La eclipse de Luna del día 28 llegará al momento de máxima ocultación a las 6.13 horas

En la madrugada del próximo viernes día 28 (noche del jueves al viernes) tendrá lugar el último fenómeno astronómico relevante de este mes de agosto, después del eclipse solar del pasado día 12 y de las Perseidas en la noche siguiente. Se trata en este caso de un eclipse parcial de Luna al que le faltará muy poco para ser total, de hecho en el máximo del eclipse (6 horas y 13 minutos) un 93% del diámetro de nuestro satélite natural estará eclipsado por la sombra de la Tierra. “Los eclipses de Luna se producen cuando la Tierra se coloca exactamente entre el Sol y la Luna, impidiendo que toda o parte de la luz que emite el primero le llegue a la segunda. La fase lunar es por lo tanto de Luna llena”, explica el profesor de la USC y coordinador del Observatorio Astronómico Ramón María Aller, José Ángel Docobo.
Uniendo las tangentes interiores a los discos solar y terrestre se forma el llamado cono de penumbra, que se va abriendo, “en tanto que si hacemos lo mismo con las tangentes exteriores tenemos el cono de sombra que al contrario que el otro se va cerrando”, señala el profesor Docobo. Si cortamos estos dos conos con un plano perpendicular, la línea que une los centros del Sol y de nuestro planeta, se obtienen dos círculos por los que va a pasar la Luna. Así, en este caso, la Luna comenzará a entrar a las 3.25 horas en el cono de penumbra y a las 4.34 horas lo hará en el cono de sombra, comenzando en este momento el eclipse parcial. Esta fase durará hasta las 7.51 horas, teniendo lugar la máxima ocultación a las 6.13 horas. Finalmente, y siguiendo una secuencia simétrica, la Luna abandonará el cono de penumbra a las 9.01 horas, dando por terminado el eclipse.
“La fase penumbral normalmente pasa casi desapercibida dado que la Luna sigue viéndose entera aunque le llega menos luz del Sol, en tanto que cuando está ya prácticamente dentro del cono de sombra, como va a ocurrir en el eclipse del viernes, la parte eclipsada mostrará una tonalidad roja que suele llamarse Luna de sangre”, explica Docobo. La responsable de dicha coloración es la radiación solar que pasa próxima a la Tierra y que nuestra atmósfera desvía por refracción hacia la Luna. Al contrario de lo que sucede con los eclipses solares, en los de Luna no es necesario proteger nuestra visión para su contemplación. El último día del año 2028 tendrá lugar un eclipse total de Luna en la Península.