Las trabajadoras del SAF reclaman más seguridad y condiciones laborales dignas un año después del asesinato de Teresa

Las trabajadoras del Servicio de Ayuda en el Hogar (SAF) volvieron a salir este miércoles a las calles de O Porriño para reclamar condiciones laborales dignas y mayores garantías de seguridad cuando se cumple un año del asesinato de Teresa, la empleada del servicio que perdió la vida mientras realizaba su trabajo en un domicilio particular. La movilización, convocada por la CIG, sirvió para denunciar que la Xunta continúa sin asumir el protocolo de prevención y actuación frente a la violencia laboral, al tiempo que CCOO insistió en la necesidad de aplicar de manera efectiva este documento para evitar que una situación semejante vuelva a repetirse.
La manifestación reunió a profesionales del sector llegadas de distintos puntos de Galicia, que reclamaron cambios estructurales en un servicio que consideran marcado por la precariedad y por la falta de protección. Desde la CIG recordaron que la muerte de Teresa puso de manifiesto los riesgos a los que se enfrentan diariamente las trabajadoras del SAF, que en numerosas ocasiones ya habían advertido de situaciones de violencia e inseguridad en los domicilios en los que prestan atención.
La responsable de Mujer de la CIG de Vigo, Ester Mariño, aseguró que el asesinato de la compañera "no fue un accidente", sino la consecuencia de una realidad que las profesionales llevaban tiempo denunciando. Según explicó, la movilización desarrollada durante este último año permitió impulsar la elaboración del primer Protocolo para la prevención y actuación ante situaciones de violencia laboral en el SAF, así como de un documento de compromiso que fue suscrito por organizaciones sindicales, patronales, la FEGAMP, la Delegación del Gobierno y el Colegio Oficial de Trabajo Social.
Sin embargo, la central sindical criticó que la Consellería de Política Social rechazase firmar ese compromiso, una decisión que consideran determinante para garantizar que el protocolo cuente con el respaldo económico y normativo necesario para su aplicación efectiva. El secretario de Organización de la CIG-Servicios, Pedro Pérez, calificó esta postura de "hipocresía", al entender que la Xunta realiza un discurso público de apoyo al sector pero no adopta las medidas necesarias para garantizar la seguridad de las trabajadoras.
La CIG sostiene que el principal problema radica en el modelo de gestión del Servicio de Ayuda en el Hogar, basado en la prestación privada de un servicio público esencial. En este sentido, advirtió de que, mientras la Administración autonómica no asuma un papel más activo, será muy difícil introducir cambios que conviertan la protección de las profesionales en una prioridad real.
Otro de los aspectos que centró las reivindicaciones fue la negociación del convenio colectivo gallego del SAF, que permanece sin actualizar desde el año 2012. La organización sindical considera necesario modificar las condiciones laborales para que las trabajadoras que tengan que abandonar un domicilio por motivos de seguridad no sufran consecuencias económicas ni vean reducida su jornada o su contrato. Además, reclamó a la Xunta la creación de un sistema público gallego de atención a las personas que garantice tanto la protección de las profesionales como una atención de calidad a las personas usuarias.
Al término de la manifestación, delante de la Casa del Ayuntamiento de O Porriño, las trabajadoras leyeron un manifiesto en el que expresaron su cansancio ante "las promesas que no se cumplen" y reclamaron que su seguridad deje de quedar relegada. También exigieron que la Xunta rectifique y asuma las responsabilidades que le corresponden en la implantación del protocolo de prevención, insistiendo en que no quieren que otra compañera tenga que trabajar con miedo ni que la continuidad del servicio prevalezca sobre la vida de las profesionales.
El acto concluyó con la lectura de un texto colectivo de las trabajadoras del SAF de O Porriño y con una emotiva suelta de globos en recuerdo de Teresa, convertida ya en un símbolo de la lucha por la dignificación del sector.
Por su parte, CCOO del Hábitat de Galicia reafirmó su compromiso con la seguridad y con la dignidad laboral de las trabajadoras del Servicio de Ayuda en el Hogar. El sindicato destacó que la aprobación del protocolo representa un avance histórico en la prevención de la violencia laboral externa, pero advirtió de que este solo tendrá utilidad si se aplica con todas las garantías y con los recursos necesarios. La organización sindical recordó que "trabajar cuidando de las demás personas nunca puede significar trabajar con miedo" y aseguró que continuará vigilando para que todas las medidas de protección se cumplan, al tiempo que reivindicó la memoria de Teresa como "un símbolo de lucha" y reclamó que una tragedia como la suya no vuelva a repetirse nunca más.