El Sindicato Labrego Galego reclama paralizar de inmediato el acuerdo de libre comercio UE-Mercosur

La organización considera que la suspensión temporal de las importaciones de carne, aves y miel de Brasil evidencia los riesgos del tratado y cuestiona la eficacia de las cláusulas de salvaguarda
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10 Sep 2026

El Sindicato Labrego Galego (SLG) reclama la paralización inmediata del tratado de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur, coincidiendo con la entrada en vigor de la prohibición temporal de las importaciones de carne de vacuno, aves de corral y miel procedentes de Brasil. La organización considera que esta medida refuerza sus críticas al acuerdo y evidencia, a su juicio, que las cláusulas de salvaguarda previstas no son suficientes para proteger ni a las productoras europeas ni a las consumidoras.

El SLG hace coincidir su petición con el Día Internacional de Acción contra la OMC y los Tratados Internacionales, que se celebra este 10 de septiembre, una jornada promovida por La Vía Campesina y otros colectivos para denunciar el impacto de las políticas de liberalización comercial sobre las comunidades rurales, la soberanía alimentaria y las pequeñas explotaciones.

Según la organización agraria, la suspensión de las importaciones procedentes de Brasil confirma la existencia de problemas que ya venía denunciando, especialmente relacionados con la trazabilidad y con el cumplimiento de la normativa higiénico-sanitaria europea. Por este motivo, reclama que las medidas de bloqueo e inspección no se limiten a Brasil, sino que se extiendan al conjunto de los países que forman parte del acuerdo de Mercosur.

El sindicato pide también a la Comisión Europea que paralice de inmediato la aplicación del tratado, que actualmente se encuentra en una fase provisional, a la espera de que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea se pronuncie sobre su validez.

Para el SLG, la situación actual pone de manifiesto la falta de eficacia de las cláusulas de salvaguarda previstas en el acuerdo. La organización recuerda que ya en el pasado mes de julio había solicitado su activación ante el descenso de los precios en sectores como el vacuno de carne y la miel, sin recibir, según denuncia, ninguna respuesta. Considera, por lo tanto, que estos mecanismos no están cumpliendo la función de protección anunciada.

La organización agraria va más allá y asegura que los resultados de la auditoría de la Comisión Europea evidencian que la competencia de la carne brasileña no se limita a una cuestión de precios o de dumping comercial, sino que también existe, a su juicio, un «grave dumping normativo».

El SLG mantiene así su rechazo frontal a la inclusión de la alimentación en los tratados de libre comercio y reclama que cualquier acuerdo comercial cuente con reglas claras, garantías suficientes y transparencia. La organización critica, además, que el tratado UE-Mercosur esté siendo aplicado de manera transitoria y considera que este período ha sido aprovechado por los grandes operadores e importadores para acelerar la entrada de carne en los mercados europeos.

Según su análisis, este incremento de la oferta contribuyó a la caída de los precios en destino sin que esa bajada se trasladase necesariamente al consumidor final. Una situación que, para el Sindicato Labrego Galego, pone de manifiesto los efectos negativos que este tipo de acuerdos pueden tener sobre las producciones locales y las pequeñas explotaciones, tanto en los países exportadores como en los mercados europeos.

La organización aprovecha también la jornada internacional del 10 de septiembre para reivindicar la resistencia campesina frente a las políticas de liberalización y desregulación de los mercados agrícolas. La fecha homenajea a Lee Kyung Hae, líder campesino surcoreano que se suicidó públicamente el 10 de septiembre de 2003 en Cancún, durante la V Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio, en una acción de protesta contra las políticas comerciales de la OMC.

Para el SLG, la figura de Lee Kyung Hae se convirtió en un símbolo de la oposición campesina a las políticas que, según denuncia, desprotegen los mercados internos y ponen en riesgo las economías campesinas locales. El sindicato recuerda que La Vía Campesina, de la que forma parte, lleva más de tres décadas cuestionando la desregulación y la mercantilización de los alimentos y defendiendo la soberanía alimentaria.

En este sentido, la organización considera que la defensa de las producciones locales y la resistencia desde el sector primario a la mercantilización de los alimentos son fundamentales para el conjunto de la sociedad. Como alternativa a los actuales tratados comerciales, el SLG reivindica el modelo de comercio agrícola defendido por La Vía Campesina, basado en la soberanía alimentaria, en los derechos humanos, en la justicia social, en la sostenibilidad ambiental, en la cooperación y en la gobernanza democrática de los sistemas agroalimentarios.

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