Formoso llama a reforzar la financiación local y la capacidad industrial de Galicia

El presidente de la Diputación de A Coruña, Valentín González Formoso, participó esta mañana en la presentación del informe La economía gallega, un documento que analiza de forma exhaustiva la situación económica que atraviesa el país. Este informe, elaborado por el Instituto de Estudios y Desarrollo de Galicia (IDEGA), cuenta también con la colaboración de la institución provincial.
El documento, dirigido por los investigadores de la USC María Dolores Riveiro García y Melchor Fernández Fernández, cumple cuarenta años de trayectoria ininterrumpida convertido en una referencia para comprender la evolución socioeconómica de Galicia. En la edición de este año, que coincide con el 50 aniversario del propio IDEGA, se dibuja una economía gallega que mantiene una trayectoria de crecimiento positivo, creación de empleo y capacidad exportadora, aunque continúa enfrentando importantes debilidades estructurales vinculadas a la demografía, la productividad, la vivienda y la financiación de los ayuntamientos.
Formoso destacó el informe como un documento “de referencia estable para datar cómo está la economía del país” y confirmó que la Diputación “seguirá apoyando una herramienta que consideramos muy útil”.
A pesar del buen comportamiento de los indicadores macroeconómicos y del saneamiento de las cuentas públicas autonómicas, el IDEGA dedica un apartado fundamental a la situación de los ayuntamientos, especialmente los más pequeños y rurales, cuyos recursos por habitante apenas alcanzan el 83,8 % de la media estatal. La dispersión geográfica y el envejecimiento encarecen notablemente la prestación de los servicios básicos, una realidad que el actual sistema de financiación no reconoce de forma suficiente y que hace imprescindible la asistencia técnica y la inversión de las diputaciones provinciales para garantizar la equidad territorial.
El mandatario provincial opinó a este respecto que la financiación local merece una reforma para que “los 313 ayuntamientos tengan una previsión y una estabilidad financiera” para poder ofrecer unos servicios públicos “menguados” y que “se están prestando con una carestía en los últimos años que está poniendo en riesgo la viabilidad económica de algunas entidades locales”. “Esta situación requiere sentarse de una vez, pues en los últimos 10 años no hemos sido convocados, para hablar de financiación autonómica de cara a los ayuntamientos”, sentenció Formoso.
En suma, afirmó el presidente que “esto va más allá de competencias, va de voluntad de aportar un grano de arena desde el ámbito de responsabilidad que tenemos cada una de las administraciones”.
Potenciar la industria
En términos generales, el PIB de Galicia registró un avance del 2,6 % en el último ejercicio. El sector servicios se mantiene como el principal motor económico al generar el 70,3 % del valor añadido bruto, mientras que la construcción experimentó la recuperación más dinámica con un incremento superior al 7 %. Por su parte, el informe recoge que la industria mantiene un crecimiento del 2,2 %, liderado por la automoción con la planta de Stellantis en Vigo alcanzando más de 550.000 vehículos y por la buena marcha de la industria alimentaria, a pesar de que la comunidad aún mantiene un peso industrial inferior al de otras regiones y sufrió la pérdida de pequeñas empresas.
Por su parte, el sector primario y el complejo agroalimentario muestran una mejora significativa de su renta por ocupado, que creció un 8,7 %, gracias a la estabilidad de los costes y al incremento de los precios percibidos. No obstante, el estudio señala la necesidad de aumentar la capacidad de transformación industrial dentro de la propia comunidad, ya que la industria agroalimentaria gallega representa solo el 38 % del valor de la cadena. La situación más compleja se encuentra en el marisqueo, donde la producción de bivalvos sufrió un descenso del 53 % en la última década debido a factores ambientales y económicos, impactando de lleno en el empleo tradicional del litoral.
A este respecto, el presidente provincial hizo hincapié en “potenciar nuestra industria transformadora” para que sea una referencia nacional e internacional “como ya sucede en algún sector como el de la alimentación, concretamente la industria conservera”. En este sentido, urgió a “potenciar industrias con altas potencialidades en Galicia” como “la forestal o la de la creación y almacenamiento de energías renovables”.
Situación laboral
En el ámbito del mercado laboral, Galicia alcanzó uno de sus mejores registros históricos al cerrar el ejercicio con 1,08 millones de afiliaciones a la Seguridad Social y una tasa de paro que descendió hasta el 8,35 %. La ocupación creció un 2,91 %, impulsada en gran medida por el empleo femenino y por las personas con formación superior, confirmándose la educación como el principal factor de protección frente al desempleo. Aun así, el informe advierte de que la evolución del empleo en Galicia mantiene un ritmo menor que la media estatal debido al menor dinamismo demográfico.
Haciendo referencia a esta cuestión, Formoso hizo hincapié en “fijarnos en qué tipo de empleo estamos creando, no solo si creamos o no”, incidiendo en la importancia de la creación de empleo de calidad y en la capacidad que tenga el país para retener el talento propio, así como en la integración de los extranjeros en un mercado laboral que “crece, sí, pero a un ritmo más moderado que el del conjunto del Estado”.
En lo referente a las relaciones exteriores, Galicia vuelve a situarse como la comunidad autónoma con mayor superávit comercial de España, gracias a unas exportaciones que alcanzaron los 30.938,9 millones de euros y un saldo positivo de más de 9.500 millones. El sector del transporte y el textil concentran más de la mitad de estas ventas internacionales, donde la provincia de A Coruña juega un papel clave al representar el 44,6 % del total exportado. A este buen comportamiento se suma el impulso del turismo, que superó los 7,3 millones de viajeros y donde la ciudad de A Coruña destacó entre los destinos urbanos españoles con un notable incremento en los ingresos por habitación y en la ocupación hotelera.
Por último, el informe también pone el foco en los serios problemas de acceso a la vivienda y en las tensiones de los precios del alquiler, que absorben cerca del 40 % de los ingresos de la población joven en las principales ciudades.