“En Sestao siempre ejercí de gallego y siempre fui respetado por serlo”

Raúl Río recibió el Caxato de Avelino por su compromiso con la lengua y la cultura gallegas
raul-rio-entrega-caxato-avelino-1
19 Sep 2026

El periodista, escritor y activista cultural Raúl Río recibió en agosto el Caxato de Avelino Pousa Antelo, un reconocimiento que llega a su XIII edición y que distingue cada año a personas o colectivos comprometidos con la defensa de la lengua, la cultura y la identidad gallegas.

La entrega tuvo lugar en los jardines de la urbanización Os Verxeis, en la parroquia de Oza, en Teo, en el Paseo Avelino Pousa, donde se congregaron amigos, admiradores de la obra de Avelino Pousa y representantes de las entidades promotoras del galardón. El acto fue organizado por la AACC Xermolos, la Irmandade Manuel María y la Irmandade Avelino Pousa.

La decisión de conceder este año el Caxato a Raúl Río responde a su larga trayectoria de compromiso con la lengua y la cultura gallegas, especialmente desde la emigración y el ámbito rural. Natural de Os Vilares, en Guitiriz, Río residió durante buena parte de su vida en Euskadi, donde desarrolló su actividad profesional en Bizkaia como trabajador y sindicalista. Su vinculación con el periodismo le llevó a colaborar a lo largo de los años con numerosas publicaciones de Galicia y del País Vasco. Paralelamente, mantuvo una intensa actividad como reportero gráfico y fue construyendo un importante archivo fotográfico y sonoro relacionado con la vida cultural chairega y gallega desde la década de los setenta.

Durante el acto también se puso en valor su participación en la creación de la Agrupación Cultural Rosalía de Castro de Barakaldo, una entidad nacida con la finalidad de promover y mantener viva la cultura gallega entre la comunidad emigrante.

El Caxato de Avelino, elaborado cada año en madera de boj por Valdi, toma como referencia la figura de Avelino Pousa Antelo y busca reconocer a personas que, desde diferentes ámbitos, mantienen un compromiso continuado con la lengua, la cultura y los valores gallegos. En este sentido, la organización destacó la vinculación de Raúl Río con la defensa de la identidad gallega tanto desde Galicia como desde Euskadi.

El encuentro terminó con una sentida ofrenda floral ante el monolito dedicado a Avelino Pousa, manteniendo así una de las tradiciones de esta cita anual. La XIII edición del Caxato sirvió, de este modo, para reconocer una trayectoria marcada por el periodismo, la fotografía, el asociacionismo y, sobre todo, por el compromiso con la preservación y difusión de la cultura gallega.

¿Cuéntenos cómo fue conocedor de que se le concedía este premio?

Para mí fue una gran sorpresa con la que nunca conté. El caso es que me llamó el músico, poeta y escritor, Baldomero Iglesias (Mero) para decirme que me iba a llamar David Otero para darme una buena noticia. Después me llamó David y me dijo lo del Caxato, algo con lo que menos contaba, pero que me dio una gran alegría; es para mí un gran honor estar en una lista en la que también están grandes figuras: Alfonso Blanco Torrado, Marica Campo, María Pilar García Negro y la Fundación Penzol, entre otras.

¿Qué supone este premio a nivel económico y sobre todo personal?

A nivel económico para el galardonado no supone ningún beneficio económico, pero para las asociaciones que lo organizan (Irmandade Avelino Pousa Antelo, Irmandade Manuel María y Asociación Cultural Xermolos) supone, si no un gasto económico, que ignoro, un gran trabajo para llevarlo a cabo. Para mí supone un agradecimiento de sentirse reconocido y darle valor al trabajo hecho a lo largo de la vida, sentirse apreciado por un montón de amigos y amigas, tanto del país nativo como del pueblo que me acogió. Yo tuve la suerte de que me nombrara Trapeiro de Honra la Asociación Lareira de Soños de mi parroquia; que me dieran A Navalla de Manuel María en Outeiro de Rei y, ahora, O Caxato de Avelino en Teo, la Irmandade Avelino Pousa Antelo y las dos asociaciones guitiricenses.

Háblenos un poco de ese amor que le une a las letras. ¿De dónde surgió?

Mi primer maestro que tuve, D. Andrés Pérez Carballeira, siempre me inculcó el amor por la lectura y por la escritura. Esa afición por la lectura, el amor al terruño natal y al idioma gallego, se reafirmó en mí al leer O Catecismo do Labrego de Valentín Lamas Carvajal, que también impresionó al propio Castelao y a Fermín Penzol, el libro Da terra asoballada, de Ramón Cabanillas y al leer a Rosalía Castro, Curros Enríquez, Castelao, pero también a los clásicos de la literatura española y griega. Escribiendo soy un autodidacta y D. Andrés solo me explicó algunas cosas que debía hacer y otras que no debía. Empecé escribiendo con la intención de imitar a mis escritores preferidos, algo que nunca conseguí.

Aunque desarrolló su vida en el País Vasco, la vinculación con Galicia y con Os Vilares nunca la perdió.

En agosto de 1969 estaba trabajando de delineante en Talleres Preme de A Coruña, pero conocí a mi compañera Gloria, que vivía en Santurtzi y me fui para Sestao. Allí siempre ejercí de gallego y siempre fui respetado por serlo, aunque por aquel entonces había cierta tirantez entre vascos y gallegos, por lo que el propio Gabriel Aresti escribió tres sonetos para acabar con ella y pidió a su amigo Manuel María que también escribiera unos versos a los gallegos en ese sentido. Eso me llegó al alma, pues siempre quise crear allí un ambiente cultural gallego respetando siempre al país en el que me encontraba y, en enero de 1983, un grupo de jóvenes y jóvenes gallegas fundamos la Asociación Cultural Rosalía Castro de Barakaldo para dar valor a nuestro idioma y a nuestra cultura y empatizar con la vasca. Alquilamos un piso, donde exponíamos y vendíamos cerámica gallega y libros de todas las editoriales gallegas, organizábamos conferencias y publicamos varias revistas y algún libro. Por allí pasaban muchos estudiantes gallegos en la UPV.

El gallego forma parte de su vida, ¿cómo se mantiene como lengua propia tan lejos de casa?

Es cuestión de amor a la patria de nacimiento y de respeto a la que emigramos. Si nosotros somos conscientes de dónde nos encontramos y respetamos su cultura y sus costumbres, ellos van a entender que nosotros también tenemos derecho a practicar nuestras costumbres y hablar nuestro idioma si no nos comportamos como supremacistas. Siempre ejercí de gallego, luché porque los gallegos también lo hablaran y por eso siempre fui querido por el pueblo vasco, más apreciado que los que renegaban de Galicia y pretendían ser otra cosa que nunca pudieron ser, que también hay muchos. Aresti llegó a decir que el gallego era el tercer idioma de Euskadi y debía ser oficial.

Ahora como jubilado, ¿tiene previsto regresar a Galicia, o sigue viviendo a caballo entre las dos villas?

Aquí quisiera aprovechar para hacer una crítica en positivo, porque ya llevo 16 años sin tener que acudir al puesto de trabajo y podríamos estar aquí, pero somos conscientes de nuestra edad y el Sergas, por desgracia, no está a la altura de Osakidetza. No por la calidad y oficialidad de sus profesionales, pues estuve dos veces ingresado en el HULA (por un ICTUS y por una colangitis) y pude comprobar la gran humanidad y profesionalidad de todo el servicio médico de ese hospital, sino por las listas de espera a las que están sometidos los pacientes gallegos debido a la falta de personal sanitario en todos los ámbitos y ser incapaces de asumir la demanda asistencial. Aun así, soy consciente de la dispersión demográfica y de la distancia del hospital, pero también de los inexistentes servicios públicos de transporte en toda la provincia, tanto por carretera como por ferrocarril. Podríamos y nos gustaría a los dos vivir en Os Vilares, por la tranquilidad y amor a nuestra tierra, pero viendo esta situación tendremos que seguir yendo y viniendo según ordenen los galenos vascos. ¡Una lástima!

Colabora con distintos medios de comunicación y también haciendo muchas aportaciones a la cultura diferentes. ¿Hay algún proyecto nuevo?

Sí, escribí varios cientos de artículos en distintos periódicos. En Galicia, en A Nosa Terra, en este Terra Cháxa, en Sermos Galiza, en Galicia Dixital, en las revistas trimestrales, Terra e Tempo en papel y en Terra e Tempo digital. En Euskadi escribí en los diarios: El Correo Español, Egin (en el que incluso llegué a escribir en gallego), en el efímero Euskadi, en Gara, en las revistas de Xermolos y de los Centros Gallegos. Xurxo Martínez Crespo y yo editamos el libro Galegos en Bizkaia/Galiziarrak Bizkaian, con los sonetos de Aresti y las cantigas de Manuel María, que publicaron las Fundaciones de los sindicatos CIG y LAB. Además de sacar fotografías y vídeos de actividades culturales, en Galicia esculpí la escultura de Díaz Castro, que está en Os Vilares, y en Euskadi tallé una placa a Ramón Cabanillas de la calle de los Fueros de Barakaldo, que hoy se encuentra en el Centro Gallego de esa ciudad, pero ahora pienso seguir escribiendo en este periódico y seguiré trabajando en la cultura de base y defendiendo nuestro idioma, luchando por un mundo más social y más justo, por una sanidad y unas pensiones públicas más dignas y por un reparto más equitativo de la riqueza.

0.40966320037842