La presidenta de la Diputación defiende combatir la despoblación como herramienta para la prevención de incendios

La presidenta de la Diputación de Lugo, Carmela López, destacó este martes que combatir la despoblación es una herramienta clave en la prevención de los incendios. Unas declaraciones que realizó durante la presentación del Análisis de la relación entre despoblamiento rural y cambio en los regímenes de incendios del Sureste Europeo en el Pazo de San Marcos. El informe, impulsado por el Eje Atlántico y elaborado por el ingeniero forestal Juan Picos, señala la revitalización del territorio como una de las principales herramientas para reducir el riesgo de los grandes incendios.
Carmela López destacó que “en la provincia de Lugo sabemos bien de lo que hablamos cuando hablamos de incendios forestales. Los vimos ya este verano y los sufrimos en los últimos años, con incendios que dejaron una profunda huella, especialmente en la Ribeira Sacra”.
“Este es el cambio de modelo que Galicia necesita. No podemos conformarnos con un sistema que concentra los esfuerzos en la extinción. La prevención debe ocupar el lugar central, con planificación, con recursos suficientes y con una gestión activa del territorio durante los doce meses del año”, argumentó.
Puso sobre la mesa la presidenta que “la ciencia confirma lo que el rural lleva mucho tiempo advirtiendo: el abandono del territorio, la pérdida de la actividad agraria y forestal y la despoblación aumentan el riesgo y hacen que los incendios sean cada vez más difíciles de controlar. Esa realidad no admite improvisación, requiere políticas sostenidas en el tiempo”.
Señaló que desde la Diputación “seguiremos asumiendo nuestras responsabilidades: colaborando con los ayuntamientos, invirtiendo en el rural y contribuyendo a mantener vivo el territorio”, pero que “Galicia merece una política forestal a la altura del reto que tiene por delante”.
Diez años de evolución demográfica y de incendios
El estudio, que presentaron el secretario general del Eje Atlántico, Xoán Vázquez Mao, y el propio autor, analiza la evolución demográfica y los incendios registrados entre 2016 y 2026 en más de 4.400 unidades administrativas de España, Francia y Portugal. Los datos obtenidos confirman la estrecha relación que existe entre el abandono del medio rural, el envejecimiento de la población y la proliferación de los grandes incendios forestales.
Según explicó Picos, el abandono de la actividad agrícola, ganadera y forestal favorece la expansión de los matorrales, la acumulación de combustible vegetal y la pérdida del paisaje en mosaico, un elemento clave para frenar la propagación del fuego. A estos factores se suman el envejecimiento, la pérdida de servicios básicos, la disminución de la capacidad de gestión del territorio o el cambio climático, elevando el riesgo de incendios extremos.
Las medidas propuestas en el texto para frenar esta tendencia pasan por la recuperación de la actividad en el sector primario, la conservación de los paisajes diversificados, el impulso del relevo generacional o una gestión que limite la acumulación de biomasa.
Elaborado en el marco del programa europeo SUDOE, este análisis está disponible en la web del Eje Atlántico, Eixo Atlántico
, y pone a disposición de los municipios de Galicia y el norte de Portugal una herramienta de referencia para orientar las políticas locales de prevención y de ordenación del territorio.