El Museo de Pontevedra mostrará por primera vez las cortezas del pino ante el que fue fusilado Alexandre Bóveda

El Museo de Pontevedra acogerá este lunes 17 de agosto un acto de especial significado para la memoria histórica gallega con la muestra pública y depósito de las cortezas del pino de A Caeira frente al que fueron fusilados Alexandre Bóveda y otras diez personas.
La iniciativa está organizada por el Museo de Pontevedra con la Fundación Alexandre Bóveda y con la participación de la Fundación Castelao. Los fragmentos del árbol fueron recogidos y conservados durante décadas por la viuda de Bóveda, Amalia Álvarez, y permanecieron en el ámbito privado como un objeto vinculado a la resistencia, la dignidad y la memoria.
Ahora será su hija, Amalia Bóveda, quien realice el depósito de los restos en el Museo de Pontevedra, en un acto en el que estará acompañada por el vicepresidente de la Deputación, Rafa Domínguez.
Las cortezas proceden del pino situado en A Caeira frente al que fueron fusilados Alexandre Bóveda, Víctor Casas, Amancio Caamaño, José Adrio, Germán Adrio, Telmo Bernárdez, Paulo Novás, Ramiro Paz, Luis Poza, Benigno Rey y Juan Rico.
La singularidad de la iniciativa estará también en el lugar en el que se realizará el depósito. Será la primera ocasión en la que estos restos históricos se muestren públicamente delante de “A derradeira leición do mestre”, el cuadro de Castelao que actualmente se puede visitar en el Museo de Pontevedra y que permanecerá expuesto hasta el 27 de septiembre.
La obra fue creada por Castelao como homenaje a los mártires gallegos y está inspirada en el fusilamiento de Alexandre Bóveda. Con el paso del tiempo se convirtió en uno de los principales símbolos pictóricos de la memoria histórica de Galicia.
La presencia conjunta del cuadro y de los fragmentos reales del árbol permitirá establecer un vínculo entre la obra artística y el elemento físico relacionado directamente con la represión sufrida por los protagonistas de los hechos. Para la organización, la coincidencia de estos dos elementos supone un diálogo entre el arte, el dolor y la memoria viva, así como una reivindicación de los valores democráticos y galleguistas.
La propia dimensión simbólica del acto enlaza con las palabras pronunciadas por Alexandre Bóveda antes de su muerte: “Mi muerte servirá para conseguir adeptos para la causa gallega. Un bien que aún después de muerto, haré a nuestra tierra”.