La comarca de Compostela afronta una sequía severa que ya supera los registros de 1990

La comarca de Compostela atraviesa este verano una situación de sequía severa que ya supera los registros de la histórica sequía de 1990, considerada una de las más graves de las últimas décadas. Según los datos del Observatorio Astronómico Ramón María Aller de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), desde el pasado 19 de febrero hasta el 19 de agosto apenas se recogieron 181,4 litros por metro cuadrado en la estación meteorológica del centro, una cantidad que representa aproximadamente una cuarta parte de la precipitación habitual para este período.
Los datos mensuales reflejados por el Observatorio sitúan en 12,4 litros por metro cuadrado las precipitaciones de los últimos días de febrero, a los que se sumaron 35,4 litros en marzo, 27,1 en abril, 48,7 en mayo, 30,1 en junio, 16,4 en julio y apenas 11,3 litros en lo que va de agosto.
El coordinador científico del Observatorio de la USC, José Ángel Docobo, explica que las sequías de dos o tres meses no son excepcionales en Compostela y recuerda que incluso se llegó a registrar un mes completo sin lluvia, como ocurrió en julio de 2020. Sin embargo, considera especialmente significativa la situación actual por su duración e intensidad.
Dentro de este siglo, el precedente más próximo sería el episodio de sequía de 2011, cuando en el mismo período se acumularon 252,7 litros por metro cuadrado. La cifra actual es incluso inferior a la registrada en 1990, cuando se contabilizaron 206,1 litros por metro cuadrado durante los seis meses analizados. Según Docobo, esta situación encaja además en un escenario que está afectando a buena parte de Galicia, especialmente a las zonas que quedaron al margen de las tormentas estivales después de las intensas precipitaciones de los meses anteriores.
A la falta de lluvia se suman unas temperaturas elevadas. En Santiago, la máxima de lo que va de año alcanzó los 38,1 grados el pasado 5 de julio, mientras que el día anterior se habían alcanzado los 37,5 grados. El episodio de calor ya se había dejado notar el 22 de junio, cuando los termómetros marcaron 34,7 grados.
Durante el verano, la temperatura superó los 30 grados en dos jornadas de junio, en diez días de julio y en nueve de agosto. En total, son 21 jornadas con registros superiores a esa barrera, una cifra que ya supera las 18 alcanzadas en el mismo período del año pasado.
Los datos del Observatorio de la USC ponen así de manifiesto la combinación de una acusada falta de precipitaciones y de temperaturas elevadas, en una comarca que afronta uno de los períodos más secos de las últimas décadas.