Vigo rinde homenaje a los alcaldes Martínez Garrido y Antela Conde 90 años después de su asesinato

Abel Caballero participó en el acto público de homenaje al alcalde de Vigo Emilio Martínez Garrido y al alcalde de Lavadores José Antela Conde, cuando se cumplen 90 años de su asesinato junto a otros representantes políticos y sindicalistas. “El delito era ser demócratas, el delito era querer transformar este país”, afirmó el regidor, que reivindicó la memoria de aquellos “valientes defensores de la democracia” y el proyecto de transformación social que representaban.
Durante su intervención, Caballero recordó también a Antonio Bilbatúa Zubeldía, Demetrio Bilbatúa Zubeldía, Enrique Heraclio Botana, Avelino Torres López, Ubaldo Gil Santostegui, Ramón González Brunet e Ignacio Seoane, que fueron igualmente víctimas de la represión. El alcalde señaló que el acto oficial convocado por el Ayuntamiento pretende mantener vivo su recuerdo “con respeto, memoria y proximidad” y establecer un vínculo entre la democracia actual y aquellos que hace nueve décadas perdieron la vida por la defensa de sus ideales.
Caballero hizo extensivo el homenaje a las familias de los represaliados, que, según señaló, sufrieron durante años la marginación y las consecuencias de la persecución. Recordó que aquellos representantes habían sido elegidos democráticamente por la ciudadanía de Vigo y de Lavadores y extendió el reconocimiento “a todos aquellos que en la España de 1936 fueron víctimas de asesinatos”, muchos de los cuales continúan todavía hoy desaparecidos.
El regidor vinculó además la recuperación de la memoria democrática con la situación política actual y advirtió del avance de los movimientos de extrema derecha en España, Europa y otros lugares del mundo. “Tenemos que hacer de muro de contención a ese avance de la extrema derecha que pretende que volvamos a etapas que no queremos”, manifestó, apelando a mantener una defensa activa de los valores democráticos.
Caballero aseguró que Vigo continuará celebrando cada año este homenaje a los represaliados y asesinados y reivindicando “su valor extraordinario” en la defensa del progreso y de la democracia.