ONG Escuela Shantidi: “En la India, no tienen lo más elemental, por eso queremos poner nuestro granito de arena”

Teresa Vila, presidenta da ONG Escuela Shantidi, que cumple 10 años de trabajo solidario en la India y de visibilización y proyección social en Lugo
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8 Jul 2026

Jessica Fernández

La ONG Escuela Shantidi cumple una década de trabajo solidario impulsada por la trayectoria de su presidenta, Teresa Vila, una voluntaria que acumula más de 30 años de experiencia en cooperación internacional y dos décadas de vinculación directa con la India. La organización nació, según relata ella misma, de un punto de inflexión vital y ético. “Llega un momento en el que o te vas de allí para no volver o das un paso adelante para crear un proyecto viable, y así lo hice. Fundamos la ONG con un grupo de amigos de toda la vida de Lugo”.

Con el paso del tiempo, aquel núcleo inicial se amplió con voluntarios procedentes de distintos puntos de España, desde Galicia hasta Madrid o Tenerife, en una red que crece tanto por el boca a boca como por el impacto de las experiencias compartidas. Vila resume ese efecto con una convicción que se repite entre quienes han vivido estas expediciones solidarias: “Los viajes cuyo objetivo es el voluntariado, realmente te ayudas a ti mismo, porque la satisfacción que tienes es indescriptible. Una persona que hace un viaje con un fin solidario ya no vuelve a viajar de forma turística como antes, porque no le llena, no le aporta: esto es mucho más satisfactorio”.

El trabajo de la ONG no se limita a una única forma de intervención, sino que se adapta a distintos contextos y niveles de implicación. Desde experiencias más abiertas, que combinan ayuda y conocimiento del entorno, hasta proyectos más profundos en zonas rurales, la organización entiende la cooperación como un proceso que transforma también a quien la realiza. “El primer año que estuve en la India con una asociación internacional estuvimos en el medio del desierto”, explica Vila al recordar sus primeras experiencias, subrayando cómo el contacto directo con la realidad condiciona la forma de implicarse posteriormente. Pero, puntualiza que cada persona está más o menos preparada para según qué experiencia solidaria, por lo que uno puede ir a ayudar y, de paso, conocer de forma turística la India, y otros pueden ir solo a ayudar, según el grado de compromiso que quieran adquirir.

“NUESTRO OBJETIVO ES AYUDARLES A SER INDEPENDIENTES”

En el corazón del proyecto late una idea que la presidenta repite como principio rector: la autonomía. “Nuestro objetivo fundamental es ayudarles a ser independientes. Es decir, no le das un pescado, le das la caña para que lo consigan”, afirma, sintetizando una filosofía de cooperación que prioriza la formación y el desarrollo de capacidades frente a la asistencia puntual.

Las diferencias estructurales entre contextos son abismales, y Vila no evita describirlas con crudeza. “Allí hay tanta necesidad de cosas tan elementales para nosotros… Ellos no tienen lo más mínimo. No tienen un acceso a un médico en toda su vida”, explica. En ese escenario, cada intervención se percibe como una suma mínima pero necesaria: “Somos miles de ONG y no llegan… es un granito de arena, pero hace tanta falta…”. Así, también muestra una mirada crítica hacia el contraste entre realidades: “Allí, las personas son números, mientras que aquí cada vida importa. Aquí tenemos de todo y bien, y aun así nos quejamos; y, allí, con poco que hagas, la gente es super agradecida”.

El trabajo sobre el terreno incluye desde atención sanitaria con profesionales voluntarios hasta iniciativas de educación, infraestructura básica o programas de empoderamiento. Entre ellos, destacan la construcción de aseos, especialmente para niñas, una medida clave para evitar el abandono escolar y reducir matrimonios tempranos, así como proyectos educativos, huertos ecológicos, uno por familia, que han permitido que pudieran sobrevivir en pandemia; y talleres, que, además, se integran en una cadena de autosostenibilidad: lo que producen puede venderse posteriormente en mercadillos solidarios.

La financiación del proyecto se sostiene sobre el voluntariado, la colaboración externa de amigos y empresas y una ayuda pública. “Somos todos voluntarios, nadie tiene un sueldo aquí”, subraya Vila, que explica cómo la ONG se mantiene gracias a eventos solidarios, donaciones en especie, mercadillos y el apoyo de instituciones como la Xunta de Galicia, siendo la ONG una de las cinco organizaciones no gubernamentales más valoradas de Galicia a nivel de voluntariado. En ese ecosistema, también se incluyen actividades como la conocida fiesta solidaria anual, que este año se celebra por primera vez en el Club Fluvial el 11 de septiembre “y creemos que será la mejor hasta ahora, ya que nos consta que hay muchos socios interesados en participar”.

Además, la organización desarrolla actividades de sensibilización en Galicia, especialmente en centros educativos, donde comparten experiencias y material fotográfico. Ese contenido formará parte de una exposición prevista en octubre en la Capilla de Santa María de Lugo, donde se mostrarán proyectos como los huertos ecológicos o los talleres desarrollados en la India.

Mirando hacia adelante, la presidenta asegura que: “Con respecto al futuro, nuestra finalidad es seguir el camino hecho hasta ahora”. Una frase que, más que un cierre, funciona como continuidad de un compromiso que no entiende de finales, sino de permanencias.

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