La Romería de la Virgen de los Remedios de A Ermida ya es Bien de Interés Cultural

La Xunta reconoce el valor etnológico de una celebración de origen centenario en la que destacan figuras como el Meco y las Pampórnigas y que se mantiene cada año los días 8 y 9 de septiembre
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23 Sep 2026

La Romería de Nuestra Señora de los Remedios de A Ermida, en Quiroga, acaba de ser declarada Bien de Interés Cultural (BIC) del patrimonio cultural inmaterial de Galicia mediante el Decreto 93/2026, publicado este martes en el Diario Oficial de Galicia (DOG).

La celebración mariana tiene lugar todos los años los días 8 y 9 de septiembre y reúne a personas devotas procedentes de A Ermida y de otros municipios del entorno. Las peticiones están relacionadas habitualmente con enfermedades, aunque también se realizan rogativas por cuestiones familiares y sociales.

Uno de los elementos más singulares de la romería es la procesión que se celebra antes de la misa solemne de las 13.00 horas. A la cabeza del cortejo se sitúa el Meco, una figura que anuncia su presencia con sus castañuelas y utiliza una escoba de tojos para apartar a las personas y facilitar el paso de la comitiva. Lleva una máscara de madera con rasgos demoníacos, además de ropa y sombrero rojos.

Tras él aparecen las Pampórnigas, dos gigantes que representan a un hombre y una mujer y que bailan una pieza tradicional de la comunidad. La figura femenina lleva un traje rojo, sombrero y un racimo de uvas colgado de los labios, mientras que la masculina viste de azul y lleva una pipa.

La procesión se completa con un grupo de gaiteros que interpreta una pieza tradicional recuperada por el gaitero contemporáneo Colomán, seguida de los estandartes parroquiales, la imagen de la Virgen, transportada en andas por cuatro devotas, y los sacerdotes y demás personas participantes.

Al regresar al templo, las Pampórnigas se sitúan en las jambas de la puerta e inclinan las cabezas cuando entra la imagen de la Virgen. Mientras se celebra la misa, el Meco permanece en el atrio de la iglesia, donde se desarrolla otro de los rituales característicos de la romería. Algunas personas lanzan monedas al suelo y, cuando el personaje se agacha para recogerlas, otras le dan bofetadas en el almohadón que lleva a la espalda, a las que responde con su escoba de tojos.

La declaración de la Xunta también recoge la antigüedad de la celebración. Según la documentación histórica incorporada al expediente, la devoción ya aparece descrita en el libro de la Cofradía de Nuestra Señora de A Ermida de 1622, donde se hace referencia a la celebración de los días 8 y 9 de septiembre y también a las Pampórnigas y al Meco.

La documentación histórica sitúa además el origen de la devoción en dos leyendas recogidas por el etnógrafo Xosé Manuel Blanco Prado. Una de ellas cuenta que una imagen de la Virgen apareció en un arroyo y que, después de ser trasladada varias veces a la iglesia parroquial, regresaba al lugar donde había sido encontrada, por lo que los vecinos decidieron construir allí una capilla.

La segunda leyenda sitúa los hechos en el siglo XIV y relaciona la aparición de la imagen con un peregrino francés que se dirigía a Santiago. Según este relato, la Virgen fue encontrada posteriormente en una colina próxima a la aldea, donde habían existido restos de un antiguo templo paleocristiano.

El decreto también destaca la relevancia histórica del lugar por el llamado Crismón de Quiroga o Crismón de A Ermida, un disco circular de mármol datado en los siglos IV o V que documenta la presencia de una comunidad cristiana en el lugar. El santuario actual conserva una nave principal y un presbiterio del siglo XVII, a los que se añadió una nave lateral en 1733.

La romería está precedida por una novena que se desarrolla entre el 30 de agosto y el 7 de septiembre. Al finalizar cada jornada, un grupo de cinco o seis hombres canta loas a la Virgen y las personas asistentes responden con la fórmula “Sea siempre nuestra abogada, Virgen Santa de A Ermida”.

Durante los días principales, algunas personas acuden al santuario descalzas o de rodillas y también se mantiene la tradición de las mujeres amortajadas, que visten una prenda blanca como agradecimiento por la curación de una enfermedad grave o por la solución de un problema familiar.

La celebración combina los actos litúrgicos con prácticas propias de la religiosidad popular, entre ellas el beso del manto de la Virgen y de una de las dos cintas colocadas junto a él. Tras las misas y la procesión, las personas participantes se reúnen en el castaño de O Val, donde pueden adquirir productos locales y, por la noche, asistir a las actuaciones de las orquestas.

El expediente de declaración destaca que la romería conserva elementos que apenas han variado con el paso de los siglos. Entre ellos se encuentran el Meco y las Pampórnigas, figuras poco habituales en las celebraciones religiosas gallegas, así como la representación simbólica de la lucha entre la fe y el maligno.

La Xunta considera precisamente esta escenificación uno de los elementos que otorgan singularidad a la manifestación. El Meco representa al maligno y no entra nunca en la iglesia, mientras que las Pampórnigas acompañan a la Virgen y participan en la representación. Cuando la imagen entra en el templo, el Meco se postra ante ella y ante el pueblo, en una escena que el decreto interpreta como una representación simbólica de la protección del espacio sagrado.

La comunidad vinculada a la romería supera además el ámbito de la parroquia e incluso del Ayuntamiento de Quiroga. A la celebración acuden personas procedentes de municipios del entorno como Bóveda, O Courel, O Incio, Monforte de Lemos, A Pobra do Brollón o Ribas de Sil.

El decreto señala que la transmisión de los rituales, leyendas, costumbres y conocimientos asociados a la romería se ha realizado tradicionalmente de manera oral, dentro de las familias y de la comunidad vecinal y con la participación de diferentes generaciones.

La declaración como Bien de Interés Cultural implica también la adopción de medidas de salvaguarda destinadas a garantizar la continuidad de la manifestación, mediante actuaciones de identificación, documentación, investigación, protección, difusión, puesta en valor y transmisión. La normativa recomienda además sistematizar los documentos y materiales relacionados con la romería y favorecer su incorporación a los ámbitos educativos formales y no formales, sin limitar su capacidad de evolución y recreación por parte de la comunidad que la mantiene viva.

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