Greenpeace alerta de 19 puntos críticos en la costa gallega por los efectos del cambio climático

La organización ecologista señala la playa y el paseo de O Con, en Moaña, como la zona con mayor riesgo debido al avance del mar y reclama una estrategia de adaptación para el litoral
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25 Jul 2026

Greenpeace ha identificado un total de 19 puntos críticos a lo largo de la costa gallega en los que los efectos del cambio climático ya están provocando importantes impactos ambientales y estructurales. La organización advierte de que la combinación de la subida del nivel del mar, el aumento de la temperatura del agua y la mayor intensidad de los temporales invernales incrementa la vulnerabilidad del litoral gallego y hace necesaria una estrategia específica de conservación y adaptación.

Entre las zonas más afectadas destaca la playa y el paseo de O Con, en el municipio de Moaña, donde la fuerza del mar está erosionando el pavimento y compromete la estabilidad de esta infraestructura costera.

El informe también llama la atención sobre lo que considera un preocupante calentamiento de las aguas marinas. En las estaciones científicas de Rande y Cortegada, situadas en las Rías Baixas, se ha detectado un incremento térmico de hasta 1,8 grados por década. Además, el mar Cantábrico registró el pasado mes de mayo su primera ola de calor marina, con temperaturas que llegaron a situarse hasta seis grados por encima de la media habitual.

Según Greenpeace, este aumento de la temperatura está modificando los ecosistemas marinos, debilitando el afloramiento de las aguas frías y profundas y provocando desplazamientos de numerosas especies. La Universidad de Vigo estima que un total de 63 especies ya se están viendo afectadas por esta situación, entre ellas el congrio, la ostra o la vieira. Por su parte, estudios del IEO-CSIC concluyen que el incremento de la temperatura también está reduciendo el tamaño de la merluza y advierten de que, si continúa la tendencia actual, su talla de reproducción podría disminuir entre cuatro y nueve centímetros a finales de siglo.

El documento también recoge otras amenazas para los ecosistemas marinos, como la expansión del alga asiática, que tiene uno de sus principales focos frente a Durmideiras, en A Coruña, desde donde continúa avanzando hacia Oleiros y desplazando a las comunidades autóctonas de macroalgas atlánticas. A ello se suman las mortandades de bivalvos registradas este invierno en la ría de Noia, atribuidas a la fuerte disminución de la salinidad provocada por las persistentes lluvias de comienzos de 2026.

En el apartado dedicado a los temporales, Greenpeace recuerda que los daños ocasionados por las borrascas obligaron a la declaración de zonas de emergencia y a la movilización de fondos del Ministerio para la Transición Ecológica destinados a la regeneración artificial de arenales como Praia América, en Nigrán. También se registraron daños en edificaciones situadas en la primera línea de costa en Miño.

La organización estima que las actuaciones de reparación y regeneración del litoral gallego supusieron este año una inversión de 6,4 millones de euros. Sin embargo, considera que este tipo de intervenciones no resuelven el problema a largo plazo, ya que consisten en aportes de arena que acaban siendo arrastrados nuevamente por los temporales.

Greenpeace también advierte de la presión que ejerce el turismo sobre determinadas zonas costeras, especialmente por la elevada concentración de escalas de grandes cruceros en los puertos de A Coruña y Vigo, una actividad que, a su juicio, provoca saturación urbana sin repercutir de forma significativa en la población local.

Por otra parte, el Observatorio Galego da Acción Climática (Ogacli) ha publicado un informe en el que concluye que las emisiones de contaminantes atmosféricos aumentaron en Galicia durante 2024. En concreto, los gases acidificantes se incrementaron un 1,2 %, los precursores del ozono un 6,5 % y las partículas finas PM2,5 un 19,7 %. Según el observatorio, la industria, el transporte, la maquinaria móvil y los incendios forestales fueron los principales responsables de este aumento, aunque también destaca que las emisiones continúan por debajo de las registradas en 1990, si bien considera insuficiente la reducción alcanzada hasta el momento.

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