El calor dispara la contaminación por ozono en Galicia hasta su nivel más alto desde 2019

Ecologistas en Acción critica la falta de información a la ciudadanía durante los episodios de mayor contaminación registrados en julio y septiembre
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19 Oct 2026

La contaminación por ozono alcanzó en Galicia en 2026 los niveles más elevados desde 2019, favorecida por el verano más cálido del último siglo y medio y por las cuatro olas de calor intensas y prolongadas registradas durante los meses estivales. Así lo recoge el informe anual de Ecologistas en Acción sobre la contaminación por ozono en España, elaborado a partir de los datos recogidos entre el 1 de enero y el 30 de septiembre en cerca de 500 estaciones oficiales de medición, 32 de ellas situadas en Galicia.

Según el documento, la contaminación por ozono afectó prácticamente a toda la población gallega, excepto a la residente en la ciudad de Lugo, si se toma como referencia el valor recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, no se identificó población expuesta a concentraciones superiores al objetivo legal vigente, que la organización considera demasiado laxo en comparación con las recomendaciones sanitarias internacionales.

El ozono troposférico es un contaminante que no se emite directamente, sino que se forma en la superficie terrestre por la reacción de otros contaminantes con la radiación solar. Entre las principales fuentes de sus precursores están el tráfico motorizado, especialmente los vehículos diésel, las centrales termoeléctricas, determinadas actividades industriales y la ganadería intensiva.

Aunque las características climáticas de Galicia, con abundantes precipitaciones y menor radiación solar, suelen limitar la formación de este contaminante, las condiciones meteorológicas de 2026 favorecieron su acumulación. El verano excepcionalmente cálido, las sucesivas olas de calor y los numerosos incendios forestales contribuyeron a agravar la situación, en un contexto marcado por la crisis climática.

Con todo, las concentraciones registradas todavía no recuperaron los niveles anteriores a la pandemia de la COVID-19. Según Ecologistas en Acción, los valores de 2026 se mantuvieron un 44 % por debajo de la media de las superaciones del objetivo legal para la protección de la salud registradas entre 2012 y 2019.

El informe también alerta de varios episodios de elevada contaminación en los que se superó el umbral de información a la población. Las estaciones Lope de Vega, en Vigo, y Magdalena, en As Pontes, registraron conjuntamente cinco superaciones durante los episodios de los días 6 de julio y 14 y 21 de septiembre.

Ante esta situación, Ecologistas en Acción reclama a la Xunta de Galicia que informe de manera efectiva a la ciudadanía sobre los riesgos para la salud asociados a las concentraciones elevadas de ozono. La organización denuncia que la Administración autonómica se limitó a publicar avisos rutinarios en la página web de MeteoGalicia, sin garantizar una comunicación suficiente sobre la gravedad de los episodios.

La entidad considera que la contaminación por ozono debe abordarse como un problema sanitario de primer orden. Según los datos que cita de la Agencia Europea de Medio Ambiente, este contaminante causa hasta 500 muertes anuales en Galicia y afecta especialmente a la infancia, las personas mayores, las mujeres embarazadas y quienes padecen enfermedades cardiorrespiratorias. Además, el Instituto de Salud Carlos III estimó que durante el verano de 2026 se produjeron en Galicia alrededor de 400 muertes en exceso atribuibles al efecto combinado de las altas temperaturas y de la mayor exposición a contaminantes como el ozono.

Ecologistas en Acción critica también que el protocolo de actuación de la Xunta frente a los episodios de contaminación no incluya medidas específicas para reducir la presencia de este contaminante, como las restricciones al tráfico en situaciones de elevada polución.

Para revertir esta tendencia, la organización defiende reducir y electrificar el tráfico motorizado, sustituir los disolventes orgánicos por alternativas a base de agua e impulsar el ahorro energético y una transición energética rápida y justa. También reclama la implantación de un área de control de las emisiones del tráfico marítimo en el Atlántico Nordeste, medidas fiscales que penalicen los vehículos diésel y la aviación, y una moratoria para la creación de nuevas macrogranjas.

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