El Consejo Regulador de la D.O. Rías Baixas califica la añada de 2025 como “muy buena”

El informe técnico refleja que, hasta el 31 de mayo de 2026, el vino verificado correspondiente a la añada de 2025 alcanzaba los 14,24 millones de litros, lo que supone un incremento del 6,92 %
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4 Jul 2026

El Pleno del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rías Baixas acordó calificar la añada de 2025 como “muy buena”, una decisión adoptada el pasado 19 de junio y que fue dada a conocer hoy por el presidente de la entidad, Isidoro Serantes Serantes, durante el tradicional encuentro anual con los medios de comunicación celebrado en Madrid.

Durante el acto, el secretario general del Consejo Regulador, Ramón Huidobro, destacó la capacidad de adaptación del sector vitivinícola de Rías Baixas ante los desafíos de los últimos años. Para ello, recurrió a una cita de Charles Darwin sobre la adaptación al cambio, subrayando la resiliencia desarrollada por la denominación de origen para afrontar las distintas situaciones que se presentan campaña tras campaña.

Por su parte, Isidoro Serantes puso en valor la perseverancia y el compromiso de los profesionales del sector, destacando que la calificación de la añada constituye una de las evaluaciones más relevantes para la denominación. Según explicó, este proceso implica la participación de técnicos, catadores del panel de expertos del Consejo Regulador, prescriptores nacionales e internacionales, profesionales externos y consumidores, con el objetivo de garantizar una valoración rigurosa y representativa de la calidad de los vinos.

El informe técnico elaborado por el Órgano de Control y Certificación del Consejo Regulador refleja que, hasta el 31 de mayo de 2026, el vino verificado correspondiente a la añada de 2025 alcanzaba los 14,24 millones de litros, lo que supone un incremento del 6,92 % respecto al mismo período de la campaña anterior. El documento recoge también los resultados del análisis sensorial y fisicoquímico de 623 muestras pertenecientes a 127 bodegas.

Este proceso de certificación, acreditado por ENAC, tiene como finalidad comprobar la aptitud de los vinos antes de su comercialización. Para ello, el Consejo Regulador cuenta con un panel de expertos integrado por 30 profesionales que evalúan cada depósito de las 167 bodegas inscritas, verificando tanto sus características fisicoquímicas como organolépticas mediante catas ciegas. Este control garantiza el cumplimiento del pliego de condiciones de la denominación y ofrece una mayor seguridad a los consumidores.

En cuanto a las características de los vinos de la añada de 2025, el panel de expertos destaca su color amarillo pajizo con reflejos verdosos, limpio y brillante, muy representativo de los vinos de Rías Baixas. En el aspecto aromático sobresalen las notas de manzana, frutas de hueso y cítricos, acompañadas de matices herbáceos. En boca presentan una intensidad media, buena acidez y estructura equilibrada, con un perfil ligero y agradable y una retronasal marcada por aromas frutales y florales.

El informe técnico define la campaña de 2025 como una añada histórica en términos de volumen y considera que la perfecta maduración de la uva, favorecida por el equilibrio térmico del verano pasado, permitirá obtener vinos blancos con una acidez característica de la zona, una expresión frutal muy destacada y una gran limpieza aromática.

La valoración final también tiene en cuenta los resultados obtenidos por los vinos de la denominación en concursos nacionales e internacionales, así como las referencias recogidas en guías especializadas y publicaciones del sector.

En lo referente al ciclo vegetativo, los técnicos explican que 2025 estuvo marcado por un invierno y una primavera especialmente cálidos y húmedos, seguidos de un verano estable. La brotación se produjo de forma temprana, con un porcentaje del 90,1 %, mientras que la floración y el cuajado de la uva se desarrollaron con rapidez gracias a las condiciones meteorológicas favorables.

Sin embargo, la elevada humedad y las temperaturas mínimas registradas a comienzos del verano favorecieron un fuerte crecimiento de la vegetación, lo que obligó a intensificar los trabajos de poda y aclareo para mejorar la ventilación de los racimos. La vendimia comenzó a principios de septiembre con un estado sanitario y de maduración óptimos. La uva entró en las bodegas en excelentes condiciones de calidad e higiene, permitiendo recoger un total de 47,5 millones de kilos en una campaña que los responsables de la denominación califican de “tranquila y ordenada”.

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