Ernesto González Seoane ingresa en la Real Academia Galega con una reflexión sobre el presente y futuro de los diccionarios

El filólogo Ernesto González Seoane, natural de O Barqueiro y catedrático de Filología Gallega y Portuguesa de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), ingresó este mediodía en la Real Academia Galega (RAG) con un discurso centrado en la historia de la lexicografía gallega y universal y en las perspectivas de futuro de los diccionarios del idioma.
En su intervención, González Seoane defendió la necesidad de conciliar la dimensión normativa del diccionario con la lexicografía descriptiva, aquella que se ocupa de registrar el uso real de las palabras. El nuevo académico advirtió de las interpretaciones que pueden llevar a considerar que todo aquello que no aparece en un diccionario no es gallego "correcto".
"Resulta ingenuo pensar que los males que nos afectan como sociedad van a evaporarse simplemente porque cambiemos una definición en el diccionario", afirmó. Al mismo tiempo, consideró igualmente ingenuo entender estas obras como un registro completamente neutro, ya que, a su juicio, "además de reflejar la realidad, los diccionarios ayudan a construirla".
González Seoane también abordó la dimensión política de la elaboración de los diccionarios y su capacidad para influir en los usos sociales de la lengua. En este sentido, llamó la atención sobre el tratamiento que determinadas palabras han recibido históricamente en diferentes obras lexicográficas, especialmente en el caso de los etnónimos, que pueden aparecer con acepciones peyorativas o incluso racistas.
Entre los ejemplos mencionados figuraron las polémicas alrededor de las voces gitano, judío o black en diccionarios de distintas lenguas, así como la controversia generada por algunas acepciones de gallego en el diccionario de la Real Academia Española, incorporadas en la edición de 2001 y retiradas posteriormente tras las protestas de colectivos e instituciones.
El nuevo académico hizo también un recorrido por la evolución histórica de los diccionarios y recordó el papel que desempeñaron como instrumentos no solo de comunicación, sino también de construcción y cohesión de los Estados. En este contexto se refirió a la aparición de las primeras academias europeas, entre ellas la Accademia della Crusca, la Académie Française y la Real Academia Española.
En el caso gallego, recordó que la Real Academia Galega nació en 1906 y que pronto comenzó a trabajar en su propio diccionario, publicado entre 1913 y 1928 por fascículos. Según explicó, aquel proyecto constituye "el primer intento de dotar al gallego de un repertorio lexicográfico completo, amparado por una institución académica" y aportó un importante capital simbólico a una lengua fuertemente estigmatizada.

La lexicografía gallega mantendría durante décadas un modelo de diccionario bilingüe gallego-castellano, centrado en el léxico diferencial. A mediados de los años ochenta se produjo un cambio de orientación, ligado al proceso de codificación y estandarización y a la necesidad de modernizar el léxico para ampliar el espacio funcional del gallego.
Entre los hitos de esta etapa destacó la publicación, a finales de los años ochenta, del Vocabulario Ortográfico da Lingua Galega (VOLG), que se convirtió en una obra de referencia y fue empleado como lemario por los diccionarios gallegos publicados posteriormente. Entre ellos figura el Dicionario da Real Academia Galega, publicado en 1997, precedente de la actual versión digital, puesta en marcha en 2012 y actualizada periódicamente.
Una nueva etapa
De cara al futuro, González Seoane considera que "el futuro de la lexicografía será digital o no será". El académico apuesta por mantener la dimensión normativa, pero al mismo tiempo recuperar el valor de la descripción amplia del léxico.
A su juicio, el abandono del modelo acumulativo contribuyó a la difusión del estándar léxico, pero también provocó que quedase "un tanto desatendida" la función de los diccionarios como apoyo a la lectura, al desaparecer un volumen importante de léxico dialectal y literario que no forma parte del estándar.
Por ello, defiende que para una lengua es fundamental "registrar y documentar, con la mayor amplitud posible, el uso real del léxico a través de un diccionario descriptivo". Esta tarea, añade, sería también útil para el desarrollo de la lexicografía prescriptiva.
González Seoane propuso la elaboración de un nuevo diccionario descriptivo que funcione como una "auditoría" del léxico recogido en los diccionarios contemporáneos y que permita comprobar cuánta de la información que contienen existe realmente o mantiene pertinencia en la lengua actual.
En su intervención también reclamó "aunar esfuerzos y apartar personalismos" para abordar tareas que exigen tiempo y recursos. Para el nuevo académico, resulta especialmente importante garantizar una presencia "digna" del gallego en el mundo digital y combinar la ambición en los objetivos con el pragmatismo en el diseño del trabajo.
La entrada en la RAG se produjo en el Paraninfo de la USC, donde González Seoane estuvo acompañado por los dos académicos de más reciente ingreso, Anxo Angueira y Lourenzo Fernández Prieto. El presidente de la RAG, Henrique Monteagudo, le hizo entrega del diploma y de la medalla de académico.
El nuevo numerario ocupa la silla que había quedado vacante en enero de 2025 por el fallecimiento de Bernardino Graña. Durante sus palabras de recuerdo, destacó la "gran autenticidad" de la obra del poeta del mar y su relación con la lengua popular de los marineros.
González Seoane recordó también al académico Federico Maciñeira, natural, como él, de O Barqueiro, y expresó su agradecimiento a los miembros del pleno de la RAG por su elección. Especialmente emotivas fueron sus palabras dedicadas a su familia, a la que definió como "lo más importante que me pasó en la vida".
En su respuesta al discurso, Antón Santamarina confió en que el nuevo académico continúe realizando aportaciones a la lingüística gallega, tanto en el ámbito de la gramática como de la lexicografía. También señaló que su incorporación será bien recibida en el Seminario de Lexicografía y que su participación podrá contribuir a la actualización del Diccionario.
Santamarina reflexionó además sobre la creciente responsabilidad de la RAG en este ámbito y apuntó que, por razones económicas y demográficas, es probable que la institución sea en el futuro "la única fábrica de diccionarios en Galicia". Por ello, subrayó la importancia de cuidar la calidad de las obras que produzca.
Al acto asistieron numerosos compañeros de la USC, amistades y representantes institucionales. Entre ellos estuvieron la alcaldesa de Santiago de Compostela, Goretti Sanmartín; el secretario general de la Lengua, Valentín García; la rectora de la USC, Rosa Crujeiras; la presidenta del Consello da Cultura Galega, Dolores Vilavedra; el alcalde de Mañón, Alfredo Dovale, y Pilar Bermejo, en representación de la Real Academia Galega de Ciencias.