociales y nacionales del pueblo gallego, que ya va siendo hora de saldar», reivindicó Igrexas.
El portavoz municipal nacionalista exige al Gobierno de Abel Caballero «una elemental coherencia» entre el homenaje a las víctimas del franquismo y la permanencia de la Cruz franquista del Castro, que califica como el mayor monumento de exaltación de la dictadura que todavía queda en la ciudad.
El BNG recuerda que el Pleno municipal aprobó por unanimidad en febrero de 2006, a propuesta del frente nacionalista y con el voto favorable del Grupo Socialista, un acuerdo en el que se reconocía que este monumento es un símbolo de la dictadura que ofende a la memoria democrática.
Igrexas reclama que se cumpla aquel acuerdo y reitera la exigencia de retirar la cruz. «No se puede homenajear a las víctimas del franquismo mientras se mantiene en pie en el Castro el mayor monumento de exaltación de la dictadura que todavía queda en nuestra ciudad», advirtió.
Coherencia institucional
El portavoz del BNG reclama también coherencia institucional en la condena del golpe militar fascista de 1936, del que se cumplen 90 años. En este sentido, recordó que el pasado mes de julio la mayoría absoluta del PSOE, con la complicidad del Partido Popular, impidió que el Pleno pudiera aprobar una declaración institucional propuesta por el BNG para rechazar de manera rotunda el golpe.
Igrexas considera que todavía es tiempo de rectificar y defiende que la memoria democrática debe traducirse en decisiones concretas, tanto en el reconocimiento de las personas que lucharon por la libertad como en la eliminación de los símbolos de la dictadura.
«Memoria, dignidad y justicia implican retirar todos, absolutamente todos, los símbolos del fascismo y dar el reconocimiento que merecen a quienes dieron la vida por la libertad y a las víctimas del régimen de terror y represión que representó el franquismo», concluyó.
El portavoz nacionalista advirtió de que esta tarea es «especialmente necesaria en un momento en el que vemos cómo avanza la amenaza reaccionaria de la derecha ultraespañolista».