Ruta: Ribadeo intramuros

La villa de Ribadeo conserva los restos de algunos tramos de la antigua muralla medieval, de la cual existe constancia desde aproximadamente el siglo XIII.
Esta muralla defendió el núcleo urbano hasta tiempos relativamente recientes y todavía hoy pueden encontrarse algunos restos incorporados a las construcciones en la calle de la Muralla. Realizada en cantería pequeña, protegía buena parte de la población y tenía en la fortaleza su último reducto defensivo. Su entrada principal estaba en la actual Plaza del Campo. En el siglo XVI existían 6 puertas: la del Agua, la de la Villa, la de la Peña, la de Guimarán, la de Santo Domingo y la de Cabanela.
Esta ruta se puede comenzar en la Torre de los Moreno, donde antiguamente se ubicaba la Fortaleza, donde arrancaba la muralla y tenía un postigo a pocos pasos.
La muralla ascendía en línea recta desde Cabanela por los solares que hoy ocupan las casas de la calle Ibáñez. Sobre este pasaje se construyó un camino almenado que comunicaba la fortaleza con la aldea de Cabanela. Al principio de la calle cuyo nombre actual es Méndez San Julián (denominada anteriormente calle Travesa y posteriormente calle del Correo), se abría la Puerta Cabanela, llamada también Puerta del Canónigo.

Esta calle homenajea a Don Antonio Raimundo Ibáñez, fundador del complejo siderúrgico de Sargadelos. Sobre las viviendas que hoy ocupan esta calle bajaba el muro de la muralla medieval. Hoy alternan viviendas tradicionales de los siglos XVIII y XIX con otras más modernas. Al final de la calle se encuentran la antigua capilla y el colegio del Sagrado Corazón, fundado en 1918, promovido por el obispo Juan José Solís y encomendado a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Esta institución ocupó el palacio contiguo, del siglo XVIII y propiedad de la familia Rego Mastache, hasta 1967, cuando se trasladó a otras instalaciones.
A pesar de su antigüedad, Cabanela fue durante mucho tiempo un “arrabal” de la villa, pues quedaba fuera de su muralla. Durante siglos fue una villa a camino entre lo rural y lo marinero. Después se encontraba Porcillán y la puerta de Santo Domingo, llamada así por la leyenda que relata que por allí había pasado este santo cuando se embarcó en el puerto de Ribadeo para emprender la cruzada contra los albigenses que dictó el Papa Inocencio II.
Después se llegará a la calle Viejo Pancho, en la que todavía quedan buenas muestras de la arquitectura ribadense, y que homenajea al escritor José María Alonso Trelles y Jarén, conocido por el pseudónimo de El Viejo Pancho. Este es el último tramo de una vía de origen medieval que salía del puerto de Porcillán y desembocaba en la Puerta del Agua, situada en las calles Viejo Pancho y Antonio Otero.
Por último, la calle San Miguel rodeaba parcialmente la muralla con destino a la capilla de San Miguel, situada a la entrada del puerto. Su trazado sinuoso y algunas de sus casas revelan su antigüedad. En la mitad de su recorrido destacan las viviendas de planta baja, construidas ya en el siglo XX, como una reinterpretación de la casa típica de las aldeas gallegas hasta tiempos relativamente recientes. Al fondo, frente al Cuartel Viejo, se alza un magnífico ejemplo de hórreo tipo Mondoñedo.
