CIG-Ensino acusa a la Xunta de llevar 17 años sin evaluar su política educativa

CIG-Ensino ha cargado contra la política educativa del Gobierno autonómico tras el debate generado por los últimos resultados del informe PISA y ha denunciado que la Consellería de Educación lleva 17 años sin realizar una evaluación integral de las medidas aplicadas en la enseñanza gallega. Para el sindicato, los resultados de las pruebas internacionales no pueden analizarse de manera aislada sin revisar previamente las decisiones adoptadas por la Administración educativa.
La central sindical considera que "la verdadera evaluación del sistema educativo gallego es la que hace el profesorado" y acusa a la Xunta de ignorar durante años las advertencias procedentes de los docentes, las familias y las organizaciones sindicales.
Según CIG-Ensino, desde la llegada de Alberto Núñez Feijóo a la Presidencia de la Xunta en 2009 no se ha llevado a cabo "ningún procedimiento de evaluación, revisión ni de rendición de cuentas" sobre la política educativa autonómica.
El sindicato cuestiona también el propio modelo PISA por considerar que analiza determinadas competencias y resultados, pero no evalúa el funcionamiento global de los sistemas educativos. Entre otros aspectos, reclama tener en cuenta la evolución de la inversión, el gasto educativo, las ratios en las aulas, los incrementos o recortes de profesorado, la formación de los docentes y los recursos destinados a atender la diversidad y las necesidades educativas especiales.
CIG-Ensino sitúa entre los principales problemas que llevan años trasladando los profesionales los recortes de personal, la privatización, la falta de medios para atender a la diversidad, la pérdida de servicios en el rural, el aumento de la burocracia o las carencias que, a su juicio, presenta la formación continua promovida por la Consellería.
Especialmente crítica se muestra la organización con la digitalización de las aulas. Recuerda que docentes y familias advirtieron durante años de las consecuencias de un uso excesivo de las pantallas y considera insuficiente que ahora se hable de un "modelo híbrido" sin una alternativa claramente definida.
El sindicato también reclama analizar los efectos de programas y políticas concretas desarrolladas por el Gobierno autonómico. Entre ellas cita el Decreto del plurilingüismo, la impartición de materias en lenguas extranjeras, el programa Edixgal, los planes de refuerzo educativo o los recursos destinados a la integración del alumnado con necesidades específicas.
Otro de los asuntos que CIG-Ensino introduce en el debate es la situación del gallego en las aulas. La organización recuerda que uno de cada cuatro estudiantes de 15 años afirma no saber hablar gallego y considera que los problemas de comprensión lectora deben analizarse también teniendo en cuenta la pérdida de uso de la lengua propia entre el alumnado.
La central sindical rechaza, además, que el Ejecutivo autonómico atribuya los malos resultados de PISA a la LOMLOE y al Gobierno central. A su juicio, la Xunta dispone de amplias competencias educativas y debe asumir su parte de responsabilidad sobre la evolución del sistema.
CIG-Ensino sostiene que el deterioro educativo y profesional ya fue trasladado reiteradamente a la Administración y recuerda las movilizaciones protagonizadas por el profesorado durante el pasado curso.
Para el sindicato, cualquier cambio debe partir de un diagnóstico profundo y contar con la comunidad educativa. "Sin escuchar al profesorado, a las familias y al alumnado nada se arreglará", concluye, reclamando a la Xunta que abandone el intercambio de responsabilidades y revise sus políticas educativas.