La sequía deja sin hierba al ganado vacuno gallego en pleno agosto

La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) reclama a las administraciones central y autonómicas de la cornisa cantábrica medidas urgentes de apoyo ante la grave crisis forrajera que están sufriendo las explotaciones de vacuno de carne y leche de Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco y la vertiente cantábrica de Navarra.
Las persistentes olas de calor y la ausencia prolongada de lluvias durante las dos primeras semanas de agosto han secado los prados naturales del norte, dejando numerosas explotaciones sin la base de alimentación con la que cuentan habitualmente durante el verano. Según COAG, las praderas que en circunstancias normales se mantendrían verdes hasta bien entrado el otoño presentan actualmente un aspecto seco y amarillo.
La consecuencia inmediata es que muchas explotaciones se han visto obligadas a recurrir a las reservas de forraje y hierba seca almacenadas para el otoño y el invierno o a comenzar a suplementar la alimentación con pienso en el monte y en los establos en pleno mes de agosto, varios meses antes de lo habitual. La organización agraria advierte de que esta situación compromete la planificación alimentaria de las explotaciones para los próximos meses.
El encarecimiento de las materias primas está agravando la situación. Según COAG, la paja de cereal se ha encarecido hasta un 32% en apenas dos meses, mientras que el precio del heno y de los concentrados también mantiene una tendencia al alza en los mercados del norte. Ante la imposibilidad de asumir estos costes, la organización constata que un número creciente de ganaderos está estudiando o ya ha comenzado a enviar al matadero animales menos productivos o a realizar el desvieje antes de lo previsto, con el objetivo de reducir la carga ganadera sobre unos pastos que ya no pueden sustentarla.
COAG alerta de que esta descapitalización forzosa del sector puede tener efectos estructurales a medio plazo sobre la cabaña ganadera del norte de España.
A la falta de pasto se suma también un problema de abastecimiento de agua. En zonas como la cuenca del río Pas, en Cantabria, y en áreas de Bizkaia como Karrantza, la reducción del caudal de los ríos y la escasez en los manantiales están obligando a repartir diariamente cisternas de agua entre las explotaciones para garantizar el abastecimiento del ganado.
En Galicia, especialmente en las provincias de Lugo y Ourense, la organización agraria alerta de la falta de hierba verde en las zonas de montaña y del riesgo para las cosechas de forraje, con pérdidas superiores al 60% en los cultivos forrajeros. El sector está respondiendo mediante compras agrupadas en cooperativas cárnicas y con la aceleración de la venta de reses sobrantes.
En Asturias, COAG estima pérdidas de entre el 60% y el 80% en las cosechas de maíz forrajero, además de pastos agotados en cotas medias y altas, por lo que reclama ayudas directas de emergencia para la compra de alimento.
En Cantabria, la organización señala que las precipitaciones se situaron un 15% por debajo de la media y que los ríos y manantiales están agotándose. El sector califica la situación de «catastrófica» y reclama el envío urgente de camiones cisterna para abastecer de agua al ganado, así como bonificaciones en los costes del forraje.
En el País Vasco y Navarra, la sequía está afectando con especial intensidad a valles como Baztan, Gorbeia y Karrantza, donde el abastecimiento de agua en las explotaciones presenta una situación crítica.
Los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) certifican, según COAG, la magnitud del fenómeno. Julio de 2026 fue el mes de julio más seco registrado en España desde el inicio de la serie histórica en 1961, con únicamente el 26% de la precipitación normal, y también el más cálido de la serie junto con julio de 2022. El impacto fue especialmente severo en la cornisa cantábrica, con precipitaciones muy inferiores a las habituales en Galicia, Asturias y Cantabria y temperaturas especialmente elevadas en el País Vasco.
Ante esta situación, que COAG califica de emergencia estructural y no de simple contratiempo estacional, la organización reclama la declaración de zonas afectadas gravemente por la emergencia en las comarcas más castigadas por la sequía, así como la puesta en marcha de ayudas directas para la compra de forraje y cisternas de agua.
También pide bonificaciones y compensaciones por los sobrecostes derivados de la adquisición de paja, heno y concentrados, el suministro urgente de agua mediante cisternas y el refuerzo de las infraestructuras hídricas en las zonas más afectadas.
Entre las medidas propuestas figuran igualmente líneas de crédito blando y anticipos de la PAC para facilitar la liquidez de las explotaciones y evitar la venta anticipada o el desvieje forzoso de los animales, así como una mayor coordinación entre las comunidades autónomas para la compra conjunta de forraje a gran escala.
La organización agraria reclama además flexibilizar los trámites administrativos y sanitarios para facilitar el movimiento y la comercialización de forraje entre comunidades autónomas.
COAG advierte de que, si no se adoptan medidas inmediatas, la actual crisis forrajera puede derivar en un abandono acelerado de explotaciones y en una pérdida irreversible de cabaña ganadera en las regiones que sustentan el modelo de producción extensiva y sostenible del norte de España.