Andrés Hurtado, entrenador del Superliga femenina del Emevé: "Tengo un gran sentimiento de pertenencia tanto al club como a la ciudad de Lugo"

El técnico alicantino afronta su primera temporada completa al frente del equipo de Superliga femenina con la permanencia como prioridad y el objetivo de consolidar un modelo de juego propio
Andrés-Hurtado-CV-Emevé
13 Sep 2026

Jessica Fernández

¿Cómo surgió la oportunidad de venir al Emevé?

Llegué a Lugo en 2024 de la mano de Pascual Saurín, que por aquel entonces era el director técnico del Emevé. En mi primera temporada estuve al frente del segundo equipo femenino, de las categorías juvenil y júnior y del equipo de Primera División Nacional, además de colaborar con el equipo masculino de Superliga. En la segunda campaña seguí con el segundo equipo femenino y con la parte alta de la cantera, al mismo tiempo que asumí la dirección de voleibol del club. A falta de tres jornadas para terminar la temporada, el club decidió hacer un cambio en el banquillo del primer equipo femenino y pasé a ocupar el puesto de primer entrenador. En esta temporada 2026-2027 voy a dedicarme exclusivamente al equipo de Superliga femenina y dejaré a un lado las tareas de dirección técnica.

¿Es sencillo compatibilizar la dirección técnica con ser entrenador?

La labor de dirección técnica era compatible con el trabajo de base porque mantenía una vinculación directa con el equipo de Superliga y con la metodología que el club quería desarrollar. Sin embargo, compatibilizar esas funciones con el puesto de primer entrenador del equipo femenino de Superliga ya no es posible, ya que se trata de una responsabilidad que requiere dedicación plena. Por eso, en esta nueva etapa decidí dejar la dirección técnica para centrarme exclusivamente en el primer equipo.

¿Cómo cree que va a ser esta temporada?

Llevamos dos temporadas sufriendo bastante en cuanto a resultados, ya que estuvimos en la parte baja de la clasificación. Por eso, el primer objetivo para esta campaña es asegurar la permanencia. El año pasado logramos cumplir parte de nuestros propósitos hasta diciembre, en la Copa de la Reina, pero al final de la temporada nos tocó sufrir más de la cuenta. Se tuvieron que hacer cambios y llegamos a ocupar puestos de descenso. Este año queremos garantizar la permanencia con mucho más margen y sin esperar a las últimas jornadas. A partir de ahí, la intención es competir en todos los partidos para aspirar a metas más ambiciosas, como estar en la Copa de la Reina o incluso entrar en los play-offs, algo que el club todavía no ha conseguido en su historia.

¿Confía en su equipo de jugadoras?

La labor que desempeñé la pasada temporada como director técnico y el hecho de asumir el equipo en las tres últimas jornadas me permitió conocer muy bien a las jugadoras. Varias de ellas renovaron y consideramos que forman un núcleo muy sólido, con capacidad para aportar mucho al equipo. Además, creemos que todavía no han mostrado todo su potencial y que tienen un amplio margen de evolución dentro del club. En cuanto a las nuevas incorporaciones, pensábamos que sería más complicado cerrar algunas operaciones, pero desde los primeros contactos todo fue bastante fluido y se fueron dando los pasos necesarios para concretarlas. Eso no siempre es sencillo, porque las negociaciones suelen ser largas y hay que competir con otros clubes por el mismo talento. En este caso, conseguimos incorporar a las jugadoras que realmente queríamos y, por eso, estamos muy satisfechos con el trabajo realizado. Hicimos una apuesta firme y estamos convencidos de que están preparadas para alcanzar los objetivos marcados.

Más allá de los éxitos deportivos, ¿qué objetivos se quieren conseguir?

El voleibol es un deporte de alto nivel en el que, cuando los resultados no acompañan o los objetivos se complican, a veces la parte humana parece quedar en un segundo plano. Nosotros queremos que los resultados vayan de la mano de una identidad propia, algo en lo que ya llevo tiempo trabajando en las categorías inferiores y que ahora queremos trasladar al primer equipo. La idea es construir un proyecto sólido en el que convivan jugadoras veteranas y jóvenes, creando un grupo atractivo tanto para las que ya están como para futuras incorporaciones. Yo no soy una persona conformista y estoy convencido de que la forma de competir marca la diferencia, independientemente del resultado puntual. Cuando existe un modelo de trabajo claro y se compite al máximo nivel, los resultados acaban llegando. Además, en el Emevé encontramos un trato humano excelente tanto hacia los técnicos como hacia las jugadoras. Por eso, nuestro reto es devolverle al club esa confianza a través del trabajo diario, consolidando la identidad y el modelo que queremos implantar.

¿Cuál es el modelo de juego que quiere aplicar?

El modelo de juego tiene que estar directamente ligado al trabajo diario en los entrenamientos y asentarse sobre dos pilares fundamentales: la exigencia y la autoexigencia de las jugadoras. Es importante que ambas vayan de la mano. Dentro del equipo hay una serie de normas y principios que se deben respetar, porque estamos convencidos de que los resultados llegan a través del trabajo. Mantener ese nivel de exigencia no es sencillo, ya que requiere un compromiso muy alto durante toda la temporada, pero es precisamente eso lo que queremos consolidar. Si conseguimos hacerlo, tendremos más posibilidades de alcanzar nuestros objetivos sin pasar por las dificultades que vivimos en los últimos años. En las últimas temporadas logramos aplicar este modelo solo de forma parcial y eso nos hizo sufrir en muchos momentos. En esta campaña queremos evitar esas situaciones y competir con más regularidad desde el inicio hasta el final.

¿Cómo valora su estancia en el club?

Estos dos años en Lugo fueron muy positivos para mí. El Emevé es como una pequeña familia que me acogió muy bien desde el primer momento, y yo también me integré perfectamente tanto con la directiva como con toda la gente que rodea al club. Eso hace que acabes desarrollando un importante sentimiento de pertenencia. Además, el hecho de pasar por la dirección técnica y consolidarme ahora como entrenador del primer equipo refuerza todavía más ese vínculo. Afronto esta nueva etapa con mucha ilusión, porque conozco bien el funcionamiento del club, su filosofía y a las personas que forman parte de él, y estoy convencido de que podemos hacer una buena temporada.

¿Se ve aquí en el futuro?

Estas dos temporadas en el Emevé fueron muy satisfactorias para mí. Si este año conseguimos implantar el modelo de trabajo que tenemos en mente y alcanzar los objetivos marcados, no tendría ningún problema en seguir más tiempo vinculado al proyecto. Me identifico mucho con los valores y con la propuesta del club, y tengo un fuerte sentimiento de pertenencia tanto hacia la ciudad como hacia las personas que forman parte del Emevé.

También le gusta Lugo.

Podría salir un poquito más el sol, eso sí. Pero creo que Lugo es una ciudad que acoge. La gente del club y de mi alrededor me acogió muy bien. No solo es importante el salario económico, también el emocional para que la experiencia vital sea buena. Y en Lugo me sentí muy bien acogido.

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