Colectivos critican la Ley de Educación Digital por considerar que deja desprotegida a la infancia y a la juventud

Las organizaciones Adolescencia Libre de Móviles, el programa Escuela Saludable de Ecologistas en Acción y la Asociación Educación Activa presentaron un documento con 30 consideraciones al proyecto de Ley de Educación Digital de Galicia, en el que cuestionan los fundamentos de la norma y alertan de sus posibles efectos sobre el aprendizaje, el desarrollo y la salud de la infancia y de la adolescencia.
Los colectivos consideran que la propuesta impulsada por la Xunta supone una oportunidad perdida para adaptar el sistema educativo a las recomendaciones científicas más recientes y denuncian que fue elaborada sin atender a los informes de personas expertas, instituciones especializadas y sociedades científicas de los ámbitos de la medicina y la psicología.
Entre las principales críticas figura el papel que la ley otorga a las pantallas y a las tecnologías digitales en la enseñanza. Las entidades sostienen que la evidencia científica actual vincula la introducción temprana de estos dispositivos con efectos negativos en el aprendizaje, como una menor capacidad de concentración, dificultades en la lectoescritura, peor desarrollo del lenguaje y un aprendizaje más superficial y menos crítico.
También advierten de los efectos que el uso precoz e intensivo de las pantallas puede tener sobre el neurodesarrollo y la salud física y mental de los menores. En este sentido, citan problemas relacionados con el retraso en el lenguaje, dificultades de autorregulación emocional, alteraciones de la atención, conductas adictivas, ansiedad, depresión, trastornos del sueño, obesidad, fatiga visual o aumento de la miopía.
Las organizaciones reclaman que Galicia adopte las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría, respaldadas por numerosas sociedades científicas, que proponen evitar el uso de pantallas hasta los seis años, limitar su empleo a una hora diaria entre los 7 y los 12 años y a dos horas a partir de los 13 años, incluyendo el tiempo de exposición durante la jornada escolar. También defienden retrasar el acceso al primer teléfono inteligente y a las redes sociales hasta los 16 años.
Los colectivos apuestan por un cambio de modelo educativo basado en una “desescalada digital”, con mayor presencia de la lectura y de la escritura en papel, la reducción del uso de dispositivos electrónicos en las aulas y el impulso de metodologías activas y participativas sin dependencia de las pantallas. Como ejemplo, citan experiencias internacionales e iniciativas ya implantadas en países como Suecia, Finlandia o Dinamarca, así como medidas adoptadas en distintas comunidades autónomas españolas para limitar el uso de dispositivos digitales en la enseñanza.
Otro de los aspectos cuestionados es la protección de la privacidad del alumnado. Las entidades consideran insuficientes las medidas previstas en la ley y proponen avanzar hacia el uso de software libre y reforzar los mecanismos de control sobre las plataformas digitales empleadas en los centros educativos.
Finalmente, los colectivos hacen un llamamiento a la Xunta para que reformule el proyecto legislativo y adapte la normativa a las recomendaciones científicas actuales, con el objetivo de garantizar una mayor protección de la infancia y de la adolescencia frente a los riesgos asociados al uso prematuro e intensivo de las tecnologías digitales.