Vigo se suma a las acampadas por la vivienda con una protesta indefinida en la Alameda

Vigo se incorporó a la ola de movilizaciones por el derecho a la vivienda con una acampada en la Alameda que los participantes prevén mantener de manera indefinida. Alrededor de 25 personas instalaron 17 tiendas de campaña en la zona para denunciar las dificultades cada vez mayores para acceder a un hogar y reclamar una bajada de los precios de los alquileres.
La iniciativa surgió después de la manifestación celebrada el pasado sábado 3 de octubre. Según explicaron los participantes a Europa Press, varias personas y colectivos comenzaron a organizarse para trasladar la protesta a la ciudad olívica. Finalmente, el lunes, tras un acto de homenaje a Maricarmen, decidieron pasar la noche en la Alameda.
Con esta acción, Vigo se suma a las acampadas impulsadas en otras localidades gallegas, como Santiago de Compostela y Pontevedra, así como a las movilizaciones que se han extendido por diferentes puntos del Estado, entre ellas la concentración en la madrileña Puerta del Sol el pasado 26 de septiembre.
Las personas acampadas defienden que su iniciativa es una protesta pacífica y legal, y aseguran que comunicaron la convocatoria a la Subdelegación del Gobierno. Según relataron, efectivos policiales se acercaron al lugar para comprobar que todo estaba en orden. Además, indicaron que recibieron instrucciones para dejar libre el paso de los peatones y no consumir alcohol en la vía pública, entre otras condiciones.
A pesar de que aseguran haber recibido algunos gritos en contra, los participantes insisten en que el objetivo es reclamar medidas que permitan reducir el coste de la vivienda y garantizar que todas las personas puedan acceder a ella.
La movilización también recibió el apoyo de Esquerda Unida, que defiende la necesidad de pasar de las declaraciones a las medidas concretas ante la escalada de los alquileres y las dificultades para seguir viviendo en Vigo. La formación reclama una ciudad en la que nadie se vea obligado a abandonar su barrio por no poder asumir el precio de una vivienda e insiste en que el acceso a un hogar debe ser un derecho y no un negocio reservado a unos pocos.