La Diputación presenta el proyecto arquitectónico de la Casa de Acompañamiento a los Mayores (CAM) de As Pontes

Valentín González Formoso destaca que la CAM será la primera “de un nuevo modelo de atención residencial más humano, próximo y pensado no como una residencia o un centro hospitalario, sino como una casa”
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16 Sep 2026

La Diputación de A Coruña presentó hoy el proyecto arquitectónico de la futura Casa de Acompañamiento a las Personas Mayores Pardo Bazán de As Pontes, el primer centro del nuevo modelo residencial que la institución provincial quiere implantar en la provincia y que tendrá continuidad próximamente en Rianxo y Ordes.

El proyecto ganador del concurso de ideas fue dado a conocer en una rueda de prensa en la que participaron el presidente de la Diputación, Valentín González Formoso; el vicepresidente, Xosé Regueira; la diputada de Política Social, Mar García Vidal, y el arquitecto responsable de la propuesta ganadora, Hugo Araujo Lázare, que explicó en detalle las principales características del futuro centro.

Durante el acto se entregaron también los galardones a los tres arquitectos premiados en el concurso de ideas, al que se presentaron un total de 49 propuestas. El primer premio, dotado con 9.000 euros, correspondió a Hugo Araujo Lázare por su proyecto “Aldea Abierta”; el segundo, de 7.000 euros, a María Gracia Amandi Joglar, por la propuesta “Villas 15320”; y el tercero, de 5.000 euros, a Javier de las Heras Solé, por “Un Jardín”.

Formoso destacó que la futura CAM de As Pontes “es algo distinto”. Explicó que estos espacios no se conciben como “residencias, hospitales o almacenes para que las personas pasen los últimos años de su vida. Esto es diferente. Nosotros creamos viviendas para esas personas mayores y sus familias que necesitan una solución habitacional”. Añadió que este espacio busca ser un “punto de referencia intergeneracional, en el que el pueblo pueda llevar sus iniciativas culturales y de ocio y en las que participen tanto las personas residentes como jóvenes y jóvenes de las villas en las que se localicen”.

El presidente subrayó que “As Pontes es el punto de partida de un proyecto provincial más amplio. Este nuevo modelo comienza aquí y en breve avanzaremos también en las CAM de Rianxo y Ordes. Nuestra intención es construir una red de centros que ofrezca una respuesta diferente al reto de los cuidados de larga duración y al envejecimiento de la población”.

Formoso quiso resaltar la complejidad que tiene para la Diputación llevar a cabo un proyecto de esta tipología, pues es “muy diferente a los que hacemos cada día en esta casa”. Por esto agradeció “la implicación y la ilusión” de todas las personas que ayudaron a que pudiera salir adelante.

Por último, incidió en la importancia de “querer aportar nuestro grano de arena, pese a no tener las competencias para esto”. Precisamente no tener las competencias “implica que tengamos que pedir autorización a la administración que no resuelve el problema de las plazas en las residencias: la Xunta de Galicia”. Los estudios cifran en aproximadamente 5.000 las plazas necesarias en la provincia de A Coruña para resolver esta cuestión. Con todo, el presidente puntualizó que “no existen fórmulas mágicas para resolver esta dinámica” y es por eso por lo que el gobierno provincial decidió implicarse en dar una solución innovadora a las personas mayores de la provincia que no pueden disponer de una plaza en una residencia.

“Lo más importante de este proyecto no es solo cómo va a ser el edificio, sino cómo se va a vivir dentro de él”, señaló Formoso. “Queremos que las personas mayores puedan mantener sus rutinas, recibir a sus familias, pasear, salir al jardín, participar en las actividades o simplemente sentarse a conversar. Que el centro sea como su casa”.

Una pequeña aldea con hogares autónomos

La propuesta arquitectónica ganadora, presentada con el lema “Aldea Abierta”, según explicó su creador, Hugo Araújo Lázare, concibe el edificio como una pequeña aldea doméstica, “buscando eliminar en la medida de lo posible la imagen institucional asociada tradicionalmente a los centros residenciales”. Es por ello que todo el inmueble se desarrolla en una única planta —posible gracias a la amplitud de la parcela, de más de 4.000 m2— y se organiza alrededor de cuatro unidades de convivencia, que constituyen el núcleo de la vida diaria del centro.

Cada una de estas unidades funciona como “un pequeño hogar autónomo”, organizado alrededor de un patio central y dotado de sala de estar, cocina-comedor y espacios propios. Las habitaciones, individuales y dobles y todas con baño accesible, se relacionan directamente con los patios y jardines, creando una transición gradual entre los espacios privados y las zonas compartidas.

El centro tendrá capacidad para 59 personas y su configuración busca favorecer una vida cotidiana lo más próxima posible a la de un hogar, evitando la sensación de institucionalización y potenciando la autonomía de las personas residentes.

Araújo incidió en que este concepto de pensar el centro como una casa “cambia la forma de ver cómo es la tipología de ver este edificio público de una forma muy innovadora”. El arquitecto explicó que “fue este concepto el que más me motivó a participar en este concurso”; concurso que destacó por su formato y su transparencia.

Araújo agradeció el premio en un concurso de ideas “hecho como se tiene que hacer, con un jurado con solvencia y con un programa muy bien estructurado y explicado. Hoy en día ya no se hacen las cosas así, se hacen con poca transparencia y con condiciones muy restringidas. Gracias por hacer el concurso de esa manera”, afirmó.

Una de las decisiones fundamentales del proyecto, según explicó su autor, es “desarrollar todo el edificio en planta baja, favoreciendo la accesibilidad universal y eliminando recorridos verticales”. Los patios y jardines adquieren un papel protagonista, con diferentes niveles de privacidad y usos destinados a huerta, actividades al aire libre, zonas de estancia o espacios vinculados directamente a las unidades de convivencia.

El acceso principal desde la calle Pardo Bazán se configura mediante una plaza arbolada, concebida como espacio de transición entre la villa y el propio centro. El edificio contará con una superficie construida próxima a los 3.366 metros cuadrados y reservará más de 1.000 metros cuadrados para patios, zonas ajardinadas y áreas exteriores de actividad.

La organización interior distingue también claramente los espacios destinados a las personas residentes y sus familias de los circuitos internos de personal, suministros y servicios. El centro contará, entre otros equipamientos, con sala multiusos, zonas para actividades con la comunidad, estancias para reuniones familiares, fisioterapia, enfermería, consulta médica y sala polivalente.

El proyecto incorpora además criterios de eficiencia energética y sostenibilidad, aprovechando la iluminación y ventilación naturales, con cubiertas diseñadas para mejorar el comportamiento térmico del edificio, captación solar fotovoltaica y sistemas de acumulación energética.

La propuesta ganadora será ahora la base para la redacción del proyecto definitivo para construir la futura Casa de Acompañamiento a las Personas Mayores Pardo Bazán, llamada a convertirse en el primer ejemplo del nuevo modelo residencial provincial que la Diputación de A Coruña quiere extender progresivamente a otros ayuntamientos coruñeses.

El contrato que se adjudica a Hugo Araujo Lázare asciende a 281.535,03 euros, IVA incluido: 225.228,03 € para la redacción del proyecto básico y de ejecución y 56.307 € para la codirección de la obra. El plazo previsto es de 1,5 meses para el proyecto básico, otros 2,5 meses para el proyecto de ejecución.

La propuesta arquitectónica estima un presupuesto de ejecución material de 3,62 millones de euros para las obras, con una duración estimada de 18 meses.

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