Caen las cuatro torres de refrigeración de la central de As Pontes ante cientos de curiosos

Fueron detonadas de dos en dos, pasadas las cuatro de la tarde y con 15 minutos de diferencia
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30 Jul 2026

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As Pontes dio un nuevo paso adelante hacia la desaparición de la central térmica de Endesa con la voladura controlada de las cuatro torres de refrigeración. La población dijo adiós a uno de los símbolos más emblemáticos de la villa tras la desaparición, hace pocas semanas, del Parque de los Carbones. La demolición de estas estructuras supone uno de los hitos más importantes del proceso de desmantelamiento de la antigua planta de carbón, que continúa avanzando según el calendario previsto por la compañía.

En esta ocasión, la voladura se realizó en dos tiempos. Las dos primeras torres, concretamente la 3 y la 4, cayeron cuando ya habían pasado dos minutos de la hora prevista, las 16.00 horas. Las otras dos fueron derribadas quince minutos después debido a un problema en el retardo de las telecomunicaciones, sin que eso afectase a la seguridad del operativo.

Cientos de personas se acercaron a los distintos puntos habilitados para presenciar la caída de los cuatro gigantes de hormigón, que se derrumbaron en apenas 1,2 segundos acompañados del estruendo de los explosivos, un sonido similar al de un espectáculo de fuegos artificiales. La desaparición de las torres provocó aplausos entre los asistentes, pero también emoción y alguna lágrima entre quienes durante décadas convivieron con la silueta de estas estructuras, convertidas en una de las principales señas de identidad de As Pontes.

La operación contó con un importante dispositivo de seguridad que incluyó zonas de exclusión, cortes de tráfico y restricciones de acceso para garantizar la protección de la ciudadanía. Se estableció un amplio perímetro alrededor de las instalaciones, diferenciando un área de exclusión, en la que estuvo totalmente prohibido el acceso, y un área de seguridad destinada a asegurar que la operación se desarrollase sin riesgos.

Además, entre las 15.30 y las 16.30 horas permanecieron cortadas al tráfico varias vías de comunicación del entorno de la central. Las restricciones afectaron a la carretera AC-861 en diferentes puntos, tanto en dirección a As Pontes, Ferrol y Os Airíos, como a la DP-1802 en la conexión con la AC-861. También se cerraron los accesos a la estación depuradora, a Vilabella y a la propia central térmica.

Para hacer posible esta actuación se diseñó un exhaustivo procedimiento técnico en el que se analizaron previamente la estructura de las torres, la dinámica de la voladura, la secuencia de las detonaciones, las direcciones de caída y las medidas necesarias para minimizar vibraciones y posibles afecciones al entorno. El operativo contó con la colaboración de la Guardia Civil de As Pontes y de A Coruña, la Guardia Civil de Tráfico, la Policía Local, Protección Civil, los Bomberos de As Pontes, el Ayuntamiento, la Diputación de A Coruña, la Axencia Galega de Infraestruturas y el equipo Pegaso de la Guardia Civil, encargado del control de drones en la zona. Asimismo, toda la actuación fue coordinada con Redeia debido a la proximidad de su subestación eléctrica.

Las torres de refrigeración eran cuatro estructuras idénticas de hormigón armado con forma de hiperboloide de revolución. Cada una de ellas medía 99 metros de altura, tenía un diámetro de 84 metros en la base y de 57 metros en la parte superior. El volumen de hormigón y hierro empleado en su construcción era de unos 4.165 metros cúbicos por torre y su peso aproximado alcanzaba las 11.245 toneladas, sumando entre las cuatro alrededor de 45.000 toneladas.

Con el objetivo de reducir al máximo el impacto ambiental de la demolición se instalaron doce cañones nebulizadores de agua alrededor de las torres, destinados a minimizar la nube de polvo generada durante la caída de las estructuras, en cumplimiento de las condiciones ambientales establecidas para el desmantelamiento de la central.

Tras la voladura se generaron aproximadamente 45.000 toneladas de residuos, compuestos fundamentalmente por hormigón y hierro. Endesa prevé valorizar más del 90 % de estos materiales, reutilizando el hierro para nuevos usos industriales y empleando el hormigón como material de relleno, en un proceso orientado hacia el objetivo de "residuo cero".

La demolición de las torres forma parte de un proyecto de desmantelamiento que ya supera el 40 % de ejecución en la denominada isla de potencia de la central. En la actualidad trabajan en las obras una media de más de 160 personas al día y se mantiene la previsión de finalizar esta fase en julio de 2028. Posteriormente se desarrollarán las actuaciones necesarias para clausurar los sistemas exteriores que no forman parte del actual contrato de desmantelamiento. Hasta el momento ya han finalizado los trabajos en el antiguo parque de Saa y Espiñaredo, mientras continúan muy avanzadas las actuaciones en la zona de desulfuración de gases y ya se han iniciado también los trabajos en las calderas y las turbinas.

Por el momento permanecerá en pie la gran chimenea de la central, de 356 metros de altura, la más alta de España, ya que se estudia su posible declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) de Galicia para preservar la memoria del pasado industrial de la villa.

Un colectivo local, constituido en plataforma, continúa luchando para que esta declaración se haga realidad y para que la chimenea pueda conservarse una vez finalice el desmantelamiento de la central. Los integrantes de la asociación llegaron a concentrarse y a encerrarse en el consistorio en señal de protesta y, tras ser recibidos por representantes de la Xunta junto con el alcalde de As Pontes, decidieron suspender las movilizaciones mientras la chimenea permanezca en pie y continúe la tramitación de su posible protección patrimonial.

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