El SLG denuncia la “inacción” de la Consellería de Medio Rural ante los efectos de la sequía en las granjas

El Sindicato Labrego Galego (SLG) denuncia que los efectos de la sequía en las explotaciones agrarias gallegas continúan agravándose sin que, hasta el momento, la Consellería de Medio Rural (CMR) se haya sentado con el sector para abordar la situación. La organización lleva meses señalando la “absoluta inacción” de la Administración y reclama que se constituya de manera inmediata un grupo de trabajo que permita afrontar las consecuencias del cambio climático en las granjas.
El sindicato advierte de que las actuales temperaturas y la falta de precipitaciones están provocando pérdidas en diferentes sectores productivos y haciendo cada vez más difícil la producción de alimentos en Galicia.
En el caso de la huerta, el SLG señala que la producción ya resulta inviable en numerosos puntos del territorio, especialmente en los cultivos de verano, que representan una parte importante de los ingresos anuales de muchas familias agricultoras. Según la organización, en algunos casos las cosechas se han reducido en más de la mitad.
La situación también está afectando a la recogida de hierba destinada al ganado vacuno, tanto de carne como de leche. El sindicato califica de “desastrosa” la campaña de este año y explica que en algunas zonas de la montaña de Lugo las granjas han recogido la mitad de hierba que en años anteriores. Además, apunta que la evolución de las últimas tres campañas muestra una caída progresiva de las cosechas.
Esta menor disponibilidad de forraje está provocando que numerosas explotaciones tengan que recurrir ya a las reservas almacenadas. Según el SLG, muchas granjas están consumiendo en estos momentos forraje que en otras campañas no comenzaban a utilizar hasta enero.
El maíz, un cultivo fundamental para las explotaciones lecheras, tampoco se está desarrollando con normalidad debido a la sequía. El Sindicato Labrego Galego prevé que la cosecha de esta campaña tendrá una peor calidad y que será insuficiente para abastecer a las granjas de leche. La organización recuerda que Galicia ya presenta un déficit de producción de forrajes y considera que esta situación contribuye a agravar la crisis de precios que afecta al sector.
Los efectos de la sequía y de las olas de calor se extienden, según el sindicato, al conjunto de los sectores agrarios. En el ámbito de la apicultura, el SLG detecta descensos de la producción de hasta tres cuartas partes en amplias zonas de Galicia. Además, apunta que las condiciones climáticas están favoreciendo el avance de la velutina.
El SLG considera que estas circunstancias están haciendo cada vez más difícil producir alimentos en Galicia y recuerda que lleva denunciando esta realidad desde 2020. La organización critica que ni la Administración ni la Consellería de Medio Rural hayan adoptado, a su juicio, medidas reales de apoyo al sector.
En este contexto, reclama un pacto social con las organizaciones agrarias que permita establecer líneas de ayuda estables y garantizar la viabilidad económica de las “cada vez menos granjas” que permanecen en el territorio.
La organización considera necesario poner en marcha un plan integral que facilite la adaptación de las explotaciones a la nueva realidad climática. Para ello, apuesta por modificar la orientación de las ayudas existentes y reclama que se priorice la preparación de las granjas para afrontar episodios de sequía.
El SLG cuestiona frente a este enfoque el modelo de sobredimensionamiento y tecnificación que, según afirma, promueve la Consellería de Medio Rural. El sindicato pide que se desarrollen líneas específicas de adaptación, especialmente en un contexto en el que asegura que los planes de mejora son cada vez más escasos.
El Sindicato Labrego Galego recuerda que el agua es un recurso esencial tanto para producir alimentos como para garantizar la supervivencia del ganado. La organización señala que hasta hace relativamente poco tiempo la disponibilidad de agua no representaba un problema habitual en Galicia.
Ahora, según el sindicato, los proyectos agrarios dependen cada vez más de los sistemas de riego para poder sacar adelante las cosechas. Esta situación afecta especialmente a los proyectos de huerta familiar al aire libre.
Por este motivo, el SLG reclama que ningún proyecto agrario tenga que cerrar por la falta de agua ni por la imposibilidad de asumir económicamente el coste necesario para disponer de ella.
Ante la situación que describe como una crisis que amenaza a cientos de granjas de diferentes sectores, el Sindicato Labrego Galego exige que la Consellería de Medio Rural habilite de inmediato una línea de ayudas directas con fondos propios.
La organización pide que estas ayudas permitan compensar tanto las pérdidas y los costes derivados de la compra de forraje como los daños sufridos por las explotaciones hortícolas por la falta de agua.
El SLG vuelve a reclamar también la convocatoria de la mesa por el cambio climático, que, según defiende, debería funcionar de manera continuada dentro de un gran pacto social. El objetivo sería abordar los problemas del sector, buscar soluciones y permitir una planificación ordenada de la producción de alimentos en Galicia.
Brais Álvarez, apicultor y secretario de Acción Sindical del SLG, subraya que “la alimentación y el papel social de las agricultoras en el territorio son uno de los bienes más valiosos que tiene un pueblo”.
Álvarez advierte de que, si la Xunta no crea un grupo de trabajo amplio y con voluntad de afrontar estas problemáticas y orientar al sector hacia una transición agroecológica, estará demostrando, según el responsable sindical, que es el propio Gobierno quien rompe el diálogo y muestra poca voluntad de resolver los problemas reales de la ciudadanía.