José Luis Díaz Núñez, toda una vida dedicada a la música en Lugo

Vinculado desde hace casi cuatro décadas al Festival de Jazz de Lugo y a la Sociedad Filarmónica, el lucense reivindica la curiosidad, la diversidad musical y la importancia de aprovechar la oferta cultural de la ciudad, que estos días vive una nueva edición del festival de jazz
José-Luis-Díaz-Núñez
5 Nov 2026

Jessica Fernández

"La cultura es el único alimento que hay para el cerebro, no hay otro". José Luis Díaz Núñez tiene clara la importancia de la cultura en la vida de las personas y lleva buena parte de la suya intentando que Lugo tenga acceso a propuestas musicales de calidad. A sus 63 años, este argentino de nacimiento, pero lucense de toda la vida, acaba de jubilarse después de trabajar durante 40 años como director administrativo y financiero. Sin embargo, su vinculación con la música y la actividad cultural de la ciudad sigue tan presente como siempre. Su nombre está ligado desde hace casi cuatro décadas al Festival de Jazz de Lugo y a la Sociedad Filarmónica, dos proyectos que contribuyen a mantener viva una programación cultural diversa y de calidad.

Coincidiendo con la celebración de una nueva edición del Festival de Jazz de Lugo, que vuelve a llenar estos días la ciudad de música, José Luis reivindica el valor de iniciativas que permiten acercar a los lucenses artistas y propuestas que, en muchos casos, no resultan fáciles de encontrar fuera de los grandes circuitos culturales. Él conoce bien el trabajo que hay detrás de cada concierto, pero también la satisfacción de conseguir que un público pueda disfrutar de músicos de primer nivel a escasos metros de distancia.

Su relación con la música comenzó mucho antes de formar parte de cualquier asociación o proyecto cultural. "Desde los 11 años, en la adolescencia, no hacía otra cosa que escuchar música", recuerda. En una época sin internet y con una oferta radiofónica mucho más limitada, descubrir nuevos sonidos exigía paciencia, curiosidad y ganas de explorar. "Antes no era como ahora, las cadenas de radio no te ofrecían otra música que no fuera mainstream. Mi vida era explorar, ya que no había internet, así que era todo prueba y error".

Aquella inquietud le llevó a sumergirse de lleno en el universo musical: decidió formar parte de grupos de rock y aprendió a tocar la batería de manera autodidacta, fijándose en otros músicos y escuchando discos una y otra vez. También pasó por alguna formación de folk, en un recorrido que le permitió conocer a muchas personas vinculadas a la música y que terminaría conduciéndolo hasta uno de los espacios culturales más reconocibles de Lugo: el Clavicémbalo.

Allí empezó a tocar y a colaborar en la programación de conciertos. De aquel ambiente surgió la Asociación de Amigos del Jazz Escobijazz, hace casi 40 años, con el objetivo de organizar actuaciones en la sala y promover el Festival de Jazz que se celebra, desde hace 36 años, en noviembre, y que se consolidado como una de las citas musicales de referencia de la ciudad. De quienes pusieron en marcha aquel proyecto, José Luis señala que todavía continúan vinculados principalmente Alberto Grandío y él. Unos años después, la Sociedad Filarmónica de Lugo contactó con él y con otros amigos para incorporarse a su directiva.

Tal como sostiene Díaz, fue Xulián Parga “el responsable final de mi entrada en la Sociedad Filarmónica, una persona admirable y entrañable para todo el mundo que lo conoció. Tanto es así que el próximo 4 de diciembre dedicaremos el concierto de la Sociedad Filarmónica a su recuerdo y como homenaje”.

Desde entonces, continúa formando parte de la entidad como secretario, a la que llegó con menos conocimientos sobre música clásica que sobre otros géneros, pero con la misma disposición a descubrir. "Mi relación con la música clásica era menor que la que podía tener con el jazz o con el rock, pero mi pareja y su familia sí que tenían más formación y me fueron atrayendo a este ámbito musical. Y, como a mí siempre me pudo la curiosidad, me uní al proyecto".

Una curiosidad que define buena parte de su manera de entender la música. "Del punk a la música académica contemporánea, me cabe todo", resume. Esa amplitud de miras también se refleja en su trabajo actual, ya que se encarga de la programación de la Sociedad Filarmónica, incluida la selección y búsqueda de los conciertos, mientras que en el Festival de Jazz comparte esa responsabilidad con Alberto Grandío.

LOS MEJORES CONCIERTOS, PARA LUGO

La forma de construir ambas programaciones ha cambiado mucho desde aquellos primeros años. Al principio, el trabajo consistía en buscar músicos, establecer contactos y dejarse llevar por las recomendaciones que iban surgiendo. "Cuando empezamos hace treinta y pico años íbamos un poco a ciegas: empiezas a conocer gente, te diriges directamente a los músicos y ellos te van llevando a otros, a lo mejor más conocidos". Ahora, tanto la Filarmónica como el festival reciben centenares de propuestas y cuentan con una amplia red de contactos. "A veces, hasta duele no poder contestar a cantidad de propuestas que nos llegan". El problema, por tanto, ya no es tanto encontrar artistas como elegir entre todos los que podrían formar parte de la programación. "Al final, no nos queda más remedio que seleccionar aquello que tiene más sentido. Pero es difícil elegir, y sobre todo porque querríamos hacer 50 conciertos, pero solo podemos hacer 10". Una tarea que exige buscar un equilibrio entre las posibilidades económicas, la calidad de las propuestas y los intereses de un público que no siempre está dispuesto a salir de sus preferencias habituales.

Esa labor tiene también uno de sus principales escaparates en la Semana de Música del Corpus, que este año celebró su 53ª edición durante el mes de mayo. Organizada por el Concello de Lugo y con la dirección artística de la Sociedad Filarmónica, la cita permite acceder gratuitamente a conciertos de música clásica de gran calidad. La entidad se encarga de diseñar la programación, mientras que el área de Cultura municipal asume la organización y facilita que todas las actuaciones sean de entrada libre.

Para José Luis, precisamente esa gratuidad es una de las grandes oportunidades que ofrece el ciclo, aunque lamenta que no siempre se valore en su justa medida. "Quizás la gente no lo valora lo suficiente, pero en este festival se da la oportunidad de acceder a conciertos de muy alta calidad, sin ningún precio, y es una pena saber que personas que disfrutarían, no van".

Así, considera que todavía existen ciertos reparos hacia la música clásica que impiden que parte de la población se acerque a estas propuestas. "Debería haber colas por entrar", afirma. También cree que puede existir cierto prejuicio por la asociación histórica de la música clásica con la Iglesia, algo que, a su juicio, no responde a la realidad de la programación. En los últimos años, el ciclo se presenta como Festival Ciudad de Lugo, aunque mantiene la referencia a la Semana de Música del Corpus por tradición. José Luis explica que la presencia de obras sacras responde fundamentalmente a razones históricas y musicales. Si se quiere programar música de los siglos XVI o XVII, resulta prácticamente imposible separarla de su contexto religioso, porque buena parte de las composiciones de aquella época estaban destinadas a la Iglesia. "No puedes separar la obra de Bach de la música sacra", apunta. Sin embargo, insiste en que el festival no tiene una vinculación religiosa ni católica. "Sí, en el fondo hay una cierta espiritualidad, pero no religión".

Sobre la respuesta de la sociedad lucense, considera que es buena si se compara con la de otros lugares del país, aunque reconoce que todavía existe margen para ampliar el público. "Hay mucha gente interesada, pero no es tanta si no hacemos una programación más abierta", explica. Por eso, la selección de conciertos intenta combinar diferentes estilos y propuestas, sin limitarse a un único perfil de espectador. Para ilustrarlo, recurre a una comparación con la literatura: "Supongo que pasa igual si estás intentando traer a un escritor y todo el mundo pide en la librería el mismo bestseller. Entonces buscamos un equilibrio".

LA CURIOSIDAD COMO FORMA DE ACERCARSE A LA CULTURA

El público que acude habitualmente a estos conciertos es, según reconoce, mayoritariamente adulto y de edad avanzada. Una realidad que le lleva a reflexionar sobre la relación de la sociedad con la cultura y sobre la necesidad de hacer un esfuerzo personal para descubrir propuestas diferentes. Entiende que, después de una jornada laboral, muchas personas prefieran quedarse en casa, pero considera que no debería ser un impedimento para disfrutar de otras experiencias. "Llegas a casa, pones la tele y consumes programas que no te aportan nada, porque son vacíos. Sin embargo, a 100 metros de tu casa hay un concierto que, a veces, es una buena medicina. Pues es una pena que no vayas", reflexiona. En ese sentido, considera que la programación del Festival de Jazz o de la temporada de conciertos de la Sociedad Filarmónica ofrece la oportunidad de disfrutar en Lugo de artistas internacionales de primer nivel. "Lo que intentamos que la gente entienda es que personas como las que vienen al Festival de Jazz, como James Carter, y verlo a cinco metros, haciendo su arte, sentado, tomándote una cerveza, a nivel internacional no es nada fácil".

Por otra parte, señala que uno de los problemas actuales es la enorme segmentación de los gustos musicales, que lleva a muchas personas a permanecer dentro de su propio estilo sin explorar otros territorios. Reconoce que no siempre es fácil entrar en una propuesta diferente, pero considera que ahora existen muchas más posibilidades para hacerlo que en su juventud. "En mi época, comprábamos discos por las portadas, no teníamos oportunidad de ver qué había dentro. Escuchábamos el disco entero un montón de veces y te acababa gustando".

Su compromiso con la cultura tampoco termina en las iniciativas que él mismo organiza. José Luis procura participar en otras propuestas de la ciudad, desde el Facela Fest hasta la Semana del Cine, pasando por las actividades del Club Cultural Valle-Inclán o los conciertos del Clavicémbalo. Es su manera de entender la vida cultural como un conjunto de iniciativas que se complementan y que necesitan también de un público dispuesto a conocerlas. "A veces es difícil ir a todo y entiendo que no hay manera de acceder a la cultura sin un esfuerzo personal, es voluntad y ganas de informarse sobre lo que vas a ir a ver", reconoce. Pero insiste en que merece la pena salir de lo conocido y experimentar. "Es bonito experimentar y tener capacidad de curiosidad para disfrutar de propuestas culturales que a veces se escapan de nuestro control".

Esa misma curiosidad sigue presente en su relación personal con la música, que asegura que está en constante evolución. "Yo estoy cambiando constantemente, intentando buscar cosas nuevas, evolucionando, etc.". También observa con interés cómo determinados sonidos y propuestas que hoy parecen novedosos tienen antecedentes en otras épocas. Como ejemplo, menciona la actuación de Bad Bunny en la Super Bowl y su relación con propuestas musicales anteriores: "Hizo lo mismo que hacía Rubén Blades hace 30 años. Me parece muy curioso cómo se replican situaciones como si fuera algo nuevo".

Esa disposición a escuchar, descubrir y dejarse sorprender es, en definitiva, la misma que ha acompañado a José Luis desde aquellos primeros discos de los Beatles hasta su implicación actual en el jazz y la música clásica. Una actitud que también reivindica para Lugo, una ciudad que cuenta con una oferta cultural diversa, pero que necesita que sus vecinos se animen a participar y a aprovecharla.

Ahora, con una nueva edición del Festival de Jazz en marcha, su invitación es clara: acercarse a los conciertos, descubrir artistas y permitirse disfrutar de experiencias que quizá no estaban entre los planes iniciales. Porque, después de tantos años dedicados a buscar músicos y construir programaciones, José Luis sigue convencido de que la cultura no es un complemento prescindible, sino una necesidad. Y, como él mismo recuerda, "un buen concierto a veces es una buena medicina".

0.49106502532959