"El territorio está ya masificado de eólicos que parten el paisaje"

Esteban Tojo López, uno de los socios fundadores del colectivo Raíces do Vento
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27 Sep 2026

¿Cuándo nació la asociación?

El acta fundacional la firmamos el 2 de julio. Pero la cosa viene de antes: un par de meses atrás ya andábamos juntos como plataforma vecinal, sin más. Al ver que responder a todo lo que estaba llegando con la eólica iba a llevar tiempo, y que necesitábamos poder actuar también en lo legal, decidimos darle forma y registrarnos.

¿Cómo surgió la idea?

Empezó por la preocupación. Se están juntando demasiados parques en un trozo de territorio muy pequeño, y además se tramitan por separado, sin mirar lo que supone todo eso junto: los hábitats, la biodiversidad, el patrimonio, el paisaje. Hubo un caso que lo dejó claro para todos, la nueva subestación de Ludrio, pegada a las casas. Ya no era algo lejano. Era la vida del día a día de la gente. A partir de ahí lo tuvimos claro. Si queríamos defender esto, tenía que ser desde el territorio: saliendo a conocerlo, dando a conocer esos lugares de valor que no pueden acabar afectados por estos proyectos. Y defender también a la gente que vive aquí, su modo de vida y el derecho a seguir habitando estos lugares con tranquilidad.

¿Cómo se escogió el nombre?

Queríamos un nombre en gallego que hablase de nosotros, de la tierra y de la gente que la vive. Raíces do Vento salió de eso. El viento es lo que vienen a aprovechar. Las raíces somos nosotros: las personas, las familias, la lengua, la memoria, todo lo que nos ata a este sitio. Viene siendo nuestra manera de decir que no se puede traer el futuro arrancando lo que nos sostiene. Y, aparte, fue el nombre que más nos gustó a todos.

¿Cuántos socios la forman y de dónde son? ¿Está creciendo?

Ahora mismo somos 29. Y de sitios bien distintos de la provincia: Lugo, Pol, Castro de Rei, Riotorto y alguno más. Eso dice mucho, porque demuestra que esta preocupación no es de una sola zona. Creciendo estamos: empezamos siendo 17 y cada actividad trae gente nueva.

¿Cuál es la situación eólica de la provincia o de la comarca? ¿Qué opinión les merece?

Nos preocupa, y mucho. El territorio está ya masificado de parques, con sus líneas de evacuación, que ocupan y parten el paisaje mucho más de lo que la gente cree. Y todavía quedan por llegar los que están en proyecto, que solo van a agravar una saturación que ya se ve a simple vista. Lo que más nos duele es lo de los estudios de impacto ambiental. En nuestra experiencia son muy deficientes. Minimizan los efectos reales, no tienen en cuenta lo que supone acumular tantos parques juntos y acaban siendo injustos con el territorio y con quien lo habita. Que quede claro: no estamos contra las renovables. Estamos contra esta forma de meterlas, sin planificación y sin respeto por lo que hay aquí.

Creo que ya iniciaron las actividades con dos experiencias, ¿en qué consistieron?

Así es. La primera fue el I Bioblitz de los Lagos de Teixeiro, el 30 de mayo, cuando todavía éramos plataforma. Fue una jornada de ciencia ciudadana para observar, identificar y registrar la biodiversidad —fauna, flora y microbiota— de los Lagos de Teixeiro, el bosque de San Fitorio, A Meda y Barredo, e ir apuntándolo todo en iNaturalist. No lo hicimos solos. Nos echaron una mano personas expertas de varias asociaciones naturalistas: la Sociedade Micolóxica Lucus, SOCEME, el Grupo Naturalista Hábitat, ADEGA y Morcegos de Galicia. Gracias a ellas los asistentes pudieron entender mejor la riqueza que hay alrededor. Y el resultado fue para guardar: 558 observaciones que muestran, con hechos, lo que tiene este territorio. La cosa no terminó ese día. Sigue viva en el proyecto paraguas «Biodiversidade Lugo Noroeste», que va sumando observaciones con el tiempo.

La segunda fue el Roteiro polo Camiño Rexio, el 18 de julio, con salida en Duancos y llegada al Castro de Viladonga. La caminata ganó mucho con la compañía del historiador Ricardo Polín, y con la visita al Castro de Viladonga de la mano del arqueólogo y socio Álvaro Pérez. Entre los dos le pusieron contexto histórico y patrimonial al camino y a todo lo que atraviesa. Las dos las entendemos igual: sitios para conocer, compartir y defender el territorio, aprendiendo juntos y haciendo comunidad.

¿Cuáles quieren poner en marcha en un futuro?

Ya tenemos dos confirmadas. La primera será el 11 de octubre: una ruta micológica por A Carballosa, un robledal impresionante de cerca de 70 hectáreas. Vamos a tener la suerte de recorrerla con el micólogo Jose Castro, que nos irá mostrando todo lo que esconde ese bosque, que es mucho y muchas veces nos pasa desapercibido bajo los pies.

La segunda será el 29 de noviembre: una ruta por las lagunas de Caque y de Cospeito. Viene con nosotros Óscar Rivas, de la Asociación Galega de Custodia do Territorio, y de su mano iremos conociendo la vida que hay en esos humedales. Son lugares llenos de biodiversidad que mucha gente tiene al lado y nunca llegó a mirar de verdad. Más adelante iremos dando todos los detalles a través de nuestras publicaciones, cuando anunciemos cada actividad.

¿Qué necesidades tienen?

Gente. Más que nada, gente. Personas dispuestas a colaborar y, sobre todo, a dar a conocer el lugar donde viven: esos rincones que cada uno lleva en la memoria y que muchas veces no conoce nadie más. Cada uno es quien mejor conoce su tierra. Si cada uno aporta lo suyo, entre todos vamos tejiendo una red que une lugares, saberes y voluntades. La idea es esa. Que nadie tenga que defender su rincón en solitario, sino que todos nos sintamos parte de un mismo territorio que merece la pena cuidar. Cuanta más gente sume, más fuerte es la red. Y más difícil que lo que tenemos aquí se pierda sin que nadie se dé cuenta.

¿Cuentan con ayuda para mantener la asociación activa?

Tenemos la suerte de que la gente de la asociación mira toda hacia el mismo lado, y eso ya es mucho. Salimos adelante con el trabajo voluntario de cada uno y, sobre todo, con las cuotas de los socios. Son las que nos permiten funcionar. Y hay algo que nos alegra especialmente: alrededor se está juntando un grupo de colaboradores que no para de crecer, actividad tras actividad. Gente que se acerca y que después decide quedarse. Esa es para nosotros la mejor ayuda, porque no se mide en dinero.

¿Cómo se hace uno socio?

Muy fácil. Lo primero que pedimos, y que agradecemos, es que la gente eche un vistazo a la web, raicesdovento.org. Allí está quiénes somos, lo que defendemos y las actividades que vamos haciendo. Y también cómo sumarse. Después es tan sencillo como rellenar un formulario y pagar la cuota. Con ese pequeño paso ya se forma parte de la asociación y ya se ayuda a cuidar este territorio.

¿Qué aceptación están teniendo?

La acogida está siendo buena, y eso nos anima. Lo que más cuesta es otra cosa: poner una asociación en marcha. Hay muchísimo trabajo que no se ve, todo lo que lleva dar forma a algo así desde cero. Por eso, hasta ahora, buena parte del esfuerzo fue ese, ir asentando las bases. No tenemos una meta cerrada ni prisa por llegar a ninguna parte. Preferimos ir marcando el ritmo según la gente que se va sumando, poco a poco. Al fin y al cabo, una asociación como esta es lo que sean sus socios. Con cada persona que llega tenemos también más fuerza y más ganas de seguir.

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