La promotora de la mina de Touro-O Pino defiende el proyecto y acusa a la plataforma vecinal de “culpar del presente a lo que no existe”

La empresa cuestiona también las conclusiones del informe encargado por el Ayuntamiento de Touro sobre el estado de las aguas del entorno de la antigua mina
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23 Jul 2026

La empresa promotora del proyecto minero de Touro-O Pino respondió a las declaraciones realizadas este miércoles por la portavoz de la Plataforma Vecinal Mina de Touro-O Pino No, Che Cancelo, y defendió que no se puede atribuir al proyecto actual una responsabilidad sobre los problemas ambientales existentes en la zona, al recordar que la explotación minera permanece cerrada desde el año 1986.

En un comunicado, la compañía sostiene que las críticas de la plataforma parten de “una realidad heredada de la antigua actividad extractiva” y considera que emplear esa situación para rechazar la iniciativa actualmente en tramitación supone ignorar que un nuevo proyecto sometido a evaluación ambiental implica, a su juicio, inversiones, medidas correctoras, control administrativo y seguimiento público.

La empresa cuestiona también las conclusiones del informe encargado por el Ayuntamiento de Touro sobre el estado de las aguas del entorno de la antigua mina. Según indica, resulta “temerario” extraer conclusiones generales a partir de una única muestra tomada en un solo día y considera que la comparación realizada carece de solidez metodológica al confrontar datos puntuales con medias obtenidas a lo largo de varios años.

Frente a ese estudio, la promotora asegura que la documentación ambiental del proyecto se apoya en ocho campañas de muestreo desarrolladas entre 2017 y 2025, con un total de 1.534 muestras recogidas en 54 puntos de control. Además, señala que los análisis fueron realizados por el Servicio de Ayuda a la Investigación de la Universidad de Santiago de Compostela e interpretados por el grupo de investigación GEAMA.

Otro de los aspectos que destaca la empresa es el funcionamiento de la planta de tratamiento de aguas. Según explica, el agua bombeada no se devuelve al río, sino que permanece en un circuito cerrado debido a la inexistencia de autorización de vertido, por lo que entiende que determinadas concentraciones detectadas en los análisis pueden verse condicionadas por la reducción del caudal.

En el comunicado también se critica lo que considera “una desvalorización del trabajo desarrollado durante años por equipos técnicos y universitarios vinculados a los estudios ambientales del proyecto”. La compañía lamenta que se prioricen “titulares alarmistas” frente a los resultados de investigaciones más amplias y prolongadas en el tiempo.

Asimismo, cuestiona la utilización de recursos públicos para elaborar informes que, a su entender, “se basan en datos insuficientes” y reclama que el control ambiental se sustente en evaluaciones con “series temporales amplias, criterios estadísticos e indicadores biológicos, conforme a la normativa vigente en materia de aguas”.

En relación con la escasez de agua que afecta a la comarca, la promotora reconoce la “gravedad” de la situación, pero rechaza que se responsabilice de ella a un proyecto que todavía no está en funcionamiento. La empresa considera necesario buscar soluciones a los problemas ambientales heredados de la antigua explotación y sostiene que un nuevo proyecto minero “podría contribuir tanto a la recuperación ambiental como a la creación de empleo y a la llegada de inversión a la zona”.

La compañía concluye defendiendo que ya ha realizado actuaciones e inversiones para mejorar aspectos ambientales vinculados al proyecto y asegura que existe voluntad de seguir avanzando en esa dirección, al tiempo que pregunta cuál sería la alternativa para resolver los problemas históricos existentes en el entorno minero.

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