Ingenieros de Caminos abogan por analizar nuevos embalses para garantizar el abastecimiento en Galicia

El Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Galicia considera necesario abordar con «rigor profesional y sentido común» el futuro de la gestión del agua en la comunidad ante el cambio de los patrones climáticos y el aumento de los episodios de escasez. La entidad señala que Galicia se acerca cada vez más a situaciones de posible desabastecimiento y defiende analizar si, en un futuro próximo, será necesario construir nuevos embalses para garantizar los recursos hídricos.
Según explica el Colegio, la situación más preocupante se da en Galicia-Costa y, especialmente, en el área metropolitana de Vigo-Pontevedra, donde se está produciendo una reducción temporal de los recursos disponibles. Esta circunstancia provoca que los episodios de escasez sean cada vez más frecuentes y graves con el actual escenario de infraestructuras hidráulicas de abastecimiento.
La entidad recuerda que una parte importante de la población gallega dispone de agua potable gracias a los embalses. El de Cecebre abastece los hogares de A Coruña, As Forcadas los de Ferrol, O Con los de la comarca de Arousa y Eiras los de Vigo. En Lugo, la captación se realiza directamente del río Miño, mientras que en Ourense el abastecimiento también procede de este río, con el apoyo estratégico del embalse de Cachamuíña. «Sin estas infraestructuras de acumulación, el suministro diario que hace falta en los hogares gallegos no estaría garantizado», señala el Colegio.
En el caso del área metropolitana de Vigo-Pontevedra, en los últimos años se han adoptado distintas medidas para reducir el impacto de la escasez. Entre ellas figuran la reducción de las fugas en las redes de distribución y la mejora de los tratamientos en la ETAP de O Casal, en Vigo, con el objetivo de poder aprovechar para abastecimiento la totalidad del agua almacenada en el embalse de Eiras, incluida la de las capas más profundas y de menor calidad.
Sin embargo, el Colegio considera probable que estas actuaciones no sean suficientes a medio plazo y afirma que el entorno del área metropolitana necesita «de forma objetiva» contar con mayor capacidad para almacenar agua y garantizar el consumo de la población.
La situación de Pontevedra presenta también una particularidad, ya que la ciudad capta directamente del río agua para su abastecimiento, sin contar con un embalse. La entidad recuerda que, pese a existir proyectos históricos y propuestas incluidas en la planificación estratégica de abastecimiento, el río Lérez no dispone actualmente de ningún elemento de regulación o acumulación.
Según los ingenieros, contar con cierta capacidad de almacenamiento en el Lérez podría tener también efectos ambientales positivos, al permitir aumentar la garantía de mantener los caudales ecológicos del río incluso durante períodos de sequía severa, algo que, según indican, actualmente no se está consiguiendo.
En Vigo, el Colegio apunta que el embalse de Eiras, apoyado por las pequeñas presas de Zamáns y Baíña, está mostrando «síntomas evidentes» de estar infradimensionado para atender las necesidades del área metropolitana. Sus índices de escasez en situación de alerta son, según la entidad, cada año más frecuentes y graves.
Ante esta situación, considera urgente revisar los estudios realizados anteriormente y analizar las nuevas circunstancias para evaluar la construcción de nuevas presas como una posible solución. Estos estudios, según defiende el Colegio, deberían determinar los emplazamientos más adecuados y las características técnicas de los futuros embalses desde una perspectiva profesional y en función de las necesidades actuales y futuras.
La entidad enmarca este debate en un contexto de cambio climático en el que se están produciendo períodos sin lluvia cada vez más prolongados y caudales de los ríos excesivamente bajos. Esto hace que en determinados momentos del año las demandas de agua superen los recursos disponibles.
Cuando este déficit reduce progresivamente el volumen almacenado en los embalses y existe riesgo de agotamiento de las reservas, entra en juego el concepto de escasez estructural, que el Colegio define como una medida de la vulnerabilidad del sistema y que es característica de los territorios con poca capacidad de almacenamiento.
Para la entidad, especialmente en la fachada atlántica gallega, asumir esta vulnerabilidad debe servir para abordar la planificación hídrica a largo plazo. La seguridad hídrica del futuro, señala, no dependerá únicamente de la cantidad de lluvia, sino también de la capacidad técnica y de la previsión social para conservar y almacenar de manera eficiente los recursos hídricos.