Ecologistas denuncian la contaminación del río Pontiñas en Lalín y alertan de la presión de la ganadería intensiva

La asociación Ecologistas Galicia Atlántica y Verde reclama investigar el origen de la eutrofización y advierte del riesgo que la contaminación por nitratos y fosfatos puede suponer para las aguas de consumo
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19 Aug 2026

La asociación medioambiental Ecologistas Galicia Atlántica y Verde (EGAV) presentó una denuncia ante diferentes administraciones por el estado de las aguas del río Pontiñas a su paso por el paseo fluvial de Lalín. La entidad alerta de un elevado grado de eutrofización y de fuertes olores que, según señala, podrían estar relacionados con la presencia de vertidos con altas concentraciones de nitratos y fosfatos.

La denuncia fue presentada el pasado 11 de agosto ante el SEPRONA, el Ayuntamiento de Lalín, Augas de Galicia, la Dirección General de Salud Pública y la Dirección General de Calidad Ambiental y Sostenibilidad. EGAV solicita que se investigue la procedencia de la contaminación y que se adopten las medidas necesarias para ponerle fin, así como que se depuren responsabilidades en el caso de confirmarse la existencia de vertidos ilegales.

La organización explica que la eutrofización se produce cuando existe un exceso de nutrientes, principalmente nitrógeno y fósforo, que provoca una proliferación descontrolada de organismos y altera el equilibrio de los ecosistemas fluviales. Esta situación puede dificultar el paso de la luz a las zonas más profundas del agua y afectar a la calidad de las masas de agua.

Según EGAV, el caso del Pontiñas no sería aislado. La asociación alerta de que varios ríos de la comarca del Deza y el embalse de Portodemouros acumularon durante este verano restricciones relacionadas con la contaminación. Entre los ejemplos citados está el río Furelos, a su paso por Melide, cuya playa fluvial lleva cinco años consecutivos con el agua considerada no apta para el baño y que este año entró en la lista de prohibición permanente de baño de la Xunta de Galicia.

También la playa fluvial de Vilatuxe, en Lalín, se vio afectada este verano por una prohibición de baño debido a la presencia de bacterias enterococos intestinales en el río Deza.

La situación más grave, según la asociación, se da en el embalse de Portodemouros, en Brocos, Agolada. De acuerdo con el último informe de la Consellería de Sanidad, actualizado el 14 de agosto de 2026, el área recreativa de Brocos se encuentra en un nivel de Alerta 2 por la presencia de cianobacterias, con la correspondiente recomendación de prohibición del baño debido a la elevada probabilidad de efectos adversos para la salud.

EGAV recuerda que esta situación coincidió con la celebración del festival Umbra, que reunió a miles de personas entre el 11 y el 13 de agosto para asistir al eclipse solar total del día 12. El evento, centrado en la música y la naturaleza, se desarrolló precisamente en las proximidades del embalse.

La asociación también pone el foco en la elevada presencia de ganado porcino en la comarca. Según datos de 2023 recogidos por Faro de Vigo, el Deza cuenta con una media de nueve cerdos por habitante, aunque existen importantes diferencias entre municipios. En Agolada la proporción sería de 13 cerdos por persona, en Rodeiro de 46 y en Dozón llegaría hasta los 70.

En el caso de Rodeiro, con algo más de 2.200 habitantes, EGAV señala que la cabaña porcina supera los 100.000 animales. En Agolada, con una población similar, serían más de 30.000 cerdos.

La entidad considera que la elevada carga ganadera intensiva debe ser tenida en cuenta a la hora de analizar la situación de las masas de agua de la comarca y advierte también de las consecuencias que puede tener la contaminación por nitratos y fosfatos sobre los recursos hídricos utilizados por la población rural.

En este sentido, EGAV alerta de que la contaminación puede afectar no solo a las zonas de baño, sino también a pozos, fuentes y captaciones empleadas para el abastecimiento de agua. La asociación llama especialmente la atención sobre el riesgo asociado a los nitratos y a las cianobacterias y reclama mayores controles sobre la calidad del agua.

La organización recuerda también el precedente del embalse de As Conchas, en Lobeira, Ourense, donde el Tribunal Superior de Justicia de Galicia condenó en julio de 2025 a la Xunta de Galicia y a la Confederación Hidrográfica Miño-Sil por no actuar ante la contaminación del embalse. La sentencia, que no es firme, consideró vulnerados determinados derechos fundamentales de los vecinos y ordenó adoptar medidas para garantizar la disponibilidad de agua potable segura.

Para EGAV, la situación detectada en el Pontiñas, junto con los problemas registrados en otras masas de agua del Deza y Portodemouros, evidencia la necesidad de actuar antes de que la contaminación pueda afectar de manera más grave a la salud y al medio ambiente.

La asociación reclama una investigación urgente sobre el origen de la contaminación del río Pontiñas y la depuración de responsabilidades si se confirma la existencia de vertidos ilegales. Además, pide una moratoria inmediata para la instalación y ampliación de explotaciones de ganadería industrial en Galicia y defiende la aplicación del precedente de As Conchas al conjunto de la comunidad autónoma.

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