El Sindicato Labrego Galego reclama ayudas específicas para las pequeñas huertas ante el impacto del cambio climático

La organización agraria alerta de que las olas de calor y la irregularidad de las lluvias están afectando a los cultivos hortícolas y reclama líneas de apoyo adaptadas a las pequeñas explotaciones
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Imagen de archivo ilustrativa
9 Oct 2026

El área vegetal del Sindicato Labrego Galego (SLG-Comisións Labregas) ha hecho público un comunicado en el que reclama a la Consellería do Medio Rural la puesta en marcha de medidas de apoyo específicas para las pequeñas productoras de fruta y hortalizas de Galicia. La organización agraria sostiene que este colectivo ha quedado tradicionalmente relegado en las políticas de ayudas públicas, pese a su relevancia económica, social y ambiental para el territorio.

Según explica el sindicato, la campaña de 2026 ha dejado patentes los efectos, tanto directos como indirectos, del cambio climático sobre el sector hortofrutícola gallego. Recuerda que la huerta supone el 17,5 % del valor de la producción agraria total de Galicia y casi el 43 % de la producción vegetal, lo que sitúa a la comunidad como la cuarta autonomía española por valor económico de esta producción.

Un clima cada vez más extremo e irregular

El SLG-CCLL señala que los últimos cuatro años figuran entre los más calurosos de la serie histórica en Galicia, aunque 2024 y 2025 también registraron precipitaciones por encima de la media, sin que ello haya evitado episodios de sequía. La entidad recuerda que junio de 2025 fue el mes más cálido de la serie, con anomalías de 3 grados por encima de la media, mientras que junio de 2026 fue el segundo más caluroso registrado, con una desviación de 2,6 grados sobre el valor climatológico normal.

Para el sindicato, el problema de fondo no es únicamente la disminución de las lluvias o el aumento de las temperaturas, sino la creciente irregularidad y extremosidad del clima, que está rompiendo los ciclos habituales. Advierte de que episodios de lluvias muy intensas se están alternando con periodos de calor extremo, lo que genera mayor incertidumbre y dificulta la planificación de las producciones, con el consiguiente riesgo de pérdida de precio, calidad o mercado.

Estrés térmico y mayor presión de plagas

El sindicato detalla que los cultivos hortícolas de verano resultan especialmente vulnerables al estrés térmico en determinadas fases de su ciclo, lo que reduce su productividad y deteriora los frutos, mermando su valor comercial. El sindicato apunta que esta pérdida de calidad suele quedar oculta, ya que las estadísticas de producción se centran habitualmente en la cantidad y no en el estado del producto.

Durante esta campaña, cultivos como el tomate y el pimiento mostraron ya en junio síntomas de estrés por exceso de calor. La organización matiza que la respuesta no puede limitarse a incrementar el riego, especialmente en un año en el que las precipitaciones han sido escasas: hace apenas un mes, 107 ayuntamientos gallegos mantenían algún tipo de alerta por sequía.

Además de los efectos directos del clima, el SLG-CCLL advierte de un impacto indirecto: la combinación de calor, humedad y cambios bruscos de temperatura favorece la aparición de nuevas plagas y enfermedades, así como el desplazamiento de otras ya existentes hacia zonas donde antes no suponían un problema, incrementando la presión fitosanitaria sobre los cultivos.

Las pequeñas explotaciones, más vulnerables y también clave

El sindicato subraya que el cambio climático golpea a un sector que ya arrastra fragilidades estructurales, como el reducido tamaño de las explotaciones, la escasa capacidad de inversión, las dificultades de acceso a la tierra, la falta de mano de obra y los problemas para trasladar los costes de producción al precio final.

En este sentido, la organización compara el impacto desigual de una misma sequía: no afecta igual a una gran finca capitalizada, con riego, infraestructura y seguro agrario, que a una pequeña explotación diversificada que comercializa en el mercado local. Pese a esta mayor vulnerabilidad, el SLG-CCLL defiende que la pequeña producción labriega es también una pieza clave para hacer el territorio más resistente al cambio climático, y que la agroecología puede contribuir a alcanzar los objetivos europeos de neutralidad de carbono fijados para 2050.

Un sector con menos apoyo público que la ganadería

El sindicato denuncia que, pese al peso económico creciente de la horticultura gallega, esta cuenta con una política de apoyo público menos específica que la ganadería. Mientras el vacuno dispone de pagos asociados a la producción, ayudas por cabeza de ganado, medidas agroambientales propias y mecanismos extraordinarios ante crisis, la horticultura depende en mayor medida de ayudas horizontales, inversiones generales y medidas agroambientales comunes.

Según el SLG-CCLL, aunque el sector hortícola podría en teoría acceder a ayudas como la PAC o los planes de mejora, el diseño de estas líneas y el tamaño medio de las explotaciones gallegas dejan fuera a la mayoría, al no alcanzar los mínimos exigidos. La organización pone como ejemplo que una pequeña huerta de dos hectáreas que da sustento a dos personas necesitaría realizar una inversión mínima de 15.000 euros para poder optar a un plan de mejora.

Pese a estas limitaciones, el sindicato insiste en que la huerta representa el 17,5 % del valor de la producción agraria gallega y casi el 43 % de la producción vegetal, con un pago de algo más de 660 millones de euros a las productoras que cultivan cerca de 9.460 hectáreas. Además, destaca que, a diferencia de lo que ocurre en otros territorios, casi la totalidad de la producción hortícola gallega se consume dentro de la propia comunidad, exportándose menos del 2 %, salvo en el caso de la patata. Por ello, el SLG-CCLL considera que este es el sector que más contribuye a la soberanía alimentaria de Galicia y a la resiliencia del sistema agroalimentario frente al cambio climático.

Peticiones concretas a la Consellería

El sindicato recuerda que hace diez meses la Consellería do Medio Rural anunció una partida de más de 172.000 euros para un nuevo programa de apoyo a productoras de fruta y hortalizas, cuyo destino y aplicación asegura desconocer. Según el SLG-CCLL, pese a tratarse de una cantidad que califica de insuficiente, podría haber resultado de utilidad para las pequeñas productoras gallegas.

Por todo ello, el área vegetal del sindicato traslada a la Consellería do Medio Rural las siguientes demandas:

  • Reservar una partida presupuestaria suficiente y realista para el sector hortofrutícola.
  • Adaptar el diseño de las líneas de ayuda para facilitar el acceso de los pequeños proyectos labriegos, reduciendo los límites de inversión y de superficie exigidos.
  • Crear una línea específica de ayuda para adaptar los invernaderos existentes al nuevo escenario climático, mejorando la ventilación, incorporando estructuras de sombreo y sistemas de control climático automatizado.
  • Habilitar una línea de ayuda destinada a mejoras e inversiones de adaptación al cambio climático en las explotaciones hortofrutícolas, como la modernización de los sistemas de riego o la incorporación de energías renovables.
  • Poner en marcha un servicio público de asesoramiento al sector, centrado especialmente en la adaptación y el control de las nuevas plagas y enfermedades derivadas del cambio climático, o, al menos, recuperar las agrupaciones de defensa vegetal, de forma equivalente a las agrupaciones de defensa ganadera ya existentes.
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