Amelia Pérez, de CCOO, asume la presidencia del CSIr Galicia-Norte de Portugal

La secretaria general de CCOO de Galicia, Amelia Pérez, se convirtió este jueves en la primera mujer en presidir el Consejo Sindical Interregional Galicia-Norte de Portugal (CSIr G-NP), después de suceder al representante de la UGT Portugal, César Alberto Campos. El cambio se formalizó en una junta celebrada en el Museo do Mar de Vigo, durante la que Amelia Pérez incidió en que la competencia legítima a los dos lados de la raya «no puede basarse en quien ofrece salarios más bajos y condiciones más losas, sino que debe nacer de la cualificación, de la innovación y del trabajo decente».
En el acto intervinieron, además de la presidenta entrante y del presidente saliente, los representantes de los otros dos sindicatos del CSIr: Cristóbal Medeiros, de UGT Galicia, y Joaquin Daniel Rodrigues, de CGTP-IN. Del campo institucional, participaron el conselleiro de Empleo, José González; el subdirector de Acción Exterior y Cooperación Transfronteriza, Xosé Lago; y la tercera tenienta de alcalde del Concello de Vigo, Elena Espinosa.
La presidenta del CSIr G-NP para el bienio 2026-2027, que reconoció el trabajo de su antecesor, recordó que es la primera mujer en acceder a este cargo, pero aclaró que, lejos de ser un «triunfo individual», se trata del reflejo «de una clase obrera que cambió y que entiende que la justicia social será feminista o no será». En este sentido, profundizó en que la llegada de las mujeres a los puestos de responsabilidad implica un cambio en las prioridades: «Traemos la agenda de los cuidados, del combate contra la precariedad —que tiene rostro de mujer—. Venimos a decir que la igualdad real es el eje vertebrador de una economía saludable».
Amelia Pérez aludió a una realidad «incontestable»: «El capital es global y, por lo tanto, nuestra respuesta no puede ser local». Las fronteras, reflexionó, son líneas en un mapa, pero para los mercados «son solo peajes», por el que la obligación de las organizaciones sindicales es que esas líneas «dejen de ser obstáculos para los derechos de las personas trabajadoras». En ese sentido, incidió en que la frontera no puede ser «una excusa para la precariedad» y también les reclamó a las administraciones la simplificación del lío burocrático, fiscal y de protección social a ambos lados de la raya.
También tuvo palabras la secretaria general de CCOO de Galicia para ensalzar el papel del sindicalismo de clase como «último baluarte frente a las pulsiones autoritarias y mercantilistas que recorren el mundo». «Delante de quien quiere erguir muros para dividirnos por nuestra nacionalidad, nosotros levantamos la bandera de la solidaridad internacionalista», remarcó.
Amelia Pérez fijó como prioridades para su presidencia que el Consejo Sindical Interregional sea la voz para exigir que la juventud no tenga que emigrar, para que la transición energética y digital no deje a nadie atrás y para que Galicia y el Norte de Portugal sean un referente económico y social. «Partillamos una historia de lucha y un futuro que debemos construir juntos. Como mujer y como sindicalista de clase, asumo este reto con el compromiso de que nuestra voz se escuche con fuerza, porque nuestra unión es la mejor herramienta frente a la globalización del capital», remató.
Por su parte, el presidente saliente, el secretario general de UGT Braga, César Alberto Campos, destacó el trabajo realizado durante estos dos últimos años en pro de las personas trabajadoras transfronterizas, para las que se consiguieron varios avances. Destacó el énfasis puesto en las relaciones institucionales, que consideró como muy importantes en este ámbito. Su principal «lástima», reconoció, fue no lograr la aprobación de un Estatuto del Trabajador Transfronterizo y llamó a continuación trabajando para hacerles ver a los gobernantes que es un instrumento «fundamental» para mejorar la vida de estas personas.
Tomaron también la palabra el secretario general de UGT Galicia, Cristóbal Medeiros, y el representante de CGTP-IN, Joaquin Daniel Rodrigues, que coincidieron en destacar la importancia de este espacio de trabajo para conocer y paliar las difíciles condiciones a las que, con frecuencia, se ven sometidas personas trabajadoras transfronterizas en materias como la fiscal o de la Seguridad Social.