Las carreteras gallegas registraron 17 fallecidos en verano, cuatro menos que en 2025

En el conjunto del Estado, durante julio y agosto se produjeron 102 millones de desplazamientos de largo recorrido, un 1,5% más que en el verano anterior
Imaxe recurso tráfico
8 Sep 2026

Un total de 17 personas perdieron la vida en las carreteras gallegas durante los meses de julio y agosto, cuatro menos que en el mismo período de 2025. Galicia se sitúa así entre las comunidades en las que más descendió la siniestralidad mortal durante el verano, en un período en el que el conjunto de España contabilizó 240 víctimas mortales, 12 más que el año anterior.

Los datos forman parte del balance provisional de la siniestralidad vial del verano presentado este lunes por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, junto al director general de Tráfico, Pere Navarro, y la subsecretaria del Ministerio del Interior, Susana Crisóstomo.

En el conjunto del Estado, durante julio y agosto se produjeron 102 millones de desplazamientos de largo recorrido, un 1,5% más que en el verano anterior. Al mismo tiempo, 926 personas sufrieron heridas graves y tuvieron que ser hospitalizadas, un 10% menos que en 2025. Agosto concentró la mayor movilidad, con 52,5 millones de desplazamientos, frente a los 49,5 millones de julio.

Marlaska calificó el verano como «malo», con una media de cuatro personas fallecidas cada día por accidentes de tráfico. Sin embargo, destacó la evolución de la siniestralidad entre los motoristas, un colectivo especialmente vulnerable. Este verano murieron 54 motoristas, 18 menos que en 2025, lo que supone la primera ruptura de la tendencia ascendente desde hace años. Es también el primer verano desde 2014 en el que la media diaria de motoristas fallecidos baja de una víctima.

El descenso entre los motoristas se concentró especialmente en Galicia, Andalucía, Madrid y Cataluña. A pesar de la mejora, el colectivo continúa presentando una elevada vulnerabilidad: la mitad de los motoristas fallecidos perdió la vida durante el fin de semana, en carreteras convencionales y como consecuencia de salidas de vía.

También disminuyó la mortalidad entre el conjunto de los usuarios vulnerables. Durante los dos meses murieron 92 personas, doce menos que en el verano de 2025, lo que representa una caída del 12%. Este grupo supuso el 38% del total de víctimas mortales en las carreteras, siete puntos menos que el año anterior.

Por el contrario, aumentaron los atropellos mortales y los fallecimientos de ciclistas. En total, 26 peatones murieron tras ser atropellados, tres más que en el verano anterior. Catorce de estos siniestros tuvieron lugar en autopistas y autovías y los otros doce en carreteras convencionales. Entre las víctimas figura un operario de conservación de carreteras. La siniestralidad nocturna entre los peatones resulta especialmente preocupante, ya que 13 de los 17 fallecidos durante la noche o el crepúsculo no llevaban ropa ni elementos reflectantes.

En el caso de los ciclistas, murieron 12 personas, frente a las nueve del verano de 2025. Tres de las víctimas no utilizaban casco.

El ministro del Interior también puso el foco en el uso del cinturón de seguridad. Uno de cada cinco fallecidos en accidentes de tráfico no lo llevaba puesto, una circunstancia que, según Marlaska, podría haber evitado parte de estas muertes. En concreto, 25 personas que viajaban en turismos y furgonetas murieron sin utilizar este dispositivo.

Marlaska recordó que no utilizar el cinturón duplica el riesgo, mientras que el consumo de alcohol lo triplica. En este contexto, anunció que durante el actual período de sesiones se impulsará una proposición de ley para reducir a 0,2 gramos por litro la tasa máxima de alcohol permitida al volante.

El responsable de Interior mostró su confianza en que la medida cuente con el apoyo parlamentario necesario y reclamó que su aprobación no se convierta en una cuestión de negociación política. Según señaló, se trata de una modificación destinada exclusivamente a reducir la siniestralidad y salvar vidas. En este sentido, destacó también que cada año se realizan más de seis millones de controles de alcoholemia, que considera una herramienta de prevención y cumplimiento de la normativa.

El día con más víctimas mortales del verano fue el 13 de agosto, con un total de diez fallecidos, mientras que durante dos jornadas del mes de julio no se registró ninguna muerte en las carreteras.

La evolución fue desigual entre los dos meses. Julio cerró con 110 fallecidos, el tercer dato más bajo desde que existen registros y el segundo menor de la última década. Agosto, por el contrario, experimentó un repunte hasta los 130 fallecidos, convirtiéndose en el mes de agosto con más víctimas mortales de los últimos diez años.

Las salidas de vía continuaron siendo el tipo de accidente que más vidas costó, con 88 fallecidos, 14 menos que en 2025. Estos siniestros representaron el 37% del total. Las colisiones frontales provocaron 54 muertes, una más que el verano anterior, y concentraron el 23% de las víctimas.

Por edades, la siniestralidad aumentó entre los más jóvenes. El grupo de 15 a 24 años contabilizó 31 fallecidos, ocho más que en 2025. Con todo, el mayor número de víctimas correspondió a las personas de entre 45 y 54 años, con 49 fallecidos, también ocho más que en el verano anterior.

Por comunidades autónomas, la mayor subida correspondió a la Comunidad Valenciana, con 25 fallecidos frente a los 13 de 2025. Le siguen Murcia, con 12 víctimas frente a las cuatro del año anterior, y Madrid, con 17 frente a las 12 de 2025. En el lado contrario, Andalucía registró la mayor reducción, con 38 fallecidos frente a los 48 del año pasado, seguida de Cataluña, con 19 frente a los 28 anteriores, y Galicia, con 17 frente a los 21 de 2025.

Hasta el 31 de agosto, el número acumulado de personas fallecidas en siniestros de tráfico en España ascendía a 734, frente a las 750 contabilizadas en la misma fecha de 2025, lo que representa un descenso del 2%.

Los incendios y el eclipse condicionaron la circulación

Durante la presentación del balance, el Ministerio del Interior también destacó el impacto de los incendios forestales sobre la circulación. Los incendios registrados, especialmente en Ávila, Madrid, Castellón, Huelva y Huesca, obligaron a movilizar a los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil y a la Dirección General de Tráfico para gestionar cortes de carreteras, señalizar las vías afectadas e informar en tiempo real a la población.

En total, los incendios provocaron durante julio y agosto el corte de 2.640 kilómetros de carreteras, correspondientes a 227 vías. El mayor volumen de carreteras afectadas se produjo el 27 de julio, cuando llegaron a estar cortados 850 kilómetros.

Otro de los momentos que condicionó especialmente la movilidad fue el eclipse del 12 de agosto. La Dirección General de Tráfico, en coordinación con la Agrupación de Tráfico, desplegó un dispositivo especial para facilitar los desplazamientos y garantizar la seguridad en los principales puntos de observación.

Durante esa jornada se monitorizaron 2,3 millones de desplazamientos, tanto de largo recorrido como de acceso a las zonas desde las que se podía observar el fenómeno. La mayor intensidad circulatoria se produjo una vez terminado el eclipse, entre las 21.00 horas y la medianoche, cuando el volumen de tráfico aumentó un 25,7% respecto a un día de referencia.

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