El metal mantiene la presión antes de la reunión con la patronal y deja en el aire nuevos paros en junio

El conflicto en el sector del metal de la provincia de A Coruña llega a la reunión de este jueves con la patronal en un clima de máxima presión sindical. La CIG aseguró que la tercera jornada de huelga volvió a dejar prácticamente paralizada la actividad en las principales empresas y polígonos industriales, con movilizaciones en A Coruña, Ferrol y Padrón para reclamar un convenio colectivo que mejore las condiciones laborales del sector.
La central sindical interpreta el seguimiento de estos tres días de paro como un mensaje claro al empresariado antes de la nueva mesa de negociación. El portavoz de la CIG-Industria, Eduardo Caamaño, pidió a la patronal que tome nota de la respuesta del personal y acuda al encuentro con voluntad real de desbloquear la negociación, alcanzar acuerdos y avanzar hacia un convenio 'justo' en el menor plazo posible.
La huelga de este miércoles llega además con el calendario de movilizaciones ya ampliado. Si no se producen avances en la reunión de este jueves, el personal volverá a parar los días 9, 10 y 11 de junio, fechas ya convocadas por las asambleas de trabajadores. La CIG sostiene que la participación en los piquetes y en las manifestaciones fue creciendo jornada tras jornada y considera que el seguimiento podría aumentar en las siguientes convocatorias.
Desde la comarca de Compostela, el secretario comarcal de la CIG-Industria, Benedicto Blanco, destacó que la presencia en los piquetes fue mayor que en los días anteriores y afirmó que la práctica totalidad de las empresas secundaron el paro. Alrededor de las 11.00 horas, la movilización se trasladó a la fábrica de Cortizo, en Padrón, una de las principales compañías del sector en la zona, donde el personal se concentró para reclamar que las partes se sienten a negociar.
La principal crítica sindical se centra en lo que la CIG define como inmovilismo de la patronal. Según la organización, el empresariado mantiene una propuesta de incremento salarial del 8% en cinco años, una fórmula que el sindicato considera insuficiente y que, a su juicio, condenaría a los trabajadores a perder poder adquisitivo. La central también denuncia que la patronal pretende recortar derechos ya reconocidos y evitar cambios en otras materias del convenio.
La plataforma sindical incluye, además de la mejora salarial, la reducción de la jornada anual, medidas contra la precariedad laboral y más garantías frente al abuso de las empresas de trabajo temporal, los contratos fijos discontinuos y la subcontratación en cadena. La CIG recuerda que el siderometal es un sector con elevada carga física e índices de peligrosidad, por lo que considera imprescindible introducir mejoras en organización del trabajo, estabilidad y prevención.
Caamaño subrayó que el metal no es un sector en crisis y que existe carga de trabajo en las empresas. Por eso defiende que las reivindicaciones del personal son razonables y que un convenio con mejores condiciones también ayudaría a retener mano de obra cualificada. El sindicato critica que las empresas denuncien dificultades para encontrar profesionales mientras, al mismo tiempo, rechazan mejoras salariales y laborales.
La CIG también denunció lo ocurrido en Navantia-Fene durante la jornada anterior. Según el secretario comarcal de Ferrol, Serxio Martínez, la empresa cerró el acceso a las instalaciones de Perlío e impidió la entrada de cualquier persona, incluidos miembros del comité. El sindicato interpreta esta medida como una maniobra para minimizar los efectos de la huelga de las auxiliares y mantener actividad dentro del astillero.
Martínez reclamó a Navantia-Fene que no repita este tipo de prácticas y avanzó que la CIG tomará las medidas necesarias para evitar situaciones similares. La central insiste en que las jornadas de huelga se están desarrollando sin incidencias y que la responsabilidad de desbloquear el conflicto está ahora en la mesa de la patronal.