AESA e Ineco ensayan tecnología de drones en Pantón, Sober y Parada de Sil

Durante tres jornadas se han recopilado datos sobre sistemas de visibilidad electrónica y navegación por satélite aplicados a operaciones con drones y aviación tripulada en distintos puntos de la comarca
AESA-dron-aerodromo
Foto: AESA
26 Oct 2026

Tres municipios de la Ribeira Sacra han servido de banco de pruebas para una campaña de vuelos con drones coordinada por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) y la empresa pública Ineco. La iniciativa, respaldada por Eurocontrol junto con EASA y Euspa, buscaba comprobar sobre el terreno cómo funcionan determinadas tecnologías pensadas para hacer posibles, en el futuro, operaciones aéreas más avanzadas con este tipo de aeronaves.

A lo largo de tres jornadas, los equipos implicados volaron en tres puntos distintos: la Finca Millara, en el municipio de Pantón; el aeródromo do Cadaval, en Sober; y el mirador de Triguás, dentro del concello de Parada de Sil. En cada uno de estos lugares se pusieron a prueba sistemas de visibilidad electrónica entre aeronaves —conocidos técnicamente como e-Conspicuity— y dispositivos de posicionamiento por satélite, con el objetivo de observar su comportamiento en situaciones reales de vuelo.

Para hacer posibles estos ensayos fue necesario tramitar un permiso singular: la habilitación de una zona de espacio aéreo restringido de forma temporal por razones de innovación, algo que no se había concedido antes en el país y que partió de una propuesta de la Dirección General de Aviación Civil.

El terreno accidentado de este rincón de Galicia, unido a la mezcla de paisaje rural y perfiles de vuelo variados, ofrece un contexto que los responsables del proyecto consideran representativo de otras muchas zonas del país, lo que permitiría aplicar después las conclusiones obtenidas a escenarios similares.

Participación de varios cuerpos y entidades

En los ensayos tomaron parte operadores dedicados a sistemas aéreos no tripulados, junto con unidades aéreas del Servicio de Vigilancia Aduanera, la Policía Nacional y la Guardia Civil. Como apoyo técnico, se instalaron antenas en tierra para mejorar la detección mutua entre drones y aeronaves tripuladas, mientras que unos mapas de cobertura específicos sirvieron para coordinar los distintos vuelos realizados.

La inteligencia artificial también tuvo su hueco en las pruebas: uno de los apartados se centró en comprobar si esta tecnología es capaz de distinguir entre drones y aeronaves tripuladas —como helicópteros o aviones— en los casos en que el dron vuela fuera del alcance visual de quien lo maneja, un escenario en el que resulta clave evitar cualquier riesgo de colisión en el aire. Además, se trabajó con un sistema de gestión de vuelos para completar el programa de ensayos previsto.

El coordinador del proyecto, Javier de Andrés Villarroya, valoró de forma positiva el desarrollo de las jornadas. Los datos recogidos durante los vuelos pasarán ahora a manos de Eurocontrol, que será la encargada de analizarlos.

Una mirada también hacia la viticultura

Más allá de su utilidad estrictamente aeronáutica, los impulsores de la campaña apuntaron a otro terreno en el que esta tecnología podría tener recorrido: el trabajo en el viñedo. En zonas de difícil acceso, los drones podrían emplearse para trasladar material durante la vendimia o para hacer un seguimiento del estado de las plantaciones a lo largo del año, reduciendo así parte del esfuerzo físico que implican estas tareas en terrenos complicados.

La campaña se enmarca dentro del proyecto Escai, liderado por Ineco, y contó con la colaboración de distintas entidades del ámbito aeronáutico y tecnológico, además del respaldo logístico de las administraciones locales y autonómica implicadas en la organización de las jornadas.

0.29540085792542