Móviles y tabletas pueden ayudar en la rehabilitación de menores con parálisis cerebral

Un juego en una tableta, una aplicación en el móvil o una videoconsola pueden parecer simples momentos de ocio. Sin embargo, para niños y niñas con parálisis cerebral unilateral también pueden convertirse en una oportunidad para practicar movimientos, ganar autonomía e incorporar con más naturalidad la mano afectada en sus actividades diarias.
Ese es el punto de partida de un estudio internacional en el que participaron investigadoras del CICA de la Universidad de A Coruña. El trabajo analiza cómo menores de entre 3 y 7 años con parálisis cerebral unilateral utilizan la tecnología en casa y qué opinión tienen sus familias sobre el papel de estos dispositivos en la vida cotidiana.
La investigación, publicada en la revista Disability and Rehabilitation: Assistive Technology, recoge experiencias de familias de diferentes comunidades autónomas españolas. Los resultados muestran que la tecnología puede tener un efecto especialmente valioso cuando despierta interés en los menores. Al estar concentrados en un juego, en una aplicación o en una actividad digital que les resulta divertida, muchos niños y niñas tienden a utilizar ambas manos de forma más espontánea.
La clave está en la motivación. Frente a ejercicios que pueden resultar repetitivos o poco atractivos, los dispositivos cotidianos ofrecen un entorno más cercano al juego. Eso favorece que los menores intenten tocar la pantalla, sujetar el aparato, pulsar botones o realizar acciones que requieren la participación de las dos manos. De ese modo, la mano afectada puede integrarse con más naturalidad en movimientos habituales y no solo en tareas específicamente terapéuticas.
El estudio también deja claro que no toda la tecnología sirve de la misma manera. Muchos dispositivos comerciales no están pensados para niños y niñas con dificultades motoras. Pantallas demasiado sensibles, botones pequeños o acciones que requieren mucha precisión pueden convertir una actividad motivadora en una experiencia frustrante. Por eso, las familias participantes valoran especialmente aquellas herramientas que permiten jugar, participar y practicar sin que los menores se sientan diferentes a sus iguales.
Las investigadoras señalan que adaptar tecnologías ya presentes en los hogares podría ayudar a complementar la rehabilitación tradicional. No se trata de sustituir el trabajo de los profesionales, sino de aprovechar situaciones naturales de la vida diaria para reforzar el uso funcional de la extremidad afectada. Para ello, el uso de estos dispositivos debe estar supervisado, adaptado a la edad de cada menor y ajustado a sus necesidades.
En el estudio colaboraron la Manchester Metropolitan University, la Universidad de Castilla-La Mancha, la Universidad Miguel Hernández y la Universidad de A Coruña. Por parte del grupo NEUROCOM participaron la investigadora Verónica Robles García y la investigadora predoctoral Irene González Eiroa.