La Ofrenda al Apóstol pone el foco en los incendios, la unidad política y la defensa de la dignidad de las personas

El presidente del Parlamento de Galicia, Miguel Ángel Santalices, que ejerció como delegado regio en representación del rey Felipe VI, y el arzobispo de Santiago, Francisco José Prieto, tuvieron un recuerdo especial para las víctimas de los fuegos
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25 Jul 2026

Los incendios forestales que en las últimas semanas afectaron a distintos puntos de España marcaron este sábado la tradicional Ofrenda al Apóstol Santiago, celebrada en la Catedral de Santiago con motivo del Día de Galicia. El presidente del Parlamento de Galicia, Miguel Ángel Santalices, que ejerció como delegado regio en representación del rey Felipe VI, y el arzobispo de Santiago, Francisco José Prieto, tuvieron un recuerdo especial para las víctimas de los incendios en sus intervenciones.

En su invocación al Apóstol, Santalices pidió que acompañe "en su dolor y les dé fuerza" a las personas afectadas por el incendio de Almería y a las familias que en estos momentos sufren las consecuencias de los incendios activos en Madrid y Ávila. Además, reclamó la protección de los montes gallegos frente al riesgo de los incendios forestales.

Por su parte, el arzobispo Francisco José Prieto recordó también a las víctimas de los "terribles" incendios de Almería y a los damnificados por el "drama y lacra" de los incendios forestales en Madrid y Ávila, al tiempo que apeló a la necesidad de preservar la naturaleza. "Cuidar el don de la naturaleza que Dios nos dio es también cuidar de la persona", afirmó. En su oración tuvo igualmente presentes a las víctimas de los terremotos de Venezuela y de otras guerras que, según señaló, "no se deben olvidar".

Llamamiento a la unidad y al consenso

Durante su discurso como delegado regio, Santalices agradeció al rey Felipe VI la confianza depositada en él para representarlo en la ceremonia y expresó su deseo de que el monarca asista a la Ofrenda del próximo año, coincidiendo con la celebración del Xacobeo 2027. También manifestó la voluntad de que el papa León XIV pueda participar en esos actos.

El presidente del Parlamento aprovechó su intervención para hacer un llamamiento a la unidad entre las fuerzas políticas gallegas e instó a los responsables públicos a tender puentes "más allá de las divisiones identitarias, de la ideología, de la nacionalidad, de la lengua o de la raza".

En este contexto, defendió la necesidad de alcanzar un gran acuerdo en torno a la lengua gallega, asegurando que el Pacto por la Lengua impulsado por la Xunta representa "la mejor oportunidad" para convertir a Galicia en un ejemplo de concordia y compromiso con el idioma propio.

Santalices también advirtió sobre los riesgos que, a su juicio, representan los "totalitarismos tecnológicos", reclamando marcos legales europeos que protejan los derechos fundamentales frente a las grandes plataformas tecnológicas. Además, pidió reforzar la independencia de las instituciones para combatir la corrupción y defendió un sistema de financiación autonómica "equilibrado y no discriminatorio", basado en las necesidades reales de la ciudadanía.

Defensa de la dignidad humana y de la convivencia

En la homilía de la solemnidad del Apóstol Santiago, Francisco José Prieto centró buena parte de su mensaje en la defensa de la dignidad de todas las personas, reivindicando expresamente la de "quien llega de lejos buscando un futuro" y también la de quien "piensa de manera diferente".

El arzobispo advirtió de que la sociedad no puede reducir a las personas a números ni considerarlas un problema o una carga, recordando que "el otro es siempre un hermano". En este sentido, hizo un llamamiento a construir una sociedad "en la que nadie sea descartado" y en la que las diferencias no conviertan a los ciudadanos en enemigos.

Prieto reflexionó también sobre la creciente polarización social, advirtiendo de que cuando el adversario pasa a ser considerado un enemigo y desaparece el diálogo, se deteriora la convivencia. Por ello, defendió la "cultura del encuentro", basada en el reconocimiento de la dignidad de cada persona por encima de las diferencias.

Finalmente, reivindicó la libertad de conciencia y de religión como bienes que deben ser protegidos en una sociedad plural. "La Iglesia no busca imponer; quiere proponer, dialogar, servir y dar testimonio", concluyó.

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