El proyecto Sensoxenoma cumple cinco años demostrando que la música deja huellas medibles en los genes y las proteínas

El proyecto Sensoxenoma cumple cinco años con un balance que refuerza su apuesta por estudiar científicamente los efectos de la música en el organismo humano. La iniciativa, impulsada por los grupos de investigación GenPoB y GenVip de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) y por el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS), ha reunido a lo largo de este período a más de 5.000 participantes, más de 1.500 donantes y ha permitido recoger más de 20.000 muestras biológicas.
Los resultados obtenidos hasta el momento permiten constatar que la música puede dejar huellas medibles en diferentes niveles de la biología humana, entre ellos los genes y las proteínas. Uno de los hallazgos más recientes señala que, en el caso de personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA), una exposición musical puede provocar cambios moleculares detectables apenas 25 minutos después del inicio del estímulo.
El proyecto también ha analizado el proteoma de las lágrimas y ha identificado 14 proteínas que presentan cambios reproducibles tras la estimulación musical. Estos resultados amplían el conocimiento sobre la respuesta biológica del organismo ante la música y abren nuevas vías de investigación.
Sensoxenoma nació en septiembre de 2022 con el objetivo de estudiar de manera sistemática qué sucede en el organismo humano cuando escuchamos música. El proyecto fue concebido y desarrollado por los grupos GenPoB, liderado por el catedrático de la USC Antonio Salas Ellacuriaga, y GenVip, liderado por el catedrático Federico Martinón-Torres, con la coordinación de Laura Navarro.
Sus responsables recuerdan que, cuando comenzó la iniciativa, apenas existía un marco científico establecido para analizar de manera sistemática cómo un estímulo musical podía modificar la respuesta biológica. Por ello, el equipo tuvo que desarrollar nuevos conceptos, metodologías y aproximaciones experimentales.
Con el paso de los años, Sensoxenoma se ha convertido en una plataforma interdisciplinaria que analiza la respuesta a la música desde diferentes niveles biológicos, como la expresión génica, la proteómica, la microbiota y otras señales fisiológicas, empleando muestras de sangre, saliva y lágrimas.
La investigación también ha incorporado proyectos de genómica evolutiva destinados a comprender las raíces ancestrales de la capacidad humana para procesar estímulos musicales. El objetivo actual ya no es solo determinar si la música produce una respuesta biológica, sino conocer qué mecanismos están implicados, cuánto dura esa respuesta, cómo varía entre las personas y hasta qué punto puede contribuir al estudio de procesos relacionados con la salud.
Nuevas evidencias sobre los efectos de la música en el autismo
El quinto aniversario llega acompañado de nuevos resultados que permiten profundizar en la relación entre música y respuesta biológica. Una de las principales líneas de investigación se ha centrado en las personas con TEA y ha revisado la evidencia clínica disponible sobre las intervenciones musicales en este ámbito.
Los estudios analizados apuntan a posibles efectos favorables de la música en diferentes áreas, como la interacción social, determinados componentes de la comunicación verbal, el comportamiento y la calidad de vida. Los investigadores consideran que la música presenta potencial como intervención no invasiva y atractiva, aunque también advierten de la heterogeneidad de la evidencia existente y de la necesidad de mejorar la estandarización de las intervenciones y de las herramientas empleadas para evaluar sus efectos.
Otra investigación ha dado un paso más al analizar directamente la respuesta molecular a la música en personas con TEA. A través de un sencillo frotis bucal y de un panel específico de expresión génica, el equipo identificó inicialmente 33 genes candidatos. Veinte de ellos reprodujeron su señal en una cohorte independiente y 13 mantuvieron significación estadística.
Entre los procesos relacionados con estos cambios aparecen la inmunidad innata y las vías inflamatorias. El estudio identificó además una firma molecular formada por dos genes capaces de diferenciar las muestras obtenidas antes y después de la exposición musical.
Uno de los aspectos más destacados es la velocidad con la que puede detectarse esta respuesta. Los investigadores comprobaron que el cambio puede identificarse ya a los 25 minutos de exposición a la música, con un patrón intermedio entre la situación basal y la registrada al finalizar la estimulación.
Otra de las investigaciones desarrolladas en el marco de Sensoxenoma se ha centrado en el proteoma de las lágrimas. Mediante espectrometría de masas, el equipo analizó miles de proteínas presentes en muestras recogidas antes y después de un estímulo musical estandarizado.
El estudio incorporó diferentes cohortes independientes de participantes expuestos a la música y grupos de control que no recibieron ese estímulo. El análisis permitió identificar 14 proteínas que presentaron cambios reproducibles tras la estimulación musical y que mantuvieron su significación después de aplicar las correcciones estadísticas correspondientes.
Las proteínas y redes identificadas están relacionadas con procesos como la defensa del organismo y la inmunidad innata, la inflamación y la señalización extracelular.
La reproducibilidad de los resultados es uno de los elementos que los investigadores consideran más relevantes. La firma molecular permitió diferenciar las muestras tomadas antes y después de la exposición musical en dos cohortes de donantes correspondientes a dos años diferentes, mientras que el mismo patrón no apareció en los grupos de control que no estuvieron expuestos a la música.
Los resultados apuntan también al potencial de las lágrimas como fuente mínimamente invasiva para investigar los mecanismos biológicos asociados a las experiencias sonoras y emocionales.
La investigación experimental también aporta nuevas hipótesis
Sensoxenoma cuenta además con una línea dedicada a la revisión de la evidencia científica sobre los efectos de la exposición musical en modelos murinos. El propósito no es extrapolar directamente los resultados obtenidos en animales a las personas, sino analizar de manera crítica los hallazgos existentes y determinar qué mecanismos pueden ser objeto de futuras investigaciones.
La revisión examinó 276 publicaciones y seleccionó 65 estudios realizados entre 2000 y 2025. En conjunto, estos trabajos describen asociaciones entre la exposición musical y variables relacionadas con el aprendizaje, la ansiedad, la sociabilidad, la neuroplasticidad, la conectividad sináptica y determinados parámetros fisiológicos.
Para el equipo de Sensoxenoma, este trabajo permite situar la investigación realizada en humanos en un contexto más amplio de investigación biológica experimental e identificar mecanismos plausibles y nuevas hipótesis. Los investigadores subrayan que se trata de un mapa crítico de la evidencia disponible y no de una extrapolación directa de los resultados obtenidos en animales a las personas.
La celebración del quinto aniversario tendrá lugar el próximo 25 de septiembre en el Auditorio de Galicia, que volverá a convertirse en un espacio de encuentro entre ciencia, cultura, salud y sociedad con el concierto Sensoxenoma26.
Como en ediciones anteriores, durante el evento se recogerán muestras de sangre, saliva y lágrimas. Alrededor de 200 personas del público podrán participar como donantes gracias a la colaboración con doce asociaciones de pacientes y con las personas voluntarias que se inscriban para la actividad.
El proyecto mantiene también la colaboración con el equipo de investigación de Adriana Conceição, del Centro de Investigación en Psicología de la Universidad de Minho, y con MediaProbe para analizar en tiempo real la respuesta emocional y psicofisiológica del público durante los conciertos.
A través de sensores electrodérmicos se registrarán las variaciones en la actividad del sistema nervioso autónomo asociadas a la activación emocional y su relación con los diferentes momentos de la experiencia musical.
El concierto contará con la dirección de Roberto Baltar y con la participación del musicólogo, escritor y periodista Martín Llade, presentador de Sinfonía de la Mañana de Radio Clásica y Premio Ondas 2026.
Las invitaciones gratuitas para asistir como público general podrán recogerse desde el 15 de septiembre a través de la web de Compostela Cultura y en las taquillas de la Zona C Punto de Información Cultural, en la calle Preguntoiro, 1. Si quedan localidades disponibles el propio día del concierto, también podrán retirarse en el Auditorio de Galicia desde las 18.30 horas.
La iniciativa cuenta con la colaboración de la Real Filarmonía de Galicia, la Banda Municipal de Música de Santiago de Compostela, el Ayuntamiento de Santiago, el Consorcio de Santiago y el Auditorio de Galicia.