Monterroso y Carballedo reflejan el avance del gallego en las inscripciones funerarias de Galicia

La iniciativa de educación social Palabra e Memoria, centrada en el estudio del patrimonio documental de los cementerios gallegos, dio a conocer los primeros resultados globales de una investigación que confirma la presencia de inscripciones funerarias en lengua gallega en los camposantos de los 313 municipios de Galicia. El proyecto desmonta así la idea previa de que el uso escrito del gallego en los cementerios era prácticamente inexistente.
Hasta el momento, el análisis completo se realizó en 16 municipios gallegos, de los que seis pertenecen a la provincia de A Coruña, cinco a la de Lugo, cuatro a la de Pontevedra y uno a la de Ourense. En el caso lucense, el primer trabajo de campo sistemático, realizado siguiendo todos los parámetros metodológicos establecidos, se llevó a cabo en 1997 por la intervención educativa Modelo Burela en los dos cementerios de la localidad mariñana. La evolución de esa investigación se revisa cada año durante el mes de mayo coincidiendo con la celebración de las Letras Galegas.
Posteriormente, otros estudios permitieron obtener datos en otros municipios de la provincia de Lugo, como Friol, con un 1,49 % de inscripciones en gallego; O Valadouro, con un 2 %; Meira, con un 5 %; A Pastoriza, con un 6,46 %; A Fonsagrada, con un 4,5 %; y O Vicedo, con un 4,20 %.
En Monterroso, la investigadora local Inma Castro contabilizó más de 500 propiedades funerarias repartidas en los cementerios de ocho parroquias y registró que la introducción del gallego escrito se produjo de manera simultánea en 1981 con el traslado de las cenizas del escritor Lourenzo Varela a Fufín. La parroquia de Arada se sitúa a la cabeza con una presencia del idioma en el 9 % de las 46 propiedades analizadas, seguida por Penas, Sambreixo y Pol, con un 5,2 %. Aunque en algunos casos el uso del gallego se limita a la identificación de las casas a las que pertenecen los panteones, el idioma está presente en todos los camposantos estudiados.
En el municipio de Carballedo, la investigación se centró en las parroquias de A Cova y Veascós, donde se analizaron 372 panteones. Los resultados muestran porcentajes inferiores a los de Monterroso: en A Cova el uso del gallego alcanza el 2,7 %, con cinco propiedades familiares sobre un total de 182, mientras que en Veascós se sitúa en el 2 %, con tres inscripciones en 145 construcciones funerarias.
El estudio elaborado por Inma Castro concluye que la realidad observada en Monterroso y Carballedo refleja el comportamiento general del resto de Galicia. Palabras como “fillos” y “netos” aparecen cada vez con mayor frecuencia en las placas de recuerdo a los familiares fallecidos, en un proceso de recuperación lingüística que, según los investigadores, está impulsado por todos los sectores sociales.
Los datos indican además una mejora significativa durante la última década, especialmente entre 2015 y 2025, en consonancia con el mapa elaborado por el periodista David Canto Veiga y presentado en octubre de 2024 por el Consello da Cultura Galega.
La llamada “selección gallega de visualización”, integrada por personas que recorren Galicia recopilando información sobre el uso del idioma en los cementerios, recogió ya datos de más de 110.000 familias distribuidas por los 313 municipios gallegos. El colectivo atribuye esta tendencia emergente al relevo generacional y a la mejora en la atención prestada por las empresas funerarias. Las personas alfabetizadas en gallego en los primeros años de la democracia ocupan ahora responsabilidades tanto en el cuidado de los cementerios familiares como en las propias empresas del sector, favoreciendo así la normalización lingüística.
Actualmente, el mayor uso del gallego escrito en lápidas y esquelas se registra en la parroquia de Esteiro, en Muros, donde alcanza el 37 %. También destacan cifras próximas al 30 % en Castro y Outeiro de Rei, así como alrededor del 20 % en Rianxo. En el conjunto de Galicia, la media general pasó del 0,8 % al 4 % en los últimos años, en un proceso que continúa abierto a la colaboración ciudadana.