ADEGA denuncia que la restauración tras los incendios de 2025 apenas alcanzó el 0,16 % de la superficie quemada

La Asociación para la Defensa Ecológica de Galicia (ADEGA) denunció que las medidas de restauración ambiental aplicadas en los montes afectados por los incendios forestales de 2025 apenas llegaron al 0,16 % de la superficie quemada, una situación que, a su juicio, está detrás de las recientes riadas registradas en la comarca de Valdeorras.
Según la entidad ecologista, de las 118.966 hectáreas quemadas oficialmente el pasado año en Galicia, menos de 200 fueron objeto de actuaciones de recuperación ambiental. ADEGA sostiene que esta cifra resulta insuficiente para hacer frente a las consecuencias de los grandes incendios y alerta de que la ausencia de intervenciones favorece la erosión del suelo e incrementa el riesgo de daños durante episodios de fuertes precipitaciones.
La organización considera que las riadas y arrastres de sedimentos producidos recientemente en Valdeorras evidencian los efectos de la falta de restauración de los terrenos quemados. Explica que, tras un incendio forestal, la desaparición de la cubierta vegetal deja el suelo expuesto a la acción de la lluvia y del viento, facilitando la pérdida de tierra fértil y la movilización de grandes cantidades de sedimentos hacia los valles y los núcleos habitados.
ADEGA recuerda que diferentes estudios científicos estiman que la erosión puede provocar pérdidas de entre 15 y 170 toneladas de suelo por hectárea y año. Aplicando una media de 24 toneladas por hectárea, la entidad calcula que los incendios de 2025 podrían ocasionar la pérdida de cerca de 2,85 millones de toneladas de suelo, con consecuencias sobre infraestructuras, propiedades privadas e incluso sobre la seguridad de las personas.
La asociación también cuestiona la distribución de los recursos destinados a la lucha contra los incendios forestales. Según señala, el Plan de Prevención y Defensa contra los Incendios Forestales de Galicia (Pladiga) para 2026 concentra la mayor parte de la inversión en las tareas de extinción, mientras que las partidas destinadas a la prevención y a la formación son considerablemente menores y no contempla dotación específica para la restauración ambiental de las zonas afectadas por el fuego.
ADEGA recuerda que, tras la ola de incendios de 2025, la más intensa del siglo según la organización, se anunció la aplicación de medidas de regeneración en 200 hectáreas consideradas prioritarias. Sin embargo, asegura que a comienzos de 2026 solo se había actuado de forma efectiva en alrededor de 110 hectáreas. Paralelamente, apunta que se aceleraron los trabajos de extracción de madera quemada en miles de hectáreas, una circunstancia que, según advierte, también puede contribuir a aumentar los procesos erosivos.
Frente a esta situación, la entidad destaca las actuaciones desarrolladas por su programa de voluntariado ambiental. Entre octubre de 2025 y abril de 2026 se movilizaron 120 personas en seis municipios de las comarcas de Valdeorras y Deza para realizar labores de control de la erosión, frenado de escorrentías y restauración de bosques de ribera. Las intervenciones abarcaron unas 120 hectáreas de superficie afectada por los incendios.
Ante la proximidad de una nueva campaña de alto riesgo de incendios y el impacto creciente del cambio climático, ADEGA reclama un cambio de enfoque en la política forestal. La organización demanda la puesta en marcha de planes de recuperación ambiental a largo plazo, dotados con financiación suficiente, así como medidas urgentes para proteger los suelos quemados, restaurar los ecosistemas afectados y minimizar los efectos de los incendios sobre el territorio y la población.