La CIG-Construcción clama con una protesta en Negreira contra la explotación de personas migrantes

La Federación de la Construcción y Madera (FCM) de la CIG continuó con la campaña que está desarrollando en los últimos meses para denunciar la explotación laboral de personas migrantes en el sector y en demanda de más formación y mayor prevención en seguridad laboral. En esta ocasión trasladó las protestas a un edificio en obras en Negreira en el que falleció un operario brasileño en accidente de trabajo el pasado 9 de septiembre, donde desplegaron una pancarta con el lema de la campaña: ‘Gallegos y extranjeros, la misma clase obrera. Construcción sin explotación’.
La concentración, en la que participaron personas delegadas de la central sindical en empresas del sector de todo el país, se desarrolló al mediodía para llamar la atención sobre las condiciones de precariedad y explotación en las que buena parte del personal tiene que desarrollar su trabajo, especialmente las personas migrantes que nutren de mano de obra al sector mediante largas cadenas de subcontratación. Un personal que, además, no cuenta la mayoría de las veces con la formación necesaria y que tiene que trabajar sin las medidas de protección necesarias.
“Esto está provocando un aumento de los siniestros, como los acontecidos el pasado 9 de septiembre en Negreira, en el que falleció un operario brasileño; el 2 de octubre en O Porriño, donde resultaron heridos cuatro trabajadores; ayer en un edificio en Vigo, donde resultaron lesionados dos operarios senegaleses; y en Ourense, donde resultaron heridos graves otros dos trabajadores”, tal y como recuerda Plácido Valencia, secretario nacional de la CIG-Construcción.
El responsable sindical hace hincapié en la necesidad de apostar por la formación en el sector, así como de incrementar la prevención de riesgos y la seguridad y salud laboral. “Es necesario también un mayor compromiso y una acción decidida de la Inspección de Trabajo ante las numerosas denuncias presentadas a lo largo del país por los graves incumplimientos de las empresas, así como una fiscalización de las medidas adoptadas en materia de prevención de riesgos”.
Con este objetivo, la CIG está llevando a cabo una serie de acciones en el sector, como la desarrollada el pasado 19 de junio con la paralización de las obras de rehabilitación del Castillo de Monterrei, en Verín, para denunciar las condiciones de explotación que padecen las personas trabajadoras extranjeras y llamar la atención sobre la situación en la que se encuentran estas personas trabajadoras (originarias de países como Mauritania, Senegal, Marruecos, Brasil, Perú o la India) de las subcontratas portuguesas que prestan servicio para la UTE Extraco-Oreco, adjudicataria de los trabajos encargados por la Xunta de Galicia.
Jornadas de más de 10 horas e incluso trabajo en sábado son algunas de las irregularidades detectadas en una obra en la que se incumple sistemáticamente el convenio del sector, tal y como la central sindical denunció ante la Inspección de Trabajo a finales del año pasado. A raíz de la protesta, la autoridad laboral respondió a varias de las denuncias dándole en parte la razón a la CIG en algunas cuestiones, por las que levanta acta de infracciones graves en materia laboral, “aunque dicen que otras no fueron capaces de constatarlas”.
En aquella ocasión, al igual que en el caso de la movilización, desplegaron una pancarta con el lema que resume la principal reivindicación de la campaña: ‘Gallegos y extranjeros, la misma clase obrera. Construcción sin explotación’. Finalmente, desde la central sindical insisten en que seguirán con las denuncias y las acciones de protesta hasta que se garanticen condiciones dignas y un “escrupuloso” cumplimiento de la legislación laboral y en materia de prevención de riesgos para acabar, de una vez por todas, con la “lacra” de los accidentes laborales en todas las obras.