La CIG denuncia que Monbus por mantener trabajando a una conductora que fue agredida en los urbanos de Santiago

Considera que la empresa debería haber parado el autobús, avisado a una ambulancia para que fuera trasladada a urgencias para que fuera evaluado su estado
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30 Sep 2026

Este lunes al mediodía una trabajadora del servicio de transporte urbano de Compostela tuvo que parar fuera de la parada porque esta estaba ocupada por un taxi. Mientras estaban bajando y subiendo las personas usuarias, el taxi quiso incorporarse y no pudo hacerlo por la presencia del autobús.

Tras continuar la marcha, en el semáforo de Porta do Camiño el taxista bajó de su vehículo, se dirigió a la ventanilla de la conductora y le dio un puñetazo en la frente, mientras la insultaba gravemente, llamándola, entre otras cosas, «hija de puta», «gilipollas» o «subnormal».

En ese momento la trabajadora, que estaba sufriendo un ataque de ansiedad derivado de la agresión sufrida, llamó a la policía local para informar de lo sucedido. Posteriormente llamó a la empresa para saber cómo tenía que proceder y la empresa, en lugar de parar el autobús, le pidió que siguiera con el servicio, pese a ser conocedora del estado en el que se encontraba.

De hecho, en la siguiente vuelta, la trabajadora tuvo un golpe contra un bolardo a consecuencia del estado en el que se encontraba. A las 19:12 no aguantó más y contactó de nuevo con la empresa para comunicar que no era capaz de seguir y que le mandasen de inmediato un relevo.

Maica Dono, presidenta del comité de TRALUSA, afirma que esto confirma que la empresa, además de poner en riesgo la salud laboral de la conductora, puso en riesgo también a las personas usuarias del servicio.

Dono denuncia que «aún tuvo que volver a la base de Amio en el coche particular de la persona que le fue a hacer el relevo». Posteriormente tuvo que desplazarse por sus medios al hospital «y aún le fue recriminada su actitud al hacer que la empresa tuviera que buscar a alguien para hacerle ese relevo».

La presidenta del comité afirma que tiene que haber retenes para que cualquier incidencia que se produzca en la conducción pueda ser atendida sin perjudicar el servicio. «En este caso, o no había o no se activó un retén y la persona que fue a hacer el relevo ya había hecho su turno por la mañana, con lo que también se estarían incumpliendo las normas de tráfico sobre tiempos de conducción, lo que supone un riesgo añadido».

La trabajadora, tras ser atendida en el hospital, recibió medicación y hoy acudirá a la evaluación por parte de la mutua. La presidenta del comité considera que no se actuó correctamente porque tras producirse una agresión la persona tendría que ser retirada inmediatamente del servicio y trasladada a los servicios médicos para su evaluación.

Añade que cuando hay una agresión o accidente es obligatorio reunir al comité, para analizar las causas y poner en marcha posibles medidas correctoras. Por eso, ahora el comité exigirá una reunión de inmediato.

En este sentido, Dono recuerda que hubo otra agresión a un conductor en el mes de abril y que la empresa anuló en dos ocasiones la reunión solicitada entonces. Sin embargo, transcurridos cinco meses, esta todavía no se ha producido. «Este es el desprecio con el que nos encontramos diariamente por parte de Monbus, donde sus trabajadores y trabajadoras somos la última mierda, cuando somos nosotros quienes estamos manteniendo el servicio para su beneficio».

La trabajadora ya presentó denuncia contra el agresor y la CIG anuncia que comunicará esta situación laboral, de la máxima gravedad, a la Inspección de Trabajo, para que no se repita y se adopten medidas contra la empresa.

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