La Marcha Mundial de las Mujeres pide a Inspección Educativa información sobre las presuntas agresiones machistas en el IES Xulio Prieto Nespereira

El colectivo feminista denuncia que las familias no han recibido ninguna llamada pese a solicitar semanalmente una reunión, y advierte de que uno de los presuntos agresores continúa en el centro mientras las alumnas siguen relatando episodios de violencia
Marcha Mundial das Mulleres Xulio Prieto Nespereira
13 Oct 2026

La Marcha Mundial de las Mujeres de Ourense ha vuelto a concentrarse este martes frente a la sede de Inspección Educativa para reclamar que las familias del IES Xulio Prieto Nespereira sean informadas sobre la situación de los expedientes abiertos por presuntas agresiones machistas en el centro. El colectivo ha elegido de nuevo este punto de protesta para hacer visible que, desde la concentración celebrada el pasado 1 de septiembre, no ha obtenido ninguna respuesta por parte de la administración educativa. En aquella ocasión, según relatan, un dispositivo policial impidió el acceso a las dependencias de Inspección, y aseguran que este martes ha vuelto a repetirse la misma situación, con la policía presente impidiendo de nuevo el paso.

Según explican desde la organización, tras la protesta de septiembre las madres sí lograron finalmente entrar en las oficinas de Inspección, donde se recogieron sus datos de contacto y se registró una solicitud formal para mantener una reunión antes del comienzo del curso escolar. Esa petición, afirman, se ha repetido cada semana desde entonces sin que hasta la fecha se haya producido ninguna llamada. El colectivo reconoce que la normativa reserva el conocimiento de las resoluciones a las personas expedientadas, pero considera que, por razones éticas y de buena praxis, Inspección debería al menos mantener informadas a las familias sobre si esas personas seguirán o no vinculadas al centro. La Marcha Mundial de las Mujeres también critica la existencia de un protocolo que impide trasladar información a las familias cuando sus hijas han sido citadas a declarar ante Inspección Educativa.

El colectivo subraya que los avances logrados hasta el momento no han sido sencillos, sino el resultado del esfuerzo sostenido de las familias, de parte del profesorado que continúa trabajando en el centro y, especialmente, de las propias menores, que siguen acudiendo cada día a las aulas. En este sentido, destacan que se consiguió la suspensión del docente denunciado, aunque lamentan que las familias desconocen la duración de esa medida ni el contenido final de la resolución del expediente. Además, cuestionan la forma en que se gestionó su salida del centro, que califican de cuando menos llamativa: el mismo día de la presentación del curso escolar el profesor continuaba en su puesto, horas más tarde —sobre las 17.00 horas— la Consejería publicó la vacante correspondiente, y al día siguiente ya había una persona sustituyéndolo. Según denuncian, en el centro se trasladó que el docente se encontraba de baja, una versión que, a su juicio, pone en entredicho el relato sostenido por las propias menores y las reivindicaciones que las familias llevan planteando desde hace más de un año.

El segundo de los presuntos agresores, señalan, permanece todavía en el instituto. Por ello, la Marcha Mundial de las Mujeres mantiene una presencia diaria a las puertas del centro a las 14.00 horas, coincidiendo con la salida de clase, y asegura que varias alumnas continúan acercándose a relatar situaciones de violencia que describen como sutiles, ejercidas a través de la manipulación y de determinados comentarios. El colectivo lamenta que estos testimonios, que las menores comparten con libertad fuera del recinto escolar, no encuentren el mismo eco dentro del centro, y cuestiona que un espacio educativo no logre transmitir seguridad a su alumnado ni una respuesta adecuada por parte de quienes tienen encomendada su protección. Asimismo, insisten en que el hecho de que únicamente dos familias hayan decidido denunciar formalmente no implica que sean las únicas afectadas, ya que, según indican, las propias actas y expedientes de Inspección recogerían numerosos nombres de menores, mujeres adultas, docentes y personal no docente que habrían sufrido situaciones de violencia por parte de esta persona a lo largo de los años.

El colectivo feminista pone en valor la dificultad que supone para unas adolescentes de doce años, recién llegadas a primero de la ESO en un centro de gran tamaño, con formación profesional y alumnado mayor de edad, dar un paso que ya resulta extremadamente complicado para mujeres adultas. Por ello, consideran insostenible que estas menores tengan que seguir cruzándose con esta persona en los pasillos del instituto y escuchando sus comentarios.

Por todo ello, la Marcha Mundial de las Mujeres reclama que los protocolos de actuación frente a la violencia machista en los centros educativos no se tramiten con los plazos propios de un procedimiento administrativo ordinario, y pide que se adopten medidas cautelares de carácter inmediato. Dado que uno de los expedientes ya estaría resuelto y el otro se encontraría próximo a su resolución, el colectivo exige que se agilicen los trámites y que, como mínimo, Inspección Educativa contacte con las familias para mantenerlas al tanto del estado de los procesos. El colectivo ha anunciado que mantendrá su presencia frente al centro hasta que el segundo de los presuntos agresores deje de formar parte de la plantilla, hasta que las menores dejen de estar expuestas a este tipo de situaciones y hasta que, en sus palabras, los espacios educativos se conviertan en lugares seguros para sus hijas.

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