La investigadora Carlota Ucha demuestra el potencial del aceite de cocina usado para producir bioplásticos

La investigadora de la Universidad de Santiago de Compostela Carlota Ucha Muñoz ha demostrado en un estudio desarrollado en el Centro de Investigación Interdisciplinaria en Tecnologías Ambientales (CRETUS) que el aceite de cocina usado puede convertirse en un recurso útil para la producción de bioplásticos biodegradables.
El trabajo, realizado en el marco de su tesis doctoral y dirigido por Anuska Mosquera Corral y Ángeles Val del Río, del grupo Biogroup de la USC, analizó la viabilidad de transformar este residuo en PHA, un tipo de polímero de origen biológico y biodegradable que puede emplearse como alternativa a los plásticos convencionales.
La investigación se centró en el desarrollo de un bioproceso en el que distintas bacterias utilizan el aceite de cocina usado como fuente de alimentación para sintetizar estos materiales. Para ello se emplearon diferentes reactores biológicos y se evaluaron distintas condiciones de funcionamiento tanto a escala de laboratorio como piloto.
Según explica Carlota Ucha, la recogida selectiva obligatoria de este residuo, implantada en España desde 2024 en cumplimiento de la normativa europea, convierte al aceite de cocina usado en un material especialmente adecuado para su valorización, al estar controladas su procedencia y calidad.
Los resultados obtenidos apuntan a la posibilidad de reducir dos problemas ambientales al mismo tiempo: la gestión de un residuo complejo y la elevada producción de plásticos convencionales.
La investigación se desarrolló en el CRETUS, centro de la red CIGUS financiado con fondos europeos, en el marco del proyecto Ecopolyver, en el que también participa el Instituto del Agua de la Universidad de Granada.